domingo, 20 de mayo de 2012

Un agujero en el cielo


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Hay días que parecen haber sido vividos por otros antes que nosotros. Hay días en que despertamos y hasta el hecho de afeitarnos frente al espejo nos parece ajeno a nosotros. Es como si suplantásemos la vida de otra persona, al menos por un día. Damos un beso a nuestra esposa, besamos a nuestros hijos y cuando estamos en la calle camino de nuestro trabajo pensamos que no solo no conocemos realmente a nadie, sino que además somos unos completos extraños para nosotros mismos.
Vemos a la misma gente cada día, tenemos casi las mismas conversaciones con la misma gente cada día y pese a ello hay días que eso nos es completamente ajeno.
Habitualmente es como si estuviésemos cumpliendo con un papel que creemos debemos cumplir porqué es lo que se espera de nosotros. Lo hacemos porque creemos formar parte de un gran elenco de actores que deben sacar la función adelante. El show debe continuar. Nadie nos ha dicho, ni tan siquiera sugerido, que la vida no es que sea así, sino que además, así es como se espera que sea y así la vivimos. Lo hemos asumido y actuamos en consecuencia.
Y de repente, un día te levantas de la cama y no te reconoces. He podido (o no, quién sabe)  prosperar en la vida. He logrado (o no, quién sabe) formar una familia en la que sentirme seguro y a gusto. He conseguido (o no, quién sabe) alcanzar mis sueños y hacerlos realidad. He llegado (o no, quién sabe) a ser feliz. He tenido (o no, quién sabe) todo lo que he deseado y querido tener...salvo que todo te parece que pertenece a otra persona, que nada es tuyo. La vida que vives no es tuya, es ajena. Pertenece a alguien que ni siquiera conoces pero con la que puedes tener mucho más en común que con ninguna otra persona que sí conozcas. La amarga existencia de una vida que no nos pertenece, que es prestada desde que nacemos hasta que morimos. Como si el destino, que creemos guía nuestras vidas, hubiese agujereado el cielo para escapar de sí mismo.
Se dice que nada ni nadie escapa a su destino, que todo está escrito. Pero siempre se olvida, que lo escrito no tiene ningún sentido si, aunque solo sea una vez y aunque solo sea por equivocación, no es leído.
Creemos vivir cuando ni siquiera hemos nacido. Creemos morir y nunca antes hemos vivido. Y todo empieza y todo acaba de repente, como de repente empezó el destino a escapar de sí mismo. Huyendo de su sombra que se escondía en las pesadillas de una persona que levantándose una mañana no se reconocía.


