El Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) ha llenado 30 carros con alimentos básicos en dos supermercados y ha hecho un sinpa. En su página web http://www.sindicatoandaluz.org/ explican claramente el porqué de esta acción en los dos supermercados andaluces.
La policía y la Guardia Civil ya tienen la orden para detener a los responsables. Se les acusa de robo con violencia. Y desde el gobierno están muy sensibles con el tema, especialmente algunos de sus miembros como el ministro de Justicia Gallardón y el ministro de Interior Fernández Díaz.
Desde el poder gubernamental se está llevando el asunto como un problema de orden público, como un hecho delictivo y de ahí no se apean en sus conclusiones. No ven, o mejor dicho no quieren ver, el verdadero trasfondo de estos hechos.
Un país que hasta ayer como quién dice ataba a los perros con longanizas, se despierta un día y se da cuenta que más del 20% de su población está en el umbral de la pobreza; el paro anda ya casi por el 25% (habiendo familias en la que no entra ningún jornal al estar todos sus miembros sin trabajo); los 300 eurillos que reciben de subvención los parados que no reciben ningún tipo de prestación tiene los días contados; un porcentaje significativo de la población tiene su vivienda hipotecada con el banco (casi un 10% de los hipotecados ha perdido su trabajo y está en paro y un 8% debe más de lo que vale su casa ); podemos seguir con la cantidad de recortes en sanidad y educación; con la subida del IVA, etc. Hay tela para cortar un rato (y no es un chiste Bankario).
Cuando el gobierno es el primero en incumplir las leyes existentes (llámese Constitución) y/o cambiarlas a su antojo (véase la modificación de la Constitución que aprobó el PSOE estando en el gobierno con el apoyo del PP amparados en su mayoría de escaños parlamentarios, referente al techo de endeudamiento del estado y la obligación de pagar primero la deuda antes que otras cosas), es un deber inexcusable rebelarse y cambiar dicho gobierno.
Cumplir y hacer cumplir las leyes, cuando esas leyes siempre defienden al poderoso antes que al ciudadano de a pie que es además mayoritario en el país, es jugar con las cartas marcadas. Si las reglas del juego están viciadas en su origen el juego está corrompido desde el principio. ¿Cumplir la ley pese a ser una injusticia? o ¿Incumplir la ley para ser justos? ¿Hacer trampas en un sistema tramposo además de ir contra la ley es delito?. Esto más que una cuestión penal me parece que es una cuestión moral.
Por una vez y sin que sirva de precedente voy a poner un ejemplo bíblico del Nuevo Testamento que aparece en los cuatro evangelios, aunque contradictoriamente y con errores, pero ya sabemos que La Biblia no da más de sí. Aunque hay bastantes más ejemplos en la vida de Jesús sobre el dilema (dilema para los demás porque él solucionaba rápido esas cuestiones) de cumplir las leyes judías, las de los romanos o las de Dios, me decanto por el pasaje de la expulsión de los mercaderes del templo en Jerusalén porque es además la única en la que Jesús se comportó violentamente. No agredió físicamente a nadie, ni animal ni persona, pero según cuenta el pasaje, con un látigo hecho de cuerdas echó a todos los mercaderes (que legalmente, según las leyes de la época, tenían derecho a vender sus productos en el templo) y a sus animales y volcó sus mesas y arrojó al suelo las monedas de los cambistas mientras los increpaba a grito pelado. Por cierto, según los estudiosos del Jesús histórico, este hecho fue uno de los motivos de su posterior arresto y crucifixión. Jesús incumplió las leyes cuando vio inmoralidad en ellas. Esto deberían tenerlo muy presente todos aquellos miembros del gobierno que además sean creyentes en Cristo y en su fe Salvadora.
No me siento con ganas de moralizar a nadie. Lo que está bien o está mal depende muchas veces de la actitud de cada uno y de las circunstancias en la que se encuentre. Lo bueno y lo malo puede intercambiarse la ropa interior y tanto a uno como a otro le queda igual de bien (o de mal). Prefiero recomendar la película "Delitos y Faltas" dirigida (y protagonizada) por Woody Allen. Habla sobre muchas cosas, pero también habla sobre la moral. Recomiendo verla detenidamente.
Ideas, opiniones, críticas, anhelos, en general cosas que no dirías a la cara de nadie. Puede que este sea el primer blog hecho por y para cobardes.
