Desde hoy Sábado tenemos nuevas normas en nuestro democrático país.
La noticia, pese a pasar desapercibida por los medios generalistas, contiene la esencia de lo que el PP entiende como «maneras correctas» a la hora de gobernar. Y eso que tienen mayoría absoluta en el parlamento. Pero no les basta con eso. Si pueden evitar dar explicaciones, pese a que tengan todo a su favor, evitarán darlas. El vulgo y el populacho no merecen el tiempo que a los terratenientes de la política cavernaria les supone pararse a dar explicaciones de algún tipo a su despolitizado, desmotivado y aborregado pueblo.
Su ramalazo autoritario, por mucho que se bañe de palabrería mentando la constitución y la democracia a todo momento, no es más que basura disfrazada de barato ambientador de retrete de estación de autobuses. El olor a orín y mierda mal desaguada persiste a poco que inspire uno fuertemente. Hay olores, que solo se van con sosa y restregando con ganas.
Se dice pronto que 172 páginas llenas de ideología marchita y favoritismo hacia determinadas empresas y colectivos como los registradores de la propiedad, que casualmente es la profesión del presidente de gobierno Rajoy, acaben por ser norma de obligado cumplimiento porque así lo quieran y deseen nuestros cabezas pensantes gubernamentales. ¿Dónde quedó la confrontación de ideas y el diálogo? Tengo la sensación que nunca jamás hubo nada de eso en los genes de la identidad populera.
El estilo de gobernar a lo anuncio de champú L'oreal "Porque yo lo valgo" no sólo nos está atrasando y retrayendo en eso de ser una verdadera democracia, sino que está sentando las bases (si no están sentadas ya) para conseguir ser alguna vez un auténtico país en el que la democracia no se quede en un simple palabro en boca de unos señores con traje y corbata sentados en un escaño, demasiado acostumbrados a sacar las papeletas que les refrendaron en las urnas a la mínima que pueden para justificar sus pobres y miserables actos de enanismo político y humano.
Piensan que todo este país les pertenece por herencia y rango. Piensan que los demás no solo debemos obedecer sin chistar, sino que además no debemos tener oportunidad ni siquiera de intentar hacerlo. Piensan que ellos son buenos y mejores... y realmente en lo suyo lo son con diferencia. Las serpientes venenosas son únicas a la hora de inyectar veneno. La serpiente del PP además procura que no tengas antídoto a mano para evitar salvarte.
Decreto va y decreto viene, el desdecretador que lo desdecrete no lo va a tener fácil. Están convirtiendo el BOE en un campo minado de trampas de efecto retardado. Desovillar tanta inmundicia-ley no va a ser tarea fácil. En el país de los decretos nadie está a salvo de ser reprendido y amonestado... excepto si eres quien los firma.
Un pequeño brote de histeria religiosa parece estar extendiéndose por entre los miembros del gabinete de gobierno, al mismo ritmo que proliferan las palomas -representación del espíritu santo como todos los bautizados sabemos-, por los parques y jardines de nuestras pecadoras ciudades.
Invocar a los santos y santas de nuestro gregoriano calendario se está convirtiendo en una tradicional costumbre gubernamental. Casi tan famosa como la coletilla quitamarrones: "Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir",que puso el rey de moda al accidentarse en Botsuana mientras cazaba elefantes, y a la que se agarran, como ladillas a los genitales, todos aquellos cargos públicos que piensan que un "lo siento" es suficiente para olvidar algunos asuntillos delictivos cometidos en el afán de enriquecerse a costa de sus votantes y demás paisanos, para finalmente echar pelillos a la mar.
Que sea nuestra abuela, mientras trastea ajetreada en la cocina para que suba el bizcocho, quien invoque a Santa Teresa, no me parece mal. Ya sabemos como son las abuelas. Pero que sea todo un señor ministro del interior -he de suponer que con estudios superiores-, quien invoque a la santa abulense para que interceda por España... eso ya me inquieta. Si un alto cargo publico que cobra un generoso sueldo público, decide dejar todo el peso de su trabajo y la solución de los problemas que ese cargo conlleva, en manos de una imagen de escayola bendecida... eso me empieza a aterrar.
No ha sido el único miembro del gobierno que pide la intercesión de algún santo o virgen homologada. La, aún, ministra de trabajo, doña Fátima Báñez, ya pidió ayuda a la Virgen del Rocío para acabar con el paro, pese a ser competencia y responsabilidad suya el hacerlo, o al menos intentarlo.
Doña Ana Botella, alcaldesa de Madrid pese a los sufridos madrileños, pidió encomendarse a la Virgen de la Almudena, recién llegada doña Ana de un spa portugués al que se había ido de retiro espiritual el fin de semana cuando ocurrió la tragedia del Madrid Arena. Dos casos a los que se suma ahora nuestro devoto ministro del interior Jorge Fernández.
Cuando no se tiene ni la más remota idea de saber por dónde ir, es mejor chuparse el dedo y alzarlo arriba para, con gesto severo y concentrado, decir despacio y vocalizando bien, que con la ayuda de Dios todo irá perfectamente y no habrá que preocuparse por nada. Un "Dios proveerá" a modo de medallita del tamaño de un pino para colgarnos del cuello; y un "No me olvides" a modo de guía espiritual con que esposar nuestras muñecas; como regalo de estos seminaristas de pacotilla que nos gobiernan.
