Segunda huelga general gobernando el PP. En un año escaso, van dos huelgas generales. Concentraciones, protestas y manifestaciones a parte, cada vez hay más motivos para la huelga.
¿No se consigue nada? Eso está por ver.
Como siempre la clase trabajadora utiliza su último recurso para hacerse oír ante tanta sordera intencionada por parte del gobierno español y los gobiernos europeos.
Pero esta huelga ya no es solo por una cuestión de trabajo (que también), nos estamos jugando el futuro. No un futuro lejano y abstracto, no, sino el futuro inmediato.
Como siempre, hay motivos, otra cosa es querer tenerlos.
Las acusaciones cada vez más absurdas, estúpidas y mezquinas por parte de la rancia derecha española sobre los diferentes motivos de esta huelga, dan vergüenza ajena. Aquí algunas declaraciones de algunos jerifaltes del PP. Tienen su público, lo entiendo, por eso no se avergüenzan de nada de lo que dicen, y lo que es peor, de nada de lo que hacen.
El 14 de Noviembre del 2012 Huelga General. Hay razones para ello y se lo merecen.
Ha quedado al descubierto el secreto mejor guardado de algunos de los políticos que nos gobiernan, tanto los de nivel local, como autonómico o estatal. Estábamos muy equivocados con ellos. Creíamos que eran un grupo elitista egoísta e inculto, pero no es cierto, he de admitir que leen libros y parecer ser que además los entienden e incluso los ponen en práctica. Han oído bien, ¡leen libros!... o al menos dos que yo sepa.
Uno es el que aparece aquí en la foto de la izquierda y el otro es este.
Si hay algo más abundante en el mundo a parte de los gustos y colores, son los santos y vírgenes del santoral. No piensen que tan solo hay uno por día. Miren sino cualquier calendario. Y no me refiero a los típicos calendarios de pared que regalan las pescaderías o los bancos...cuando aún regalaban algo. Me refiero al taco de El Mensajero, por ejemplo. Échenle un vistazo y verán que por cada día del año hay al menos media docena de santos. Y todos esos santos son especialistas, según parece, en algún mal del cuerpo, y por extensión supongo que también del alma. Tienen cura para todo. Solo hay que encomendarse a ellos y ya está. Al fin y al cabo las religiones sirven para eso. Embrutecen y aborregan pero a cambio te aseguran la salvación eterna.
En un país de tan larga tradición cristiana y católica como es España, parece lógico entonces que todos andemos buscando en los santos y vírgenes el consuelo que nos falta y no podemos conseguir por nuestros propios medios. Y nuestros gobernantes, en ese sentido, no son tan distintos a nosotros los gobernados.
La ministra de Empleo y Seguridad Social doña Fátima Báñez, se encomienda a la virgen del Rocío como se puede ver aquí. Para ser ministra de empleo en un país que ya anda por el 25% de paro, que significa que hay más de cinco millones y medio largos de personas sin trabajo, a mí me da escalofríos.
También tenemos el ejemplo de la alcaldesa de Madrid, doña Ana Botella, que tras volver de un spa de fin de semana en mitad de la tragedia del Madrid Arena, nos pide que nos encomendemos a la virgen de la Almudena para fortalecernos ante esta desgracia que seguramente podría haberse evitado.
En la misma misa conmemorativa de la festividad de la Almudena a la que asistió la alcaldesa Botella, el cardenal Rouco Varela también nos anima a encomendarnos por nuestro bien y salvación. Pero al menos, el cardenal Varela es un profesional de la religión y por la cuenta que le trae intenta barrer para casa, cosa lógica pues de ello vive.
Así que ya saben. No esperen gran cosa por parte de nuestros mandamases. O no están capacitados para ejercer sus bien remunerados cargos, mala cosa para nosotros los ciudadanos, o prefieren quitarse de encima el marrón de sus responsabilidades yéndose por los cerros de Úbeda mientras silban disimuladamente, cosa mucho peor para la ciudadanía.
Dios nos coja confesados...y a ser posible reconvertidos.
Algo tan de justicia, básico y elemental como es tener una casa, se asemeja cada vez más a una quimera. Que el derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada esté recogido en la Constitución en su artículo 47, no preocupa lo más mínimo ni al gobierno, ni al sector inmobiliario, ni al sector bancario. Que a quién de estos tres actores implicados en el asunto de la vivienda preocupa menos, eso, redundantemente, también es lo de menos... aunque no estaría de más saberlo. 520 desahucios diarios. Quinientos veinte. O si se prefiere en números romanos DXX. 520 casas quedan vacías y sus inquilinos desalojados por orden judicial. 520 casas que eran ocupadas por personas quedan vacías, aumentando un parque inmobiliario ya de por sí inflado. 520 casas que eran ocupadas por familias vuelven a manos de los bancos propietarios de sus hipotecas.