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miércoles, 8 de agosto de 2012
martes, 7 de agosto de 2012
Verano, pasión y viajes.
Antes preferiríamos que nos volviesen a emitir, en un bucle infinito en el que se repone permanentemente, la famosa serie Verano Azul repetida hasta la extenuación, pero va a ser que no. Este Agosto nos conformaremos con la reposición en la televisión pública de Curro Jimenez que va de bandoleros... definitivamente este verano huele a intervención. Ojalá me equivoque y nuestra mayor preocupación sea la de elegir que nombre poner junto al nuestro en los coranzoncitos que dibujemos en la arena de la playa. Está claro que el significado de pasión no es el mismo para todos. Para una mujer puede ser la visión de un torso bronceado y rasurado vestido con vaqueros ceñidos al estilo del anuncio de Coca-Cola que hizo furor hace años entre las féminas y en parte del barrio de Chueca. Para un hombre es más fácil, con que nos dirija la palabra una mujer nuestra pasión se desboca cuál caballo salvaje y sin más preámbulos pasamos (o intentamos pasar) a mayores. Para el gobierno cualquier motivo que vaya en contra del bienestar de sus ciudadanos es suficiente para desatar su pasión; al igual que la mayoría de los hombres no necesita mucho para ponerse a tono.
El país, mientras se tuesta el torso y la espalda en las playas de nuestro litoral, vigila con un ojo a los mercados y su persistente prima de riesgo, mientras con el otro ojo vigila su paupérrima cartera escondida en la mochila bajo las toallas, no por miedo a los descuideros, si no por miedo a que el gobierno vuelva a sorprendernos "por el bien de todos" con alguna nueva subida impositiva o más recortes sociales y salariales y no nos llegue la extra de verano (el que la haya cobrado) para acabar el ídem.
A la hora de comer hemos sustituido el primer y segundo plato mas vino, postre y café del menú del chiringuito playero por un plato combinado y un vaso de agua del grifo y aún tendremos que apañarnos con un café con leche a palo seco para desayunar y un bocadillo de chóped de cena si queremos alargar nuestra estancia playera una semana.
Claro, también nos pueden echar en cara que si no hay dinero para disfrutar holgadamente de unas auténticas vacaciones estivales, pues que nos quedemos en casa. Pero bajo mi punto de vista, todo el mundo debería poder permitirse una semanita al año en la playa. Tampoco es tanto me parece a mí.
Dejar los viajes exóticos y esos viajes programados a destinos "envidiables" para quienes puedan permitírselo y para quienes piensen que viajar es destrozarse el cuerpo y la psiquis en un vuelo de bajo coste para ver un par de sitios "de esos que hay que ver aunque solo sea una vez en la vida para decir que los has visto" a más de dos mil kilómetros de casa en menos de una semana. Viajar en la actualidad es eso, por eso no viajo.
Descansar unos días en la playa no es difícil en un país que es una península, y pasear por los montes y montañas aprovechando que algunos de ellos no se han quemado aún, son dos cosas que no necesitan mucha logística y previsión. Incluso pasando el verano viendo la temperatura del termómetro digital de la esquina de casa se puede pasar el verano perfectamente. Yo alguna vez lo he hecho y recomiendo la experiencia. En la sencillez suele encontrarse el acierto.
Así que vayan dónde vayan o se queden dónde se queden este verano, recuerden que el verano no es más que una estación que como empieza se acaba. No pierdan de vista sus carteras y vigilen al gobierno. Lean algún libro, vean alguna buena película (a ser posible en blanco y negro) y piensen que ninguno de nosotros, los ciudadanos de a pie, hemos tenido la culpa de lo que pasa y por lo que nos están haciendo pagar. Y por lo que más quieran usen protector solar.
sábado, 4 de agosto de 2012
Gangrena
(*)
Al principio se manifestó en uno de los dedos meñiques del pie pero nadie, empezando por nosotros mismos, hizo caso ni le dio mayor importancia.¿El dedo meñique de un pie?. Hay cosas mayores y de mayor importancia de la que preocuparse
En apenas unos días todo el pie estaba infectado y hubo que amputar. Los "sanadores" dijeron que la infección ya no suponía ningún problema y seguimos con nuestras vidas.
No pasaron ni un par de semanas cuando notamos que algo no iba del todo bien. La infección había vuelto a aparecer y llegaba a la altura de la rodilla. Los cirujanos para curarse en salud decidieron cortar por lo sano y amputaron lo que quedaba de la pierna hasta llegar a la misma ingle.