[1] Foto de shlongboarding

viernes, 11 de mayo de 2012

Silicona en el cerebro

Es un época esta, en la que si no estás contento con el cuerpo que la naturaleza y la genética te han dado, puedes cambiarlo a tu antojo...siempre que puedas pagarlo.
Botox, liposucciones, pómulos, pechos, caderas, depilaciones, alargamientos de pene... No hay parte del cuerpo que escape a una posible mejora, o que por tal se tome.
¿Por qué conformarse con lo que se tiene, pudiendo modificarlo a su antojo?.
Si no está contento con su nariz, ya está tardando en cambiar esa napia achatada de boxeador profesional por la nariz rectilínea de Cleopatra.
¿Que sus pechos asemejan un par de mandarinas pochas en lugar de los tan deseados melones de Villaconejos?...no se preocupe, una visita al quirófano y su marido, novio, novia, amante o acompañante ocasional será como un perrito de aguas dispuesto a complacerla en lo que sus cucurbitáceas mamas dispongan.
¿Que su pene no alcanza la alegría, firmeza y empuje que debería alcanzar, según usted y su información basada y tomada de documentales gráficos protagonizados por un elenco de actores masculinos, dedicados en cuerpo y alma a hacer gozar hasta el sonoro éxtasis celestial a señoritas de carnes prietas y piernas abiertas ante tamaña demostraciones de inhiesto poderío viril y fálico?... no hay problema, todo es susceptible de ser cambiado. Usted y su bienestar es lo primero.
Que personas adultas decidan estar a gusto consigo mismas, por el simple hecho de quitarse una peca del sobaco, da que pensar.
Que personas adultas decidan estar a gusto con otras personas previa eliminación de una peca del sobaco, sigue dando que pensar y mucho.
Pero lo que da más que pensar, es que personas adultas, fomenten, toleren y justifiquen la eliminación de una peca del sobaco en personas que no son adultas. Entendiendo y dando por hecho que tal peca del sobaco no es síntoma de ningún tipo de cáncer o suponga un problema o peligro en la salud del portador de dicha peca. Y entendiendo y dando por hecho también que no adulto no siempre es sinónimo de menor de edad.
Entiendo que lo estético prima sobre bastantes otras consideraciones en la actualidad, pero al fin y al cabo, la estética es algo cambiante debido a los factores del tiempo, la cultura o de los gustos que se vayan adquiriendo o desechando en la vida de las propias personas. Y entiendo que la belleza es agradable de ver y nos suele poner palote a más de uno, pero la belleza por sí sola, sin ningún otro aliciente que la humanice de alguna manera por así decirlo, acaba siendo algo frío y distante a lo que abrazarse por las noches. Hay barras de hielo que despiden más calor que algunas bellezas.
Las personas al ponernos frente al espejo y siendo sinceros con nosotros mismos, no nos vemos realmente como somos, sino como nos gustaría ser. Lo que ocurre es que "somos", no como nos vemos nosotros, sino como nos ven los demás...y debido a esto es muy probable que las clínicas estéticas acaben cotizando en bolsa algún día, suponiendo que no lo hagan ya.
No es normal que algunos papis chupiguays decidan regalar a sus hijos chupiguays, ya sea por su cumpleaños o por aprobar el curso, un implante mamario en el caso de ellas. En el caso de ellos, hasta ahora suele ser suficiente la moto o el coche si ya tienen edad, pero es posible que se empiece a generalizar algún tipo de tratamiento corporal masculino que haga furor entre los adolescentes... chupiguays, con padres chupiguays evidentemente.
Debido a la gran cantidad de usos que tiene la silicona, no es de extrañar que haya acabado siendo un referente para la cirugía estética mundial. La silicona ha pasado a ser la amalgama que junta los deseos con la realidad erróneamente interpretada por unos dulces sueños que amanecen en la mayoría de los casos con un regusto amargo. Lo chupiguay y el no pensar es lo que tiene y cuando van juntos de la mano es lo que hay.
La miopía y el astigmatismo de las personas en general y de algunas en particular es de tal grado que aún no me explico como avanzamos sin darnos contra las farolas cuando andamos por las calles.