El drama personal que están viviendo miles de personas, pendientes de un desahucio que les llegará vía judicial y con todos los sellos y triplicados correspondientes, es ya un drama social en el que todos estamos implicados. Es raro encontrar a alguien actualmente que no tenga alguna hipoteca firmada con algún banco para poder acceder a una vivienda. Me refiero a alguien de la clase trabajadora.
Y para añadir más enjundia al asunto comprobamos como, ahora que los bancos prestan dinero a punta de pistola, los créditos millonarios son dados con alegría, campechanía, unas copas para celebrarlo, un apretón de manos y unas palmadas en la espalda, mientras los créditos a las familias no se conceden o lo hacen bajo condiciones leoninas. De vivir en un mundo al revés y que gira constantemente, ya no sé si la sangre se me sube a la cabeza o me baja a los pies.
En Granada, un hombre agobiado y desesperado ante su inminente desahucio, decidió acabar con todo de la manera que lo hacen los que sufren sin molestar y en silencio, ahorcándose en el patio de lo que hasta aquel día fue su casa y la de su familia. No dejó una nota. ¿Para qué? Antes de llegar los forenses, la policía enviada con la orden judicial para proceder al desahucio estaba allí velando el cadáver.
No es el primero ni será el último. Si fuese creyente diría que Dios lo tenga en su gloria, pero como no lo soy, lo único que tengo es rabia ante esta injusticia, otra más, del sistema que seguimos sustentando entre todos mientras nos vamos dejando morir poco a poco y en silencio.
Hoy se han sabido los datos del paro actualizados. La tasa es ya del 25 %. Más de 5.778.100 personas que no tienen trabajo. En la Constitución hay un artículo, el 35 que dice en uno de sus puntos:
1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.
Tener el deber y el derecho parece que no es suficiente para conseguir un trabajo digno con el que poder sustentarse y sustentar a la familia. La letra y el espíritu son muy bonitos, pero si no se materializan no sirven para nada. La cruda realidad siempre termina apedreando los cristales de nuestros ilusorios palacios en el aire.
Estos dos artículos aquí indicados son dos ejemplos, entre otros muchos, de en lo que se ha convertido esta Constitución que "los españoles nos hemos dado", según nos recuerdan nuestros gobernantes en cuanto tienen ocasión (y si no la tienen la buscan).
Esta Constitución de 1978, es como esa vajilla lujosa y cara que nos regalaron el día de nuestra boda y que cuando vienen visitas a casa mostramos con orgullo y satisfacción, para inmediatamente servir la comida en platos de plástico comprados en el supermercado de la esquina.
Desde hace años, prácticamente desde que se firmó y legalizó, es un librito cuya función exclusiva es adornar las estanterías de los despachos de nuestros gobernantes; y cuando estos se deciden a usarla es para colocarla bajo la pata de alguna mesa o silla que cojea.
Algunas personas dicen que la Constitución está anquilosada o que padece de esclerosis múltiple. Creo que es algo más simple pero mucho más grave. Está muerta. Muerta por no usarla. Se la ha dejado languidecer olvidada, hasta que el polvo y los ácaros la han asfixiado. El rígor mortis que ha adquirido es un síntoma de ello.
El rey Juan Carlos I, el presidente del gobierno don Mariano Rajoy y una selecta representación de empresarios patrios están promocionando la marca España por los confines de la tierra para conquistar el mercado internacional. Quieren que la gente al oír el nombre de España, piensen en calidad, seriedad, bienestar, responsabilidad y oportunidad. Todo eso me parece bien, pero creo que olvidan que cualquiera que venda un producto o una marca, lo primero que tiene que hacer es conocer dicho producto o marca y además creer en ella. Y viendo las actuaciones recientes de tanto el rey, como el presidente del gobierno, como de los empresarios patrios seleccionados para tal fin, se nota, se intuye y se huele que no conocen realmente la marca que tienen entre manos y ni mucho menos creen en ella. Porque si realmente creyeran en ella, no habrían propuesto, ni mucho menos consentido los recortes económicos irracionales en investigación, educación y sanidad que unos imponen y otros aplauden.
Una cosa son los deseos y otra la realidad. Y la realidad con que nos ven fuera de nuestras fronteras difiere bastante de nuestros deseos de como queremos ser vistos. Pese a la insistencia de nuestros embajadores "marca España", la prensa internacional nos retrata más fielmente que como lo hacemos nosotros. Es difícil y además suena a intento de engaño pretender hacernos pasar por algo que no somos. Desde el exterior la idea que tienen de España, una idea basada en datos y hechos que ven y constatan a diario, es la de un país que está cayendo por una pendiente que cada vez se acerca más rápido al borde de un precipicio de futuro incierto. Hay que ser muy buen vendedor para hacer cambiar esa opinión y sinceramente nunca nos hemos sabido vender, ni entre nosotros mismos.
Promocionar una marca que empieza a buscarse la vida entre los contenedores de basura, que casualmente es la imagen que nos retrata actualmente, requiere un esfuerzo sobrehumano, pero sobre todo requiere un ejercicio de honestidad consigo mismo que ahora mismo se hecha en falta y que poca gente parece dispuesta a hacer.
Idealizar la Marca España en su vertiente deportiva es algo, pero es algo estúpido e inútil que no nos reporta beneficio alguno, excepto ese orgullo endémico que parecemos tener incrustado en nuestros genes más rancios. No creo que ganar algunas medallas (tirando a escasas) en las últimas Olimpiadas del 2012, ganar un Mundial de fútbol en el año 2010 (después de haberlo intentado en 13 ocasiones) y tres Eurocopas de un total de 9 participaciones, sean habilidades reseñables para poner en nuestro "currículum vítae patriótico".
Pero no somos tan lerdos como nos pudiera parecer en un primer momento a nosotros mismos. Tenemos ejemplos españoles de emprendedores como el inventor del Chupa Chups, los famosos caramelos con palo(aunque desde el año 2006 la empresa pertenece a una firma italiana); o como el inventor de la fregona (fregona que deriva de unas patentes anteriores de algunos inventores norteamericanos). Y en el ámbito más serio podemos hablar del inventor del autogiro (aunque parece ser que el verdadero inventor no fue Juan de la Cierva, sino el también español y mallorquín por más señas Pere de Son Gall) o el inventor del submarino (que también parece ser que no fue Isaac Peral, sino el logroñés Cosme García Sáez). Estos ejemplos nos dan una idea de como está en cuestión de avances y reconocimientos de inventos el país. Por cierto, sobre los tropiezos de Isaac Peral con los ministros y jerifaltes con los que le tocó lidiar para intentar poner en marcha su proyecto, también nos dan una idea del apoyo que se da en España desde tiempos inmemorables a aquellos que inventan. Si el apoyo fuese una muleta estarían todo el tiempo arrastrándose por el suelo.
Para ser esta "una nación de mas de 3000 años de historia", según dice doña Esperanza Aguirre expresidenta de la Comunidad de Madrid, actual presidenta del PP madrileño y funcionaria a ratos (siempre y cuando no tenga algún mitin político al que acudir o una partidita de golf pendiente a la que ir a hacer unos hoyos), se podría decir que nos hemos estado tocando el badajo tumbados a la bartola viendo pasar el progreso en lontananza.
Existen marcas que provocan atracción inmediata del potencial consumidor/comprador, en cambio existen otras marcas que lo único que provocan es un deseo irrefrenable de alejarse lo más posible de dicha marca. Sería buena idea poner a investigar a nuestros científicos, si aún nos queda alguno que no haya decidido emigrar, en cosas que repercutan en beneficio para el conjunto de la población y además sean exportables. Con lo que cobran media docena de estrellas del balompié de nuestra Liga de Fútbol, se podrían acondicionar unos cuantos laboratorios y dotarles de algo más que las probetas y microscopios que usaron en sus estudios los Nobel Santiago Ramón y Cajal y Severo Ochoa. Los dos únicos premios Nobel de medicina de nuestra "milenaria" historia. Y es que a veces las marcas son llevadas más como un estigma que como un orgullo.
Es raro encontrar un país que no celebre su fiesta nacional. Veo lógico que cada país celebre un día que conmemore un hecho trascendental para su identidad nacional. Pero creo que hay que ser cuidadosos con la fecha y el motivo elegido.
Estados Unidos celebra el 4 de Julio como fecha de su independencia de Gran Bretaña. Francia celebra su 14 de Julio como conmemoración de la Toma de la Bastilla, inicio de la Revolución francesa. Y así tantos otros países.
Que España celebre el 12 de Octubre su fiesta nacional con el rimbombante nombre de Día de la Hispanidad con la excusa de ser el día en que se descubrió América y se inició el contacto entre Europa y América que culminó en su colonización, me parece que es subirse a la parra ante su verdadero significado. Este día, hasta el año 1958, fue conocido como "Día de la Raza". Y así empezamos mal.
No me parece a mí que colonizar un continente sea motivo de orgullo y celebración. Los habitantes del continente americano tenían su cultura y su civilización y los españoles que llegaron, no llegaron con la idea de intercambiar opiniones y ampliar y compartir conocimientos. Llegaron con su adelantos técnicos, sus grandes barcos, sus armas que funcionaban con pólvora, su cultura y religión y las impusieron a sangre y fuego para dominar a un pueblo. Y como eso no era suficiente, además les expoliaron y esclavizaron.Y el motivo de todo ello fue porque para los europeos simplemente eran indígenas y seres inferiores y encima tenían oro y plata en sus tierras.
La historia de la humanidad no es un cuento en el que los príncipes y princesas se casan y son felices invitando a su pueblo a compartir dicha felicidad. La realidad es que se casan y tienen más príncipes y princesas para seguir manteniendo su estatus y así poder seguir explotando más a sus súbditos.
En esa misma fecha, en 1492, el 2 de Enero acabó la reconquista de España iniciada en el año 718. Esa podría haber sido una buena fecha por ejemplo. Pero supongo que alguien pensaría que una reconquista que duró más de 700 años no es motivo de orgullo.
Pero tenemos otras fechas para elegir. En el año 409 la dominación del Imperio romano acabó en Hispania (más tarde conocida como España) y las tribus visigodas se hicieron con las riendas del territorio. Pero como los hispanos ya estábamos romanizados por completo, el hecho de ser reinados por unas tribus de la zona del Rin, del Elba y del Oder principalmente, no fue tomado como una liberación del yugo romano y sí en cambio como una nueva invasión (otra más) a la que adaptarse. Los visigodos andaron reinando por aquí hasta el año 711, año en que a nuestros vecinos de la costa africana se les ocurrió hacernos una visita para quedarse... casi 800 años.
También tenemos fechas no tan perdidas en la noche de los tiempos como la Guerra de Independencia contra la invasión napoleónica entre los años 1808 y 1814. Precisamente entre esos años, en 1812, se firmó la primera constitución española. Otra fecha importante es el establecimiento de la Primera República el 11 de Febrero de 1873...
En fin parece ser que fechas memorables hay de sobra en este país. Luego se escoge un día en concreto y ya está, ya tenemos nuestra fiesta nacional. No creo que exista ningún país que celebre su fiesta nacional en una fecha que realmente lo que celebra es una conquista y posterior colonización. Dar por supuesto que lo que nosotros celebramos, lo celebran con el mismo motivo de orgullo los países iberoamericanos, nos hace parecer no solo mezquinos sino orgullosamente mezquinos.
En España este día de la Hispanidad se celebra con un desfile militar en el que acude lo más granado de nuestra singularidad patria. La familia real al pleno, los miembros del gobierno al pleno, la cúpula militar al pleno, algún miembro de la cúpula religiosa, algún que otro presidente autonómico...y ya está. La gente ve pasar a nuestras fuerzas militares en perfecta formación por una avenida amplia dispuesta para tal fin y al acabar el desfile los invitados vip serán agasajados con algún pequeño refrigerio y hasta el año que viene.
Este año 2012 año de profunda crisis económica, ha habido unos pequeños cambios. Aparte de que 9 presidentes autonómicos, de un total de 17 Comunidades sin contar las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, no han estado presentes en el desfile y de que tampoco han estado los duques de Palma Iñaki Urdangarín y la infanta Cristina, por unos motivos judiciales que no vienen al caso; el presupuesto para dicho desfile se ha reducido en un 67% para dar ejemplo de austeridad, cosa loable y siempre de agradecer. De hecho los organizadores estuvieron pensando casi hasta el último momento si sería apropiado el que desfilase únicamente la cabra de la Legión y los servicios de limpieza que inmediatamente después pasan haciendo su trabajo. Pero decidieron no ser tan austeros.
Espero ver algún día en que para conmemorar la fiesta nacional, el único desfile que se vea por las calles sea el de una troupe de circo haciendo malabares y volteretas. Y en el que los niños disfruten porque un payaso o un titiritero les ha regalado un globo de colores y un puñado de caramelos.