Si el equipo directivo de Bankia se dedicase al fútbol, con el banquillo que tiene podría formar dos equipos completos para asegurarse la Liga. Habría sus más y sus menos para colocar en su lugar natural a algunos de sus cracks pero eso no impediría que diesen juego... como de hecho lo han dado.
La Audiencia Nacional va a citar a declarar como inculpados a 33 personas implicadas en el expolio de Bankia. De esas 33 personas, 2 fueron ministros del gobierno del PP con el ex-presidente Jose María Aznar y un buen puñado del resto tuvieron cargos de responsabilidad política en el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, casualmente también en manos del PP desde hace años.
Parece que va a ser la única forma de enterarnos para saber lo que han hecho con la centenaria Caja de Ahorros estos personajes tan elegantes y trajeados, estos cracks de las finanzas.
La audiencia ha abierto diligencias porque UPyD ha presentado una querella tras desgañitarse en el Parlamento, junto a gran parte de la oposición, pidiendo la comparecencia de los responsables y una explicación del gobierno para depurar responsabilidades, a lo que el gobierno ha hecho oídos sordos mientras se dedicaba a mirarse el ombligo. A última hora se ha sumado a la denuncia el pseudo sindicato ultraderechista Manos Limpias. Estos de Manos Limpias (y pies sucios, añado) se apuntan a un bombardeo judicial contra todo aquello que les pueda reportar intereses publicitarios y agradar de paso a sus desconocidos y secretos financiadores y si por el camino se llevan por delante a algo que huela a izquierda, pues mejor todavía, que el fascismo no se para en barras para salvar a la patria.
Por lo visto lo que en cualquier país medianamente decente, honesto y honrado con sus ciudadanos y a la par de democrático en su fondo y en sus formas es normal, aquí es algo excepcional. Esa urticaria parlamentaria de la que hace gala el gobierno de turno cuando hay que dar explicaciones sobre asuntos especialmente graves para el país, es algo común en los regímenes bananeros y parece un tipo de legionela altamente contagiosa dada la cautela con la que se practica en ciertas democracias como la nuestra.
Que sea UPyD, un grupo político de reciente creación fundado en el año 2007, el que haya puesto la querella contra Bankia, dice bastante del parlamentarismo reinante en el resto de los grupos políticos.
¿Por qué no han secundado la denuncia?. Cuando lo político se convierte en delictivo, es labor de los jueces juzgar los hechos para dictar sentencia. Y la actitud de Bankia para con sus clientes se asemeja más a la de una pandilla de estafadores mentirosos que al banco serio y formal que cualquier ahorrador prefiere para sus ahorros.
En apoyo de la querella de UPyD ha salido la Fiscalía Anticorrupción que también ve indicios de delito en las actuaciones de Bankia.
Que el PP, como parte implicada especialmente en Bankia, intente evitar la comparecencia en el Parlamento no es extraño y por eso ahora tendrá que hacer encaje de bolillos para explicar ante el juez lo que no quiso explicar ante sus señorías y por extensión ante los ciudadanos, incluidos aquellos que les votaron.
Que el resto de grupos políticos de la oposición (exceptuando UPyD) se conformase con las esquivas excusas del gobierno arropado por su propia mayoría parlamentaria, para no abrir la boca sobre como Bankia pasó de tener beneficios a necesitar más de 23.000 millones de euros para subsistir, supongo que será debido a la comodidad de los escaños y al circuito de aire acondicionado que disfrutan sus señorías en el Congreso. No es agradable salir a la calle con el calor que hace para ir a un juzgado y poner una denuncia. Pero piensen sus señorías que tampoco es agradable comprobar como tus ahorros los usan unos opulentos señores para encender sus habanos, mientras celebran cuantiosas y jugosas retribuciones por hundir una entidad a la que confiaban sus ahorros miles de trabajadores, pensionistas y pequeños y medianos empresarios. Está claro que aún nos falta cultura democrática para acometer comisiones de investigación parlamentarias que sean dignas de llamarse así. Y para montar paripés para mantenerse sus señorías ocupados y cobrar dietas extras a cargo del contribuyente, mejor pasar directamente al juzgado y acabamos antes.
Ese empujón judicial que se ha dado al caso Bankia, es el siguiente paso lógico y democrático tras la gestión chapucera y torticera de la entidad a manos de unos cuanto políticos oportunistas, aprovechados y embaucadores que ni siquiera tienen la sincera voluntad de pedir perdón, de resarcir a los afectados, de depurar responsabilidades y de lograr que cosas como esta no vuelvan a pasar.