No es plato de buen gusto perder una pierna sin ni siquiera haber metido la pata pero al menos seguíamos vivos, podíamos acariciar a nuestros hijos y esposas y abrazar a la familia y amigos y nos adaptamos a vivir con una sola pierna. Nos tomábamos la medicación recetada por los profesionales de la salud y seguíamos un régimen estricto y permanentemente supervisado por los mejores "sanadores" o al menos eso creímos. Pensamos que la pérdida compensaba todo lo demás que habría de venir y que fue obligatoriamente y necesario hacerlo (nos repitieron una y otra vez)...por nuestro propio bien, pero nos equivocamos, nos hicieron equivocar.
Inexplicablemente la infección afectó también a la otra pierna. Los profesionales no se explican como ocurrió. Algunos de ellos dicen que es un virus altamente contagioso y difícil de detectar, pero esa explicación nos suena a simple y llana impotencia. Nos suena a reconocimiento de su ignorancia supina ante lo que realmente provoca la persistente infección. No queremos pensar que saben como atajar de una vez por todas la infección que nos ataca y amenaza con matarnos y que no lo hacen por motivos espurios e inconfesables.
El caso y la verdad es que ya no tenemos piernas. Ya jamás avanzaremos si no es gracias a una silla de ruedas. Podemos seguir acariciando y abrazando a nuestros seres queridos pero para eso ellos se tienen que agachar y ponerse a nuestra altura.
Ya no nos fiamos de nuestros "sanadores". O son unos auténticos ignorantes o les teníamos sobrevalorados o puede que las dos cosas.
A veces pensamos en la dos piernas que ya no tenemos. Creemos sentirlas ahí e intentamos levantarnos de la silla de ruedas a la que estamos anclados. Pero no es un mal sueño, la verdad es que jamás volveremos a andar.
¿Puede haber algo peor que perder las dos piernas en un corto espacio de tiempo?. Sí. Perder también los dos brazos en el mismo corto espacio de tiempo.
Esa vieja y conocida infección volvió a hacer de las suyas. Primero se comió los dedos de nuestras manos uno a uno y rápidamente como en el juego infantil de los dedos: "El pulgar fue a por leña, el índice le ayudó, el corazón encontró un huevo, el anular lo frió y el meñique se lo comió".
Cuando quisimos darnos cuenta tuvimos unos preciosos muñones en lugar de manos y tras la palabras de rigor de tranquilidad de los expertos sanadores siguió la amputación total de nuestros brazos.
Ya no podemos acariciar ni abrazar a nuestros seres queridos, ni a nadie para ser sinceros. La verdad es que a estas alturas no es que tengamos muchas ganas de hacer nada y lo poco que nos gustaría hacer no podemos hacerlo por estar impedidos físicamente. Apenas nos quedan ganas ni de escupir, que dicho sea de paso es la única agresión física que podemos hacer en estos momentos.
Sabemos de sobra que el verdadero culpable es la infección que nos gangrena, pero no por ello dejamos de pensar en aquellos expertos que una vez nos dijeron que cierto grado de infección es bueno para hacer reaccionar al cuerpo y permitieron que la infección campeara a sus anchas, al principio controladamente y después sin ningún control.
Ya no nos quedan miembros que puedan amputar. Todas las amputaciones eran "por nuestro bien" y ahora nos morimos sin remedio tumbados en una mesa de disecciones. Vivir siendo una cabeza pensante pegada a un tronco inmóvil no se puede decir que sea una vida plena. Apenas se puede llamar vida a esa situación.
Ahora solo recordamos como una vocecilla apagada y olvidada en el tiempo nos susurraba con toda la inteligencia de la sabiduría y la auténtica experiencia que da el simple hecho de vivir en paz consigo mismo y con los demás, lo conveniente y saludable que es cortarse bien las uñas de los pies pues si no al crecer pueden hacerlo mal y clavarse en la carne provocando una pequeña infección.
(*) Fotograma de la película Dead Snow (Zombies Nazis)
Al principio se manifestó en uno de los dedos meñiques del pie pero nadie, empezando por nosotros mismos, hizo caso ni le dio mayor importancia.¿El dedo meñique de un pie?. Hay cosas mayores y de mayor importancia de la que preocuparse
En apenas unos días todo el pie estaba infectado y hubo que amputar. Los "sanadores" dijeron que la infección ya no suponía ningún problema y seguimos con nuestras vidas.