sábado, 28 de abril de 2012

Proyecto Murphy

"Si algo puede salir mal, saldrá mal". En esencia, se concreta perfectamente en dicha frase las famosas leyes de Murphy.
No hay que dar más vueltas. No hace falta que nos comamos la cabeza, ni realizar sesudas investigaciones. Esto es así, asumámoslo.
El gobierno del Partido Popular se compone de 13 ministros, más el presidente del gobierno. Un total de 14 personas que se reúnen una vez por semana para planificar la agenda del gobierno. 14 personas, las cuáles cada una en su ministerio, trabaja para sacar el país adelante (al menos presupongámoslo). 14 personas que tienen que lidiar con la información que les transmite un ejército de secretarios, subsecretarios, directores, subdirectores, coordinadores, subcoordinadores... En definitiva, 14 personas que posiblemente pierdan parte de su tiempo yendo a misa los domingos (aunque sea por el que dirán),  mientras por otro lado se dan una prisa excesiva, incluso para los tiempos acelerados que nos ha tocado vivir, para reformar cuantas leyes vean que no se adaptan a su trasnochado ideario. Para comulgar y hablar con Dios siempre hay un hueco y siempre se puede encontrar un momento. Para hablar y, no tanto explicar (pues la explicación del gobierno suele darse ante los hechos consumados, es una excusa más que una explicación); sino para consultar las decisiones que probablemente cambiarán la forma de vivir de los ciudadanos... para eso no hay tiempo (y probablemente ganas, menos aún).
Seguramente hace años que tampoco pisan la calle, ni se mezclan con la gente para interesarse por sus vidas y opiniones sobre la deriva diaria del país, ¿para qué?. Para tomar el pulso del país están los medios de comunicación que les filtran las noticias que les puedan incomodar y sacan la opinión que coincide con sus intereses.
Pero además de esas 14 personas y sus ejército de secretarios, subsecretarios, etc, hay un sector de la población que además de ser votante del P.P. se deben considerar así mismo como parte integrante de ese gobierno, viendo como defienden lo indefendible. Es como si se viesen así mismos en la nómina del gobierno por la manera y las formas en que justifican cualquier cambio en las leyes (por decreto, aprovechando que la mayoría parlamentaria la pinta calva), aunque vaya directamente contra sus propios intereses como ciudadanos. Nunca he entendido eso de: si lo hacen los "nuestros", aunque nos duela, es por nuestro bien. El clásico popular: "sarna con gusto no pica". Esto me hace pensar que lo que tenemos entre manos es un problema de salud pública.
Este gobierno se droga. Su camello habitual de las FAES está cortando demasiado las sustancias dopantes con las que mantiene su adicción. Este gobierno cree chutarse en vena "mierda" de primerísima calidad (así se lo deben vender y por tal lo compra), cuando lo que realmente se mete es veneno puro y además caducado. Pero con todo, que sea malo que este gobierno sea un "yonki", lo peor es que ha conseguido que una parte considerable de la población sea también adicta a la droga. Esa droga con la que el gobierno también trapichea para quedar bien con su camello y de paso sacarse algo de material para consumo propio; y la población, los ciudadanos, son el eslabón más débil en las estructuras del poder y por tanto serán quienes peor lo pasen si mañana deciden desengancharse o (se podría dar el caso) se les corte el suministro por alguna razón que ahora se nos escape.
El gobierno ama demasiado el vicio como para querer dejarlo. Es posible que alguno de sus miembros, hastiado y ahíto de ponerse hasta las trancas, decida darse un descanso. Para ello tienen clínicas (privadas, por supuesto) en entornos naturales, sosegados y envidiables, para descansar, regenerarse y recuperar la forma antes de volver al vicio. El gobierno no tiene cura, solo le salva las transfusiones de sangre que cíclicamente se hace, como dicen que hace el cantante de los Rolling Stones.
Llevamos casi seis meses de gobierno rancio, retrógrado, maniqueo, pretencioso, autoritario y además drogadicto. Se mete en vena cualquier cosa que contenga "neoliberal", "neocon" y derivados. Acabará raspando el yeso de la pared si cree que puede tener trazas de liberalismo garrulo e hispánico a falta de liberalismo tory o tea party. Además, viendo el camino libre y a la gente aborregada y bastante desconcertada, ha decidido echar una mano a su camello habitual (esa fundación llamada FAES) y ponerse a vender droga a la puerta de los colegios (solo en los públicos) y a atracar a los pacientes en la puerta de los hospitales (sí, también solo en los públicos). Ya no le importa nada, ni el que dirán. Han pasado la barrera que ningún gobierno con problemas de adicción debe pasar.
Si cuando la gente que les votó en Noviembre en las elecciones generales, lo hizo a conciencia, sabiendo lo que hacía, creo que no solo no se sentirán defraudados, sino que es posible que su dignidad como ciudadanos libres y responsables, pase a ser una especie de espectro o mal sueño del que apenas recordarán nada al despertar, como si nunca hubiese existido. Cosa que por otra parte, me parece que tampoco les debe preocupar en exceso. No hablo de que sean tontos. La tontería ataca a todas las clases sociales y condiciones, de la tontería no se libra nadie. Hablo de dignidad. Algo que todo el mundo posee al nacer y que nunca jamás debe perder y mucho menos que se la arrebaten.
Este gobierno está intentando crear un proyecto a largo plazo, el Proyecto Murphy, pues las leyes del tal Murphy se les están quedando pequeñas, en el que las leyes cambiarán siempre a petición, deseo y beneficio de esos mismos intereses que les manejan y dictan sus acciones y con los que se muestran de acuerdo de principio a fin, pese a que quieran hacernos creer lo contrario y que lo hacen obligados por las circunstancias.
Irremediablemente la cosa siempre podrá empeorar...especial y exclusivamente para nosotros los ciudadanos. Hasta las simples leyes de Murphy nos parecerán el colmo de la buena suerte, en cuanto este Proyecto Murphy empiece a andar. ¿Que la tostada siempre cae del lado de la mantequilla?.¡Quién tuviera tostadas para dejarlas caer y comprobarlo!...¡aunque fuesen sin mantequilla!.





martes, 17 de abril de 2012

A mí plim.

Me llamo Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias. Pero pueden llamarme Juan Carlos I de España que me resulta más agradable. Los allegados, los muy allegados se entiende, me llaman Juanito, pero ustedes no lo son. Si lo prefieren pueden dirigirse hacía mi persona como Su Majestad, que es más corto. Ustedes lo agradecerán (y yo por descontado también).
Soy de natural campechano, pero mi oficio es ser rey. Lo soy por la gracia de Dios...y gracias a un general llamado Francisco Franco. Este hombre, que Dios tenga en su gloria, tuvo que enderezar el destino que había tomado España al votar las gentes a la República en 1931, mandando a mi abuelo el rey Alfonso XIII al exilio. En 1936 decidió que tanto sin Dios se tenía que acabar y se alzó en armas para preservar a este país del peligro ateo y comunista que se cernía sobre él con el beneplácito de los partidos de izquierdas y de los separatistas vascos y catalanes. Consiguió en una Santa Cruzada enderezar y extirpar ese mal de raíz hasta el momento de su muerte en el año 1975. A los dos días de su fallecimiento me nombraron rey de España. Juré los principios del Movimiento como se puede ver en este vídeo http://www.youtube.com/watch?v=sX-ZW-AgybI.
Que joven y apuesto era. Por cierto tengo que preguntar a Sofía, mi esposa y reina consorte (aunque hoy sea más reina consorte que esposa a efectos matrimoniales... en fin, c'est la vie), quien era ese simpático señor vestido como la sota de bastos que está en la jura.
A mí lo que me gustaba era divertirme e ir tras las chicas, pero el general Franco, se empeñó en que fuese yo en lugar de mi padre Juan de Borbón y Battenberg, conde de Barcelona, el legítimo sucesor dinástico. A nadie le amarga un dulce y a mí menos, así que accedí a los deseos del general y aunque disgusté profundamente a mi padre, tuve que mirar por mi futuro y así de paso no contrariar al general que tenía sus esperanzas depositadas en mí...además de tener un carácter como para contradecirle. Hasta la fecha creo no haberle defraudado (me refiero al general Franco). La iglesia sigue con una posición dominante en el país y los hijos y nietos de los vencedores de la contienda, los adscritos al Movimiento Nacional, están bien colocados y remunerados en puestos estratégicos para seguir dominando y controlando los posibles cambios no deseados que se desvíen de nuestra doctrina y visión de lo que debe ser un país como Dios manda. No es que sea yo de comerme los santos, eso se lo dejo a mi esposa la reina, pero entiendan que este país de siempre ha sido católico, antes incluso de Jesucristo si me apuran, y así debe seguir siendo.
La verdad es que el Generalísimo (otro de los nombres por los que se le conocía al general) para mí fue, no el padre que estaba en Estoril jugando al ajedrez con su futuro dinástico en vez de pescar atunes en el cantábrico junto al general, sino un abuelo, el mejor abuelo del mundo. Le debo todo lo que soy y que mejor homenaje a su persona, saber que en este país todo queda atado y bien atado, como a él le gustaba decir. No me puedo quejar, la verdad sea dicha.
Mi reinado por lo general ha sido una balsa de aceite. Creí que esto de ser rey iba a ser un sinvivir, pero ha sido todo lo contrario. A excepción de un pequeño sobresalto en 1981 debido al nerviosismo de algunos mandos militares, que quisieron echarme una mano con el desgobierno que había en la etapa de UCD con Adolfo Suárez como presidente del gobierno. Pero aquello se arregló gracias al miedo y la poca valentía que tenían los líderes políticos de entonces. Bueno, miedo, poca valentía y muchísima ambición. Algunos políticos pueden pasar perfectamente por reyes a poco que se lo propongan. Aprendí mucho de algunos de ellos, que no voy a nombrar aquí por discreción y porque entre bomberos no hay que pisarse la manguera, como se suele decir.
Como les decía, no me puedo quejar. Pero no piensen que todo ha sido un camino de rosas. Tengo cicatrices producidas en el cumplimiento de mi deber. Para demostrarlo puedo enseñarles los partes médicos que guardo por si en alguna ocasión he de reclamar algo. Huesos rotos, piernas y brazos fracturados, fisuras de pelvis, lesiones en la rodilla, hasta un tumor benigno en un pulmón les puedo decir que he tenido que sufrir con borbónica paciencia en el cumplimiento de mi deber como rey. Tal vez no haya dado la última gota de sangre por este país, pero huesos sanos apenas me quedan. Vale, ya se que quitando una lesión en la rodilla que tuve al bajar de un tanque y algunas propias de la salud y la edad, el resto no se pueden considerar como enfermedad laboral pues las tuve esquiando, haciendo vela, cazando o persiguiendo a alguna camarera de culito prieto, pero las cicatrices ahí están, recordándome que me debo a España...y lo que España creo que me debe a mí.
Hace años nadie se hacía eco de mis actividades privadas, de hecho se creía que no descansaba nunca, que siempre estaba encendida la lucecita de El Pardo. Ahora parecen querer saber hasta el grosor de mis heces y si regularmente me alivio el intestino y recupero la flora intestinal. Y no solo eso, nadie (y menos ningún medio de comunicación) se hubiera atrevido a criticar y especular sobre mis actividades privadas o públicas (da igual pues en algunos casos tanto montan, montan tanto unas con otras). Me acusan de ser infiel a mi esposa y de tener y haber tenido amantes por doquier, pues que la gente sepa, que eso en los reyes es normal. Eso en los reyes ni es pecado ni está mal visto y en los Borbones más. Que me digan el nombre de un rey que solo haya fornicado con su esposa. ¡Vamos, por Dios, que aún hay clases!.
Me intentan desprestigiar, a mi y a la corona, al sacarme a colación los amigos que han sido enjuiciados y condenados a penas de prisión por delitos económicos o a las empresas que visito o dejo de visitar.
Dicen que tengo millones y que me llevo comisiones por los servicios prestados a la patria al poner en contacto e interceder con determinados gobiernos, empresarios y banqueros a nuestras empresas y empresarios modelos, cuando son regalos que no puedo rechazar por el bien del país. Además de ser rey soy un buen patriota. Cuando mi padre renunció a sus derechos dinásticos, me dijo con voz potente y emocionada: "¡Majestad, por España, todo por España! ¡Viva España, viva el rey!". Yo todo lo hago por España y creo que he hecho un buen trabajo. Gracias a mi este país disfruta de una democracia ejemplar que muchos países envidian y un nivel de vida acorde con su estatus mundial. Lo demás es pura envidia y ganas de perturbar la paz que siempre hemos merecido tener.
Les confieso que ando un poco preocupado. El otro día me rompí la cadera estando cazando elefantes en Botswana (que en castellano se ha de escribir Botsuana) y me han llovido críticas incluso de algunas voces que hasta ahora han permanecido calladas y leales a mi persona y a la institución que represento. No es algo que me inquiete, pero sí me molesta. No he hecho nada que nunca antes no hiciese. ¿A qué viene esta, casi la llamaría insurrección, a la monarquía, mejor dicho... a mi persona?. ¿Quieren quitarme de en medio para entronar a mi hijo Felipe antes de tiempo?. Ya he dicho cientos de veces que Felipe no está preparado y además su mujer es una plebeya que tiene mucho que aprender aún de las cosas de palacio. Lo he dicho y lo mantengo: Un rey debe ser rey hasta la muerte. Así que si piensan que voy a abdicar, lo llevan crudo. De aquí no me mueve ni Dios que para eso me puso él aquí (con la inestimable ayuda del Generalísimo, que no lo olvido). Así que ya pueden sacar los trapos sucios que quieran que a mí plim. Y no tengo nada más que decir.



lunes, 9 de abril de 2012

Sanidad pública española. ¿El canto del cisne o el sacrificio del cordero?.

Si existe algo en este país que funciona bastante bien (pese a que algunos se empeñen en demostrar lo contrario), gracias al esfuerzo económico del conjunto de la población, gracias a la buena gestión y profesionalidad de quienes logran hacerlo realidad cada día; y que a su vez es la envidia (y además cochina) de cualquier país, entendiendo como tal país a aquel que no solo se preocupa del bienestar económico, sino también de la salud de cualquiera de sus habitantes; ese algo tiene un nombre: sanidad pública española.
Que su nombre compuesto no nos confunda, no proviene de familia hidalga. Es tan simple como la cobertura médica universal y gratuita para todos los españoles.
Parece mentira que para una cosa de la que podemos estar orgullosos, presumir, sacar pecho y además poder dar lecciones de ello, producto del trabajo y esfuerzo común, ahora resulte que para el gobierno es inviable. Este gobierno hace demasiado caso a su corazón ultraliberal (ultraliberal para lo que quiere) y a los susurros dictados a sus oídos por los mercados y por las políticas seguidistas que estos imponen a Bruselas. Y en Bruselas, en vez de mirar tanto los números y las cifras, podían quitarse esas anteojeras borriqueras con las que tan a gusto parecen sentirse, para empezar a mirar las relaciones entre países de otra manera más amigable. Al fin y al cabo todos somos Europa, ¿no?. ¿O ahora algunos pertenecemos a África como algunos norteños parece que siempre han creído respecto de algunos de los países sureños?.
Si tenemos algo bueno y que además funciona, ¿para qué y por qué cambiarlo?. ¿Sale caro?. Y si es así, ¿es ese motivo suficiente?. ¿ A cuanto el kilo de salud?...
No cuela. No me lo creo. Barato no es y está claro que todos los gastos públicos provienen de los impuestos. Es lo normal y además es justo y lógico. Y también está claro que el mayor aporte a los presupuestos de la sanidad (y no solo de la sanidad) proviene de las rentas del trabajo y eso en plata significa que proviene en su inmensa mayoría de las nóminas de los trabajadores. Eso quiere decir que no solo vale con trabajar, sino que dicho trabajo a de ser con nómina. Es decir que todo trabajador tiene que estar contratado legalmente para que al estar dado de alta en la Seguridad Social cotice con su parte proporcional al mantenimiento del estado.
¿Qué ocurre ahora?. Altas tasas de paro implican menor número de trabajadores cotizando, por lo tanto los aportes económicos que hacen los trabajadores en conjunto a la sanidad pública (entre otras cosas), se resienten. Si además, está demostrado que hay algo más de un 20% de economía sumergida, esto significa que hay trabajadores (en activo) que no cotizan porque hay empresas que contratan de esta manera para no tener que cotizar ellas a su vez, con lo que el fraude a la Seguridad Social es doble y entonces nos encontramos con una serie de factores, contradiciendo algunas leyes matemáticas, que sí acaban alterando el producto y por tanto entra menos dinero en las arcas de la Seguridad Social.
Reunidos nuestros próceres gobernantes en sesudas, tensas y sudorosas reuniones (doy por sentado que no se reúnen en una sauna o en un baño turco rodeados de hombres con bigote), llegan a la "brillante" y "deslumbrante" conclusión que ante la merma de ingresos el sistema sanitario ya no es viable como se creía hasta hoy. Esto tiene la misma cantinela en cuya partitura se oye la música del "imposible mantenimiento de las pensiones", ¿les suena?.
Si no hay dinero para mantener la sanidad, hay que quitarla de en medio, parecen querer decirnos en un discurso que empieza a calar en los ciudadanos. Ayudado dicho discurso sea de paso, por la mayoría de medios de comunicación que parecen haber desistido por completo de su labor informativa y crítica con los gobernantes de turno, para convertirse en domesticados, enjaulados de oro y bien cebados loros repite-consignas.
Los gobiernos tecnócratas ( a sabiendas o no de serlo) siempre atajan pisando los sembrados y jodiendo la cosecha que dicen querer salvar. Y los gobiernos que actualmente guían nuestros pasos tanto en España como en el resto de Europa (la Europa económica, esa que se llama UE) están empantanados en mitad del barbecho con el barro hasta las rodillas. Sería gracioso de no ser que, a nosotros los ciudadanos, parecen habernos convencido que debemos ser nosotros solos los que les saquemos de ahí usando excavadoras si es preciso y destrozando así de paso el barbecho, lo que supondrá la pérdida de las futuras cosechas durante años (no digo para siempre por no pecar de pesimista).
El actual ministro de economía Luis de Guindos, aprovechando una vista a Alemania en la que es posible haya rendido pleitesía, se ha envalentonado un poco y ha soltado unas perlas hacía su sistema sanitario, su propio sistema sanitario, el de él como ciudadano español que creo que es, ese sistema sanitario español del que les hablaba un poco más arriba. Ha decidido echarle agallas...para poner en duda el mantenimiento de dicho sistema. El señor de Guindos intenta colar de rondón en nuestra sanidad la "progresividad en las prestaciones sanitarias", al decir : "El copago no es la panacea en absoluto, pero debemos abrir el debate entre las administraciones para analizar si hay que dar servicios gratuitos a una persona que gane más de 100.000 euros, por ejemplo". Es decir, la sanidad dejará de ser gratis para el que pueda pagarla. Lo dicho por el ministro de Guindos puede parecer, leído así y sin reflexionar, como salido de una troika de rojos irredentos, pero nada más lejos de la realidad. Es lo más falso y engañoso que ha salido de la boca de un ministro de Economía desde hace años. Luis de Guindos intenta hacernos creer que se ha puesto la chaqueta de pana y solo le ha faltado alzar el puño y cantar La Internacional...con melodía y tonillo del P.P. versión Lehman Brothers. Y a todo esto la ministra de Sanidad Ana Mato diciendo lo contrario de lo que dice Luis de Guindos. ¿Jugando al poli bueno, poli malo a ver quién canta antes?.
 El gobierno del P.P., lo único que pretende (además de atontarnos más) es eliminar la universalidad del sistema sanitario que pagamos los ciudadanos con nuestros impuestos. El gobierno del P.P. quiere conseguir que solo los más desfavorecidos accedan gratuitamente a la sanidad para que los que puedan pagar pasen a un sistema sanitario privado y de pago. Alguna vez lo he repetido. Las rentas altas, no suelen utilizar la sanidad pública, aunque la paguen como todo hijo de vecino. Si se ponen malos van a la sanidad privada, así lo han hecho siempre y así lo seguirán haciendo. No porque sea mejor, sino porque ellos creen que es mejor...y de paso se evitan esperas. Son atendidos más rápidamente, pero me apostaría algo a que si requieren operaciones costosas y algo complicadas, lo más seguro es que la sanidad pública se haga cargo de ellas. Al fin y al cabo también las rentas altas pagan la sanidad pública. y así debería seguir siendo.
Una de las cosas que logra que la gente de un país se sienta algo protegida, es la sanidad pública. Eliminando o envenenando su eficacia los golpes serán más dolorosos pues no tendremos con que aliviar ese dolor. Lo tremendo de todos estos recortes que nos están imponiendo a los ciudadanos, es que no servirán para nada y encima nos dejarán desprotegidos ante las desigualdades e injusticias que los poderosos (que existen y tienen nombre y apellidos) siempre e invariablemente cometen con los débiles. Ya no es que hayamos quitado los vallados, jubilado al pastor y sacrificado al perro, ahora además nos ofrecemos a ser devorados por los lobos financieros sin oponer la más mínima resistencia.
Tanto machacar diciéndonos que la sanidad era un patito feo han logrado que olvidemos que en realidad era un cisne y por nuestra dejadez al cisne lo hemos transformado en un cordero. Ahora no solo no podrá emitir su último canto, es que encima morirá sacrificado degollado dando balidos que nadie oirá.