UPyD ha demostrado que se puede esquivar la mayoría parlamentaria que niega el pan y la sal solo por negarla y sin más argumento que su propia soberbia mayoritaria y partidista. Pese a no ser siquiera ni simpatizante de UPyD, es de justicia reconocerles esta acción ante la dejadez y fijación casi obsesiva que tienen otros grupos en algunos asuntos que exceden de lo parlamentario y se empeñan en mantenerlo ahí. No es cuestión de judicializar la política, pero tampoco seamos tan imbéciles y pretendamos politizar la judicatura.
La quiebra de Bankia debería haberse explicado en el Parlamento y una vez explicado y depuradas las responsabilidades políticas que tiene (y tiene muchas), haber pasado al juzgado de lo penal. La política es algo que trasciende y va mucho más allá de los partidos políticos. La política no es cosa de políticos profesionales, ni de políticos a sueldo, ellos tienen sus parcelas, parcelas que la sociedad les permite tener, pero la política no se circunscribe a hablar en el Parlamento y a votar leyes, la política es también cuando los ciudadanos interactuamos entre nosotros y nos preocupamos por estar informados y exigimos ser consultados ante cualquier acción que suponga un cambio sustancial en nuestras vidas. Según uno de los significados de la RAE, política es la actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo. Está claro que la política es algo que no se debe dejar en manos de políticos exclusivamente. Y viendo su gestión en Bankia, tampoco les fiaría mi dinero.
Ideas, opiniones, críticas, anhelos, en general cosas que no dirías a la cara de nadie. Puede que este sea el primer blog hecho por y para cobardes.
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jueves, 5 de julio de 2012
sábado, 26 de mayo de 2012
Bankia rota
El curso de la historia suele ser cruel. A parte también tiene un gran sentido del humor, aunque no todo el mundo le encuentre la gracia. Pero la tiene, no me cabe duda y no les quepa duda. Lo que pasa es que mucha gente anda escasa de sentido del humor. Como mucho saben apreciar las gracietas tontas y sin sentido y algún que otro chiste de maricones y gangosos y poco más.
Esto se puede comprobar con el caso del rescate financiero por parte del estado de Bankia.
El origen de lo que hoy se conoce como Bankia se remonta al año 1702, año que fue fundada con el nombre de Nuestra Señora del Monte de Piedad de las Ánimas (lo que más tarde se conocería por Monte de Piedad de Madrid) en una habitación del Hospital de la Misericordia por el sacerdote y músico aragonés Francisco Piquer y es la más antigua de las cajas de ahorros españolas. El funcionamiento de un Monte de Piedad era sencillo tanto en su teoría como en su práctica. Digo era, porque ya no existen (creo). Consistía básicamente en atender las demandas de las clases sociales más necesitadas, concediéndolas préstamos gratuitos que se garantizaban dejando en prenda alhajas y ropa principalmente. Era una institución benéfica y social al 100% que no cobraba intereses por los préstamos realizados.
En el año 1838 el Monte de Piedad de Madrid pasa a llamarse Caja de Ahorros de Madrid y empezó a retribuir los depósitos de dinero que la gente hacía y se empezó a cobrar un interés (mínimo) en los préstamos concedidos para cubrir los gastos administrativos generados y para asegurarse seguir siendo viable.
Ha llovido mucho desde 1838 y más ha llovido aún desde 1702 y la evolución del Monte de Piedad de Madrid no solo se ha notado en su cambio de nombre, sino también en su forma de trabajar por decirlo de alguna manera. A parte de lo mucho que ha llovido, la gestión del Monte de Piedad, hoy entidad financiera con todas las de la ley (y sobre esto de pasar de ser una caja de ahorros de las clases populares a un banco en sus prácticas habituales da para mucha conversación), ha llevado a que hoy en el año 2012 el estado español haya nacionalizado una parte del banco-caja de ahorros o como lo quieran llamar y le tenga que inyectar (en términos económicos significa que le da dinero) 23.465 millones de euros para seguir funcionando. Reunido el Consejo de Bankia se han puesto a hacer cuentas y esa es la cantidad de dinero que dicen necesitar para sanearse y recapitalizarse. Acto seguido han dimitido en bloque, no sea que les salpique algo. Así podrán decir en un futuro que ellos no estaban allí y si alguna vez alguien les recuerda que sí estuvieron dirán que simplemente pasaban por allí. Ah, y que lo sienten mucho y que no volverá a ocurrir, que parece ser la fórmula de moda para no asumir responsabilidades.
Lo de sanearse y recapitalizarse me suena a la despedida que hacía el dibujo animado de Super Ratón, ¿recuerdan?.
De la cantidad de basura y miserias personales y políticas que la mayoría de las personas que han metido mano en Bankia han dejado en forma de huellas, claramente identificables e identificadas, en la entidad, no voy a decir nada. Cualquiera puede leer la historia de esta muerte anunciada. Basta con ser un lector medianamente crítico para darse cuenta del expolio que han hecho con la obra creada por Francisco Piquer.