No pasaron ni un par de semanas cuando notamos que algo no iba del todo bien. La infección había vuelto a aparecer y llegaba a la altura de la rodilla. Los cirujanos para curarse en salud decidieron cortar por lo sano y amputaron lo que quedaba de la pierna hasta llegar a la misma ingle.
No es plato de buen gusto perder una pierna sin ni siquiera haber metido la pata pero al menos seguíamos vivos, podíamos acariciar a nuestros hijos y esposas y abrazar a la familia y amigos y nos adaptamos a vivir con una sola pierna. Nos tomábamos la medicación recetada por los profesionales de la salud y seguíamos un régimen estricto y permanentemente supervisado por los mejores "sanadores" o al menos eso creímos. Pensamos que la pérdida compensaba todo lo demás que habría de venir y que fue obligatoriamente y necesario hacerlo (nos repitieron una y otra vez)...por nuestro propio bien, pero nos equivocamos, nos hicieron equivocar.
Inexplicablemente la infección afectó también a la otra pierna. Los profesionales no se explican como ocurrió. Algunos de ellos dicen que es un virus altamente contagioso y difícil de detectar, pero esa explicación nos suena a simple y llana impotencia. Nos suena a reconocimiento de su ignorancia supina ante lo que realmente provoca la persistente infección. No queremos pensar que saben como atajar de una vez por todas la infección que nos ataca y amenaza con matarnos y que no lo hacen por motivos espurios e inconfesables.
El caso y la verdad es que ya no tenemos piernas. Ya jamás avanzaremos si no es gracias a una silla de ruedas. Podemos seguir acariciando y abrazando a nuestros seres queridos pero para eso ellos se tienen que agachar y ponerse a nuestra altura.
Ya no nos fiamos de nuestros "sanadores". O son unos auténticos ignorantes o les teníamos sobrevalorados o puede que las dos cosas.
A veces pensamos en la dos piernas que ya no tenemos. Creemos sentirlas ahí e intentamos levantarnos de la silla de ruedas a la que estamos anclados. Pero no es un mal sueño, la verdad es que jamás volveremos a andar.
¿Puede haber algo peor que perder las dos piernas en un corto espacio de tiempo?. Sí. Perder también los dos brazos en el mismo corto espacio de tiempo.
Esa vieja y conocida infección volvió a hacer de las suyas. Primero se comió los dedos de nuestras manos uno a uno y rápidamente como en el juego infantil de los dedos: "El pulgar fue a por leña, el índice le ayudó, el corazón encontró un huevo, el anular lo frió y el meñique se lo comió".
Cuando quisimos darnos cuenta tuvimos unos preciosos muñones en lugar de manos y tras la palabras de rigor de tranquilidad de los expertos sanadores siguió la amputación total de nuestros brazos.
Ya no podemos acariciar ni abrazar a nuestros seres queridos, ni a nadie para ser sinceros. La verdad es que a estas alturas no es que tengamos muchas ganas de hacer nada y lo poco que nos gustaría hacer no podemos hacerlo por estar impedidos físicamente. Apenas nos quedan ganas ni de escupir, que dicho sea de paso es la única agresión física que podemos hacer en estos momentos.
Sabemos de sobra que el verdadero culpable es la infección que nos gangrena, pero no por ello dejamos de pensar en aquellos expertos que una vez nos dijeron que cierto grado de infección es bueno para hacer reaccionar al cuerpo y permitieron que la infección campeara a sus anchas, al principio controladamente y después sin ningún control.
Ya no nos quedan miembros que puedan amputar. Todas las amputaciones eran "por nuestro bien" y ahora nos morimos sin remedio tumbados en una mesa de disecciones. Vivir siendo una cabeza pensante pegada a un tronco inmóvil no se puede decir que sea una vida plena. Apenas se puede llamar vida a esa situación.
Ahora solo recordamos como una vocecilla apagada y olvidada en el tiempo nos susurraba con toda la inteligencia de la sabiduría y la auténtica experiencia que da el simple hecho de vivir en paz consigo mismo y con los demás, lo conveniente y saludable que es cortarse bien las uñas de los pies pues si no al crecer pueden hacerlo mal y clavarse en la carne provocando una pequeña infección.
(*) Fotograma de la película Dead Snow (Zombies Nazis)
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