Está claro, a tenor de tanta invocación religiosa, que estamos en buenas manos, y no tenemos de qué preocuparnos.
En este país está empezando a oler a cera de iglesia hasta en el código penal. Ámbito éste, el religioso-judicial, a cargo del ínclito ministro de Justicia, señor Alberto Ruiz-Gallardón, otro moderno y clerical representante de nuestro ilustre gobierno del partido popular. Parecen haber desempolvado, junto a las pelusas con olor a incienso y al moho que cubría las tapas del Antiguo Testamento, toda la cacharrería religiosa que dormía la paz de los justos en los cuartos trasteros de las parroquias del país.
Pero, pese a tanta encomienda santurrona, no se ven los frutos tantas veces prometidos. Parece que Dios está flojo, o al menos no está por la labor de echar una mano.
Hasta nuestro presidente don Mariano Rajoy, en su visita a la Casa Blanca, sólo se trajo de vuelta una caja de M&M's en el bolsillo, y un apretón de manos del presidente norteamericano Barack Obama. Igual don Mariano, debería haber regalado al presidente Obama un rosario de plástico. Bendecido, por supuesto. El cambio hubiese sido más equilibrado. Aunque fueron facsímiles los libros regalados por nuestro generoso presidente, no significa que fueran unas baratijas. ¿Nadie se ha preocupado por saber el precio de dichos facsímiles? Por cosas cómo esta me explico nuestro grave déficit comercial. ¿Qué esperaba don Mariano recibir en el presidencial intercambio de regalos? ¿El sable que portaba el General Robert E. Lee en la batalla de Gettysburg?
El concepto de austeridad que tienen algunos presidentes, queda claro que no es el mismo que tienen otros. Hasta el difunto Coronel Gadafi, recuerdo que regaló un caballo al que era presidente español en aquella época, don Jose María Aznar, en una visita de estado que éste le hizo en su feudo de Trípoli. Me refiero a cuando algunos líderes occidentales eran amigos de Gadafi, antes de dejarle a su suerte y acabar ejecutado, o asesinado, pues todavía no está del todo claro. También el expresidente Jose Luis Rodriguez Zapatero fue a visitarlo alguna vez.
Por cierto hay regalos, que a la larga salen caros. A este regalo del líder libio hay que darle de comer y beber varias veces al día. Pero sinceramente, prefiero dar de comer a este caballo, que no ver en la mesa del despacho de la Moncloa, junto a la grapadora y los clips, una cajita de M&M's abierta. Y me alegro que al menos haya acabado en una cuadra junto a otros caballos. Podía haber sido peor y podrían haberlo llevado a un matadero para aprovechar su carne, como les está pasando a muchos otros caballos.
Una cosa es no gastar mucho en un regalo -o gastar demasiado-; y otra es llegar y repartir unos cuantos chicles y sonrisas entre los invitados a la fiesta, para luego beberse hasta el agua de los floreros, y al despedirte palmear la mejilla del anfitrión mientras le das las llaves del coche y le dices que te lo acerque a la puerta, deslizándole un billete de 10 € en uno de los bolsillos de su camisa, mientras que con la mano libre palmeas el trasero de su esposa. Tampoco es eso.
En el noble arte de los intercambios presidenciales hay que ser astuto como una rata de cloaca y estratega como un jugador de ajedrez o viceversa.
Igual empieza a cundir el ejemplo en nuestros presidentes patrios y de aquí en adelante empiezan a regalar llaveros y pins con la imagen de algún venerado santo y a ofrecer una copita de Quina Santa Catalina y yemas de Santa Teresa a las visitas de estado que se dejan caer por Zarzuela o Moncloa, palacios ambos.
¿Llegaremos a ver como se fabrican en masa dildos representando objetos de culto religioso para satisfacer los egos y las necesidades de nuestros insignes beatos y beatas miembros del gobierno? ¿Veremos alguna vez a alguna ministra sacar un vibrador religioso de su bolso y tras una dura sesión parlamentaria excusarse y encerrarse en el cuarto de baño del congreso?
No pretendo ser irreverente pero cosas más raras se han visto, y cosas más raras han excusado y perdonado para sí mismos y sus amigos aquellos que nunca excusan ni perdonan nada en los demás.
Vale que a caballo regalado no hay que mirarle el diente, pero traerse nada más que unas chocolatinas de Washington se me antoja poca cosa.
Hay muchas formas de hacer sangría, y a veces incluso buenas.
Básicamente sus ingredientes son: vino, azúcar, limón y otras frutas picadas. Es una bebida refrescante, algo dulzona y agradable de beber, sobretodo cuando está bien elaborada. Y lo mejor de todo: es una receta sencilla.
Basta mezclar todo en una jarra y dejar macerar un par de horas todos los ingredientes antes de beberla. Y si se añade hielo mejora más.
Es una bebida típica veraniega pero a nuestro actual gobierno, con don Mariano Rajoy a la cabeza, eso no le para en barras y nos está enseñando otra forma de hacerla para así poder disfrutarla todo el año; y me temo que la resaca que provoca esta sangría neoliberal tiene todas las papeletas para convertir su resaca en una resaca de órdago.