Y como este festival del humor aún no ha acabado, el nuevo presidente de Bankia el señor José Ignacio Goirigolzarri, tras la sustitución del señor Rodrigo Rato (que es ese señor que en la foto superior toca la campana en la salida a Bolsa de la entidad), dice en relación con el dinero pedido (19.000 millones) al gobierno por la entidad que preside que: "no son ayudas a Bankia sino capital y no hay que devolver nada, lo que hay que hacer es crear valor de esos 19.000 millones". Vayan ustedes a sus acreedores (en caso de que los tengan) y díganles que no les devuelven el dinero prestado y que lo que piensan hacer con ese dinero es crear... valor.
Hay personas a las que les parten las piernas por menos.
Yo, en fin, me quedo con el consejo del simpático Super Ratón. Al fin y al cabo eso sí que lo entiendo.
Esto se puede comprobar con el caso del rescate financiero por parte del estado de Bankia.
El origen de lo que hoy se conoce como Bankia se remonta al año 1702, año que fue fundada con el nombre de Nuestra Señora del Monte de Piedad de las Ánimas (lo que más tarde se conocería por Monte de Piedad de Madrid) en una habitación del Hospital de la Misericordia por el sacerdote y músico aragonés Francisco Piquer y es la más antigua de las cajas de ahorros españolas. El funcionamiento de un Monte de Piedad era sencillo tanto en su teoría como en su práctica. Digo era, porque ya no existen (creo). Consistía básicamente en atender las demandas de las clases sociales más necesitadas, concediéndolas préstamos gratuitos que se garantizaban dejando en prenda alhajas y ropa principalmente. Era una institución benéfica y social al 100% que no cobraba intereses por los préstamos realizados.
En el año 1838 el Monte de Piedad de Madrid pasa a llamarse Caja de Ahorros de Madrid y empezó a retribuir los depósitos de dinero que la gente hacía y se empezó a cobrar un interés (mínimo) en los préstamos concedidos para cubrir los gastos administrativos generados y para asegurarse seguir siendo viable.
Ha llovido mucho desde 1838 y más ha llovido aún desde 1702 y la evolución del Monte de Piedad de Madrid no solo se ha notado en su cambio de nombre, sino también en su forma de trabajar por decirlo de alguna manera. A parte de lo mucho que ha llovido, la gestión del Monte de Piedad, hoy entidad financiera con todas las de la ley (y sobre esto de pasar de ser una caja de ahorros de las clases populares a un banco en sus prácticas habituales da para mucha conversación), ha llevado a que hoy en el año 2012 el estado español haya nacionalizado una parte del banco-caja de ahorros o como lo quieran llamar y le tenga que inyectar (en términos económicos significa que le da dinero) 23.465 millones de euros para seguir funcionando. Reunido el Consejo de Bankia se han puesto a hacer cuentas y esa es la cantidad de dinero que dicen necesitar para sanearse y recapitalizarse. Acto seguido han dimitido en bloque, no sea que les salpique algo. Así podrán decir en un futuro que ellos no estaban allí y si alguna vez alguien les recuerda que sí estuvieron dirán que simplemente pasaban por allí. Ah, y que lo sienten mucho y que no volverá a ocurrir, que parece ser la fórmula de moda para no asumir responsabilidades.
Lo de sanearse y recapitalizarse me suena a la despedida que hacía el dibujo animado de Super Ratón, ¿recuerdan?.
De la cantidad de basura y miserias personales y políticas que la mayoría de las personas que han metido mano en Bankia han dejado en forma de huellas, claramente identificables e identificadas, en la entidad, no voy a decir nada. Cualquiera puede leer la historia de esta muerte anunciada. Basta con ser un lector medianamente crítico para darse cuenta del expolio que han hecho con la obra creada por Francisco Piquer.
Y como este festival del humor aún no ha acabado, el nuevo presidente de Bankia el señor José Ignacio Goirigolzarri, tras la sustitución del señor Rodrigo Rato (que es ese señor que en la foto superior toca la campana en la salida a Bolsa de la entidad), dice en relación con el dinero pedido (19.000 millones) al gobierno por la entidad que preside que: "no son ayudas a Bankia sino capital y no hay que devolver nada, lo que hay que hacer es crear valor de esos 19.000 millones". Vayan ustedes a sus acreedores (en caso de que los tengan) y díganles que no les devuelven el dinero prestado y que lo que piensan hacer con ese dinero es crear... valor.
Hay personas a las que les parten las piernas por menos.
Yo, en fin, me quedo con el consejo del simpático Super Ratón. Al fin y al cabo eso sí que lo entiendo.
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