Se ha encasquetado el gorro de cocinero y siguiendo las recetas que le dicta la Comisión Europea, el Banco Central Europeo, el FMI y demás organismos con estrella Michelín que saben de estas cosas de la economía -crisis mediante- y que poco a poco nos están matando de hambre; está sorprendiendo, incluso a los abstemios, con la nueva sangría Marca España, bajo la denominación de origen: typical spanish, que con una alegría cómo solo don Mariano puede derrochar a manos llenas, y con un salero de ese que tanto le sobra y derrama sobre nosotros, intenta deleitarnos en su puesto de master chef pese a ser un vulgar pinche de cocina, y además de los malos.
Se le nota contento. No me pregunten porqué, pues motivos no le sobran precisamente. Los avisos de Bruselas sobre el paro y los desequilibrios económicos son del mes de Noviembre. En Enero seguimos igual.
No hay más que escucharle cuando se levanta poético, aunque resulte de lo más patético -y pido perdón por el descuidado pareado-. Aunque no tengo idea de dónde saca este ramillete de optimismo trufado de buenos deseos a la vista de los últimos datos conocidos hoy mismo.
Le ponen a mover las varillas para mezclar la sangría y ya se ve como un consumado maestro de la coctelería -y vuelvo a pedir perdón por la rima-.
Es como los niños chicos, se le contenta con cualquier cosa que le den para entretenerse, pero que no sea más complicado que encajar los objetos en sus huecos correspondientes. Lo de emparejar por colores, aún es pronto para él.
Lo malo es que la sangría que está preparando don Mariano tiene los elementos necesarios para convertirla en un cóctel... molotov.
Está apretujando en la jarra, con el almirez de su visión retro española, demasiadas humillaciones innecesarias a los ciudadanos que hemos tenido la desgracia de nacer en este pintoresco país. Y digo pintoresco, no sólo por sus bonitos paisajes, sino por los dirigentes que desde siglos hemos tenido, ya sea porque nos han tocado -la mayoría de las veces-, o porque los hemos elegido -las menos veces-. Tal cantidad de berzotas guiando los destinos de España, no puede ser casual. En todos los países cuecen habas, tampoco se libran del berzotismo ilustrado más allá de nuestras fronteras, pero el caso español es para estudiarlo con detenimiento. El darwinismo social ibérico se está haciendo demasiado insoportable, especialmente desde que llegó al poder el ultraneoliberal, ultraconservador y ultracatólico -para lo que quiere- Partido Popular.
Machacar en su jarra ideológica a: los desahuciados de sus casas; a los ahogados por unas tramposas hipotecas; a los parados, ya sean jóvenes, mayores o de mediana edad; a los trabajadores precarios, tanto en sueldo como en condiciones de trabajo; a los autónomos engañados, y a los que se dejaron engañar; a los pensionistas; a los inmigrantes cotizantes y a los que no cotizan pero trabajan, y no cotizan porque a algún gran patriota contratador se la pone dura tener a gente sin papeles y evitarse rollos con los contratos de trabajo, amén de ahorrarse un dinerillo con la Seguridad Social; y luego añadir, junto al hielo, recortes en todos los aspectos: sanitarios, educativos, de formación, de investigación, de desarrollo... y et voilá! ¡Una deliciosa sangría con todo el sabor concentrado de España, y su prestigiosa marca, dispuesta a ser seleccionada como sangría exclusiva y oficial de cualquier país que quiera evolucionar en su ascenso a la miseria más absoluta!
¡Gracias Europa! Gracias por mirar por los intereses de los países más enmierdados precisamente por seguir a rajatabla tus reglas y consejos. Thanks, Merci, Danke, Grazie, Tack.
Muchas gracias por convertirte, y convertirnos a los demás países, en un conglomerado apestoso de intereses mercantiles en el que la voz de la gente apenas sea un soplo inaudible tras las cristaleras de los parlamentos, y dichos parlamentos no sean más que mercadillos de ocasión a sueldo del mejor postor. Dear Europa: disfruta de esta sangría hasta que te salga por las orejas. Genuino sabor español. Te vas a jartar de beber. De seguir así, acabará desbancando a la cerveza incluso en Bruselas.
Nuestros sacerdotes gubernamentales, imbuidos del poder divino otorgado en las urnas, han creado un pedacito de cielo aquí en la tierra. Un paraíso para todos aquellos hombres de buena voluntad que hayan defraudado, estafado, prevaricado y pertenezcan a la noble casta política, bancaria y/o económica de la milenaria Iberia. Han sacado de las entrañas del animal sacrificado, y abierto en canal, un totem llamado indulto. Que es algo así como una kriptonita judicial. Ante el indulto gubernamental no hay más que hablar. Los sacerdotes gubernamentales que representan al dios político-económico en la tierra, saben cuidar de sus hijos. Al contrario que Saturno, este dios prefiere devorar a los hijos de otros, en lugar de los suyos propios. Al fin y al cabo nadie les va a echar de menos. Para eso están las clases. Unos pringan y otros nacen para que pringuen los demás en su lugar.
La corrupción al no provocar caries, parece ser que no es una cosa grave de atajar, y por la que no hay que preocuparse en demasía. Nueve de cada diez dentistas consultados lo afirman sin ponerlo en duda. El décimo dentista aún está buscando sitio para aparcar. En cuanto lo encuentre, afirmará, también sin ninguna duda, lo que los otros nueve.
Además los corruptos parecen buenas y honradas personas. Personas decentes cuyas biografías dirán que asistían regularmente a misa, y dejaban su asiento en el autobús a las señoras embarazadas y a las ancianas... pese a ir siempre, o casi siempre en coche oficial.
Indultando, indultando, este país se ha convertido en un chollo para cualquier corrupto que lleve prendida en su solapa la marca España. El distintivo abre despachos y en algunos casos hasta te dejan poner los pies encima de la mesa del despacho de algún juez.
La lista de indultos es interesante. Con el gobierno de don Mariano Rajoy, hace un año, ya había casi medio millar de indultos. Nada raro, pues es la media de indultos de los gobiernos, sean del signo que sean.
Nuestra inocencia e ignorancia nos tienen engañados. Eso y no fijarnos en los detalles. Si contemplamos la imagen que simboliza la Justicia, tendríamos que habernos fijado en que dicha Justicia no es ciega como creíamos. Tan solo lleva una venda. Y esta es dada a caerse depende quien sea juzgado.
No quiero ser malinterpretado. Está bien que existan los indultos como medida de gracia. Hasta en las dictaduras más férreas existen. Lo que me deja intrigado es que la mayoría de los indultos no son explicados. ¿Cuál es el motivo que mueve a un determinado gobierno a indultar a un determinado reo? Me lo pregunto, más que nada, porque tengo la sensación de estar viendo un desfile de indultados que se han movido en las procelosas aguas del poder político y económico hasta que sus corruptelas les han salido a borbotones por las orejas y el escándalo era lo suficientemente grande como para poderlo tapar. Y ha sido entonces cuándo han comparecido ante un juez. Y ha sido poco después de comparecer ante el juez cuándo el gobierno ha decidido indultarles. No veo muchos indultados que hayan sido acusados de delitos, también del ámbito económico pero a otra escala, como son los atracadores de bancos, los tironeros, los descuideros, los carteristas, y demás fauna del tipo "agarrar la pasta y salir por patas". Pero claro, los sacerdotes, al estar en contacto directo con Dios saben más que nosotros, simples y mortales pecadores mundanos. Hasta en el mundo del delito, según a los ojos de quién, hay clases. Y además bien diferenciadas. Ego te indulto a peccatis tuis in nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti.
En el laboratorio de ideas de la FAES, estan intentando crear, desde hace tiempo, un líder que pueda llevar a la práctica sus "prácticas" ideas.
Esas recetas que a la clase trabajadora nos sabe a amargo aceite de ricino, es un purgante de efectos desastrosos para nuestros organismos obreros.
Como doctores Frankenstein, inoculan peligrosos virus a la población, cuyas vacunas quedan fuera de nuestro alcance. Se escudan en sus másteres económicos, colgados y enmarcados en las paredes de sus tenebrosos laboratorios, para convencernos que sus políticas, no solamente son necesarias sino que son las únicas posibles. Siendo esto malo, lo peor es que a una parte de la población logran convencerla y estos les ayudan en su contagio al resto de sus iguales.
El doctor Víctor Frankenstein, personaje ficticio creado por la escritora Mary W. Shelley, logró crear un ser a partir de retazos de cadáveres robados de los cementerios, al que luego dio vida. Su creación fue un puzzle humano que acabó siendo destruido por las aterrorizadas gentes del lugar.
España, quitando algunos escritores románticos de la época de Bécquer, no se ha prodigado especialmente en literatura fantástica y de terror, y tal vez debido a eso, nos falta altura de miras a la hora de crear nuestros propios monstruos particulares y patrios.
Parece que a esos creadores de monstruos de la FAES, el actual presidente/residente del gobierno Mariano Rajoy, no les ha gustado (por defecto y lentitud) las medidas contra los trabajadores que a impuesto desde su gobierno a golpe de decreto y mayoría rodillo-parlamentaria. Así que se han puesto a echar una mano con el aluvión de críticas que amenazan con tirarlo del pedestal de la Moncloa en el que las urnas le pusieron hace poco más de un año. Desde prácticamente la totalidad de los medios de comunicación cavernarios y ultrareaccionarios de los que es propietario la derecha política (y económica) de este país, le están haciendo la vida imposible, al salir a la luz su nombre (entre otros cuantos más dirigentes del partido, la mayoría de estos afines a Rajoy) en la lista que el tesorero del PP Luis Bárcenas, dicen que anotó de su puño y letra. Y esta "autocrítica" en forma de crítica al presidente de su partido y del gobierno, no solamente es rara e inusual, sino que además es desconcertante.
Tengo la impresión que desde los oscuros y siniestros laboratorios de la FAES, los aprendices de Frankenstein, están intentando crear un nuevo Prometeo versión neo y ultraliberal, no para darnos el fuego de los dioses y así ayudar a la humanidad, sino más bien para, gracias a ese fuego, aprovecharse y doblegarnos y esclavizarnos aún más de lo que estamos. Pero tengo una pequeña esperanza aún en nuestra capacidad de organización y lucha, que aunque a veces parezca esconderse como las pelotillas de nuestros ombligos, siempre acaba por salir y dar la cara. Esto es España y aquí somos mucho de ir tirando con las pelusas del fondo de nuestros bolsillos, y de esta filosofía alternativa de la vida, no se libran ni los científicos frankensteinianos.
Sí, es bastante probable que estén a punto de sacar a la luz su nuevo monstruo. Un monstruo que llevará la sombra de las cejas del ministro de Justicia Ruiz Gallardón, la sombra del bigote del expresidente Aznar, y el cutis mañanero sin maquillar de la presidenta del PP madrileño Esperanza Aguirre. En definitiva, veremos cualquier día de estos asomado al balcón de la sede popular en la calle de Génova, un Mr. Potato ultrapijo y ultraliberal, con acentuados tics fascistas, al que, dependiendo la reacción de sus votantes, irán cambiando las piezas que a sus ojos no encajen del todo en sus intereses.
O eso, o pondrán directamente al espantapájaros de Aznar, o a la calabaza de Aguirre, para asustar a las hambrientas y famélicas bandadas de pájaros que amenacen sus cosechas particulares y parceladas, expropiadas con engaños hace siglos a sus legítimos propietarios, que, casualidad de casualidades, son esas mismas hambrientas y famélicas bandadas de pájaros que amenazan "sus" cosechas. El mundo es un sucio pañuelo en el que en cada pliegue se esconde un Mr. Potato dispuesto a ser famoso.
Es difícil no hablar de la situación en la que se encuentra este país. Intento pensar en otras cosas, pero no hay nada que hacer, es imposible. Cada día el gobierno nos sorprende con una nueva vuelta de tuerca a su necedad y nos obsequia con un nudo más apretado en nuestras gargantas. La situación a la que nos lleva este gobierno del PP es de las más angustiosas que podíamos jamás imaginar. Independientemente de "herencias recibidas" que parecen no serlo tanto, lo que estamos viviendo actualmente, es un revival caduco, mohoso y marchito de consecuencias nefastas para nuestro futuro. Leer o escuchar las declaraciones y "explicaciones" de cualquier miembro del gobierno, es como visionar de nuevo los noticiarios y el NO-DO del antiguo régimen.Y por régimen me refiero a la dictadura franquista, no a una dieta a base de alcachofas hervidas.
Ver que la única salida a esta situación de desastre económico e institucional total en el que estamos metidos (o más bien nos han metido, los mismos que ahora piden que arrimemos el hombro en grácil armonía unos con otros), es la de empobrecer hasta la casi esclavitud a una amplia parte de la población, desmantelando toda labor protectora del estado para las clases trabajadoras, y además estar ciego ante las verdaderas (y ruines) causas que han provocado este desastre, no es simplemente ver la paja en ojo ajeno y no ver la viga en el propio, es algo más meditado, estudiado y planificado. Todas estas acciones, que desde los distintos ámbitos de poder acometen y aplican los miembros del PP, es pura ideología. Ideología reaccionaria hispánica que jamás se ha sacudido el pelo de la dehesa, cosa que por otra parte les enorgullece, parece ser.
Machacaron durante años, diciendo que ya no hay ni derechas ni izquierdas, se subieron al carro "democrático" para gritar a los cuatro vientos que ya no existen las ideologías, pero una vez adormecidas convenientemente las voces de los trabajadores, desmantelada casi por completo su conciencia de clase, entonces han visto el camino allanado para implantar su visión política de como debe ser un país y como deben ser tratados todos aquellos que no pertenecen a su casta.
Esto que estamos viviendo, es algo más que ver la paja en el ojo ajeno. Esto es una bukake facial protagonizada por los miembros con cargos y responsabilidad en el Partido Popular, sobre la democracia y el estado de bienestar más básico y elemental. ¿Cuál será su próxima filia sexual de la que seremos víctimas? ¿Lluvia dorada sobre nuestras cabezas en forma de txirimiri? ¿Masturbarse mientras nos obligan a realizar actos coprófagos con sus excrementos?
No es muy agradable y no quiero ser el juguete sexual de ningún pervertido por muy señor de derechas, felizmente casado y de comunión diaria que sea. Lo siento. Me niego y grito ¡NO! Me rebelo ante tanta perversión, sandez, necedad, cinismo y ruindad con las que nos ametrallan a diario desde sus púlpitos parlamentarios, alcaldías, concejalías y demás regalías de las que se han apropiado. Ya lo dice la expresión: "No hay peor ciego que aquel que no quiere ver", pajas y vigas a parte.
Cualquiera que haya bebido el licor Jägermeister, dirá que es especial. A nadie deja indiferente. Guste o no, deja huella. Pero no hay que tomar todo lo que a uno le pongan por delante sin pensar. Hay que sopesar sus posibles efectos secundarios. No a todo el mundo le sienta bien. Y desde luego, no a todo el mundo le gusta, aunque le siente bien.
Este licor es como el gobierno del señor Mariano Rajoy. Un gobierno torero de la cabeza a los pies. Son maestros en lo suyo, en el arte de recortar, les gusta el toreo clásico, de raza, con poderío, y con su taleguilla bien ceñida dejando ver que siempre cargan a la derecha... incluso las mujeres que lo integran.
El gobierno Jägermeister, es una mezcla de diversas hierbas, más de 50, que van desde la más extrema derecha hasta la otra extrema, más derecha aún si cabe, pasando por un delirio nacional-católico de nuevo cuño, por aquello de estar acorde con los tiempos modernos que corren, y sobre todo estar al día con Europa, y más al día y al tanto del Bundesbank.
Tiene una proporción de un 35% de alcohol, y una vez elaborado, se deja macerar durante un año antes de consumirlo. Como desde que fue votado en las urnas ya ha pasado algo más de un año, ahora mismo se podría decir que se puede apreciar todo el potencial de sabor que contiene.
Hay gente que dice que más que una bebida alcohólica, es un buen medicamento y que va muy bien para la pesadez o la acidez de estómago. Pero como en este país, no somos muy de medir las cosas, me veo en la obligación de avisar de los peligros de dicho gobierno Jägermeister embotellado, pese a su bonita presentación, y dulce y perfumado sabor, ya que muchos ciudadanos son dados a consumirlo tanto a palo seco, como mezclado con bebidas energéticas, creyendo que no tiene efectos perjudiciales para la salud.
En primer lugar si tienen problemas estomacales, eviten su consumo, o creerán que un kilo de tachuelas se han alojado en su estómago a pensión completa.
Por su agradable sabor y sus muchas combinaciones posibles, uno puede excederse en su consumo sin darse cuenta, y sus resacas son mortales de necesidad. La resaca de anís, siendo mala, se queda en una simple granujienta adolescente, comparada con esta señora resaca. En algunas zonas de Alemania la llaman Katermeister, y como con todo lo que es meister, hay que andarse con ojo.
Y vuelvo a insistir, es una bebida de alta graduación alcohólica. Si fuese un elixir, se vendería en las farmacias y no en las urnas cada cuatro años.
Creo que todos somos conscientes de sus efectos, efectos que vemos a diario en forma de recortes sociales, degradación democrática, autoritarismo rayando el fascismo, y sobre todo muy malas maneras para nosotros como trabajadores y ciudadanos. Empezaron vomitando en nuestros pies y ahora ya lo hacen en nuestra cara. Para este gobierno Jägermeister, tan nacional y tan católico, no somos más que chusma que debemos apartarnos a su paso, no molestar y acatar lo que se nos diga.
Como apunte final y curiosidad histórica, solo decir que esta bebida fue usada como desinfectante por las tropas alemanas en la Segunda Guerra Mundial. Es posible que debido a sus efluvios, el abstemio Hitler, decidiera abrir dos frentes en dicha guerra y como consecuencia de aquello, hoy no vamos con pantalones tiroleses al pasear por la calle, ni nos dejamos bigote "cepillo" (incluidas algunas mujeres) para homenajear al Führer. Luego para que algunos se quejen que la Coca-Cola sirve para desatascar tornillos.
Este país siempre ha sido dado a demostrarse así mismo que tiene testosterona de sobra para dar y tomar. Desde el lema, antaño cotidiano: "la letra con sangre entra", hemos llegado al actualizado: "las leyes, mis leyes, a porrazos se cumplen".
Hay un grupo policial que, cada vez más, se asemeja a ciertos grupos para-policiales que campaban a sus anchas por las calles, comisarías y cloacas de este esperpéntico país. La U.I.P. (Unidad de Intervención Policial), en cada una de sus actuaciones, parecen querer emular a dichos grupos parafascistas. No hay actuación policial de dicha unidad que no vaya acompañada de polémica. Que vaya acompañada también de alguna desgracia irremediable, será lamentablemente, cuestión de tiempo.
¿Tan difícil es tener una policia respetuosa y eficiente, que cumpla la máxima esa que suelen lucir orgullosos muchos de sus miembros, que dice: "proteger y servir al ciudadano"?
Entiendo que piensen (con razón) que en un futuro (cierto, probable y posible), en que este sistema vejatorio, humillante y esclavizante en el que vivimos, sea sustituido por un sistema socialista en el que los trabajadores lleven las riendas de sus propios destinos, su profesión será tan obsoleta e innecesaria como es hoy la de los deshollinadores, pero no se lo deberían tomar como algo personal. Tendrán que adaptarse, como tendrán que hacerlo quienes piensan que esto que vivimos hoy, es la única forma de vida (especialmente para ellos y sus intereses personales) que pueda existir.
Ellos mismos se están convirtiendo en enemigos de los que mañana tendrán en sus manos el pan y la fuerza. Y la clase trabajadora, puede perdonar, pero lo que no hace, es olvidar. No olvida a quienes usaron el látigo para intentar doblegarlos, sean estos, amos, capataces o simples perros guardianes.
Por cierto, ante la grave crisis que vivimos y ante los recortes en todos los apartados sociales que impone el gobierno del PP como en sanidad, educación, investigación, desarrollo, etc...; la única partida presupuestaria que no solo no ha sufrido recortes, sino que ha experimentado un incremento espectacular, ha sido la partida para comprar material antidisturbios. El gobierno del PP, rácano como él solo para soltar los euros para ayudar a las miles de familias hipotecada con los bancos, por ejemplo, o para aumentar el gasto en la educación de nuestros hijos, que serán el futuro de este país; se nos descubre como un generoso, espléndido y derrochador administrador, al aumentar en un 1780% el gasto para material antidisturbios. Sí, han leido bien, un mil setecientos ochenta por cien más, que nuestros gobernantes están dispuestos a desembolsar para gasearnos, aporrearnos y detenernos... eso sí, en caso que protestemos y nos manifestemos. La noticia aquí.
Está claro lo que para este gobierno es realmente indispensable y lo que es fácil y completamente prescindible. Deberíamos tenérselo en cuenta y tomar nota de ello.
Hay gobiernos que se emborrachan con el poder y luego existen gobiernos que el poder los alcoholiza. El gobierno actual del PP pertenece a la categoría de los segundos.
Una borrachera con ser mala, se acaba pasando, luego hay que sufrir la resaca, pero ya se sabe, paciencia, mucha agua y a aguantarse.
El alcoholismo es más grave. Es una enfermedad que requiere tratamiento. Esta adicción aunque tiene cura es difícil de tratar; como difíciles son todas las adicciones. Pero pese a que existen terapias y medicinas que ayuden a sanar, estas no valen de nada si no existe una fuerza de voluntad que de verdad quiera curarse. En todos los grupos de desintoxicación el primer paso que hay que dar es reconocer que se es adicto. Levantarse del asiento, mirar a la gente a la cara y decir: " Hola. Soy el gobierno del Partido Popular que salió votado en las pasadas elecciones y soy alcohólico".
La labor desquiciada que hace el gobierno, frente a lo que prometía antes de las elecciones y salir votado, es digna de estudio psiquiátrico.
Y hace unos días el intento por una parte del PP de limitar el derecho a la manifestación es posible que sea debido a su adicción. En este artículo hay algunas declaraciones al respecto de algunos altos cargos de dicho partido.
Igual no viene mucho a cuento pero ahora recuerdo al ex presidente Aznar hablando sobre lo que puede hacer o no hacer sin que nadie le tenga que decir nada por ello.
También recuerdo a algunos dueños de bares (producto de su propia ideología ultraconservadora e instigados interesadamente por la ex presidenta madrileña Esperanza Aguirre entre otros altos cargos del PP) que pusieron el grito en el cielo cuando el anterior gobierno del PSOE sacó la ley que prohibía fumar en dichos establecimientos. Y no solo pusieron el grito en el cielo sino que se saltaron la ley... porque ellos son así. Fieles seguidores de la Ley del embudo: "ancho para mí y estrecho para los demás". Me gustaría saber si aquellos "empresarios" de hostelería que tanto gritaron e incumplieron la ley antitabaco, hoy con el PP en el poder, siguen gritando e incumpliéndola. No he vuelto a ver ni a oír quejarse a ninguno de esos "anarquistas neoliberales", como este por ejemplo,por no poder fumar en los recintos públicos cerrados. La ley, que yo sepa al menos, sigue vigente.
Está claro que el concepto de libertad es distinto para según que personas. Hay personas que dicen ser libres por el mero hecho de poder beberse un par de copas y luego coger el coche sin miedo a que le pongan una multa. El hecho de que por beberse ese par de copas y coger el coche pueda provocar un accidente en el que alguien resulte herido o muerto, es algo que les es indiferente. Su "libertad" está por encima de esas fruslerías. Y también para algunos es un atentado a la libertad el que no te permitan fumar en un establecimiento público. Esa es la "libertad" que algunos piden y otros espléndidamente, pues les resulta muy fácil concederla, dan.
Está claro que para ciertas personas la libertad se reduce a eso, a poder fumar dentro de un bar. Es triste y vergonzoso ver luego, cuando desde el gobierno recortan o intentan recortar derechos civiles básicos y fundamentales, como esos mismos que sacan pecho mientras encienden un puro o un cigarrillo mirando desafiantes a su alrededor, se callan la boca ante los atropellos del poder de turno y hasta en algunos casos los jalean y justifican, cuando no hacen la vista gorda ante los desmanes por parte de algunos estamentos gubernamentales.
No protestar ante el intento de recortar y legislar (a su interesada conveniencia) el derecho a manifestarse y en cambio llamar a la "revolución" por no poder echarse un cigarrito en la barra de un bar ante unas cañas con los amigos mientras se pone de vuelta y media a los progres izquierdosos nos da una idea de la catadura moral de algunos de nuestros conciudadanos.
36 años de dictadura franquista ha dejado costumbres y tradiciones difíciles de cambiar. Y más difíciles de cambiar son si ni siquiera hay voluntad de cambiarlas.
La "libertad" que hoy vivimos es una libertad prestada y continuada por los herederos de aquella dictadura.
Y ahora me voy a fumar procurando no molestar a nadie. No es tan difícil si uno de verdad quiere.
El gobierno del PP presidido por don Mariano Rajoy ha decidido desmantelar la Unidad Especial de Investigación Judicial contra la Corrupción de la Agencia Tributaria de Baleares. Y en este caso su extenso nombre sí hace honor a sus grandes méritos.
Hecho así, tal como lo ha hecho el gobierno, es posible que uno piense que si una Unidad contra la Corrupción es desmantelada sea debido a que ya no existe corrupción que investigar; pero no seamos ilusos, esto es España, no un país realmente democrático, maduro y en el que la justicia brilla por doquier.
Algún miembro del PP, partido conservador, neoliberal, católico y patriota, ha justificado dicho desmantelamiento debido a la reducción de gastos y recursos a los que (dicen) están obligados por culpa de la crisis económica. ¿Puede ser esta una de esas mamandurrias a las que se refería la presidenta de la Comunidad de Madrid doña Esperanza Aguirre? ¿La siguiente mamandurria será desmantelar por completo la policía y el ejercito?. Si no hay dinero para sanidad y educación, ¿qué sentido tiene gastar en represión y control de la población además de en armamento y tropas?.
¿Acaso no es un gasto excesivo para los tiempos de crisis que corren el mantenimiento de unidades antidisturbios para controlar posibles conflictos sociales protagonizados por jubilados, amas de casa, estudiantes, trabajadores en precario y parados?
¿No es también un gasto excesivo el mantenimiento de tropas en países a los que ningún español se acerca ni por motivos turísticos?
Pero el gasto que se elimina es precisamente el que mejor réditos estaba dando al país al sacar a la luz la corrupción y las cadenas de favores y favoritismos que han hecho de España el mejor sitio para hacer negocios... si no eres trigo limpio.
Lo de menos, según la visión del gobierno del PP, es que el trabajo realizado por la Unidad contra la Corrupción desmantelada haya sido primordial en la investigación de los casos de corrupción relacionados con el expresidente Balear y miembro del PP Jaume Matas o con el yerno del rey el esposo de la infanta Cristina, Iñaki Urdangarín; y que ahora investigaba al reciente dimitido delegado del gobierno Balear Jose María Rodriguez, también miembro del PP.
Los amigos están para echarse una mano cuando se necesite y si es posible para echarse unas risas también y si es a costa de los ciudadanos más y mejores risas aún.
No sabría decir si es más amigo el gobierno de la Casa Real o al revés, pero ahí está para lo que Sus Altezas necesiten... y favor por favor se paga.
Sin duda alguna esta "democracia" de amiguetes, favores y enchufados que "disfrutamos" en el país no le hubiese disgustado ni lo más mínimo al (tan admirado tanto por el gobierno del PP como por la Casa Real) dictador Franco. Posiblemente hasta el propio Franco se hubiese arremangado los calzones católico-dictatoriales para currarse una democracia tan "ejemplar" y tan a la española como en la que vivimos actualmente.
Cada vez que oigo las palabras España o español procuro escabullirme para que no me relacionen ni con el país ni con el gentilicio correspondiente, y lo siento de veras.
El ninguneo por parte del gobierno hacia las personas censadas, nacionalizadas y nacidas en esta cada vez más cuarteada, reseca y avejentada piel de toro llamada España, ha llegado a extremos tales que me asombraría que aún se molestasen en pedir el voto para las próximas elecciones locales, autonómicas o generales. Al ritmo que su descaro, desverguenza y sus cada vez más escasas convicciones democráticas avanzan, posiblemente ese voto llegarán a darlo por descontado y llegará el no muy lejano día en que ni siquiera consideren imprescindible y necesario convocar elecciones.
Ya se sabe, hay que ahorrar gastos innecesarios.
"Si algo puede salir mal, saldrá mal". En esencia, se concreta perfectamente en dicha frase las famosas leyes de Murphy.
No hay que dar más vueltas. No hace falta que nos comamos la cabeza, ni realizar sesudas investigaciones. Esto es así, asumámoslo.
El gobierno del Partido Popular se compone de 13 ministros, más el presidente del gobierno. Un total de 14 personas que se reúnen una vez por semana para planificar la agenda del gobierno. 14 personas, las cuáles cada una en su ministerio, trabaja para sacar el país adelante (al menos presupongámoslo). 14 personas que tienen que lidiar con la información que les transmite un ejército de secretarios, subsecretarios, directores, subdirectores, coordinadores, subcoordinadores... En definitiva, 14 personas que posiblemente pierdan parte de su tiempo yendo a misa los domingos (aunque sea por el que dirán), mientras por otro lado se dan una prisa excesiva, incluso para los tiempos acelerados que nos ha tocado vivir, para reformar cuantas leyes vean que no se adaptan a su trasnochado ideario. Para comulgar y hablar con Dios siempre hay un hueco y siempre se puede encontrar un momento. Para hablar y, no tanto explicar (pues la explicación del gobierno suele darse ante los hechos consumados, es una excusa más que una explicación); sino para consultar las decisiones que probablemente cambiarán la forma de vivir de los ciudadanos... para eso no hay tiempo (y probablemente ganas, menos aún).
Seguramente hace años que tampoco pisan la calle, ni se mezclan con la gente para interesarse por sus vidas y opiniones sobre la deriva diaria del país, ¿para qué?. Para tomar el pulso del país están los medios de comunicación que les filtran las noticias que les puedan incomodar y sacan la opinión que coincide con sus intereses.
Pero además de esas 14 personas y sus ejército de secretarios, subsecretarios, etc, hay un sector de la población que además de ser votante del P.P. se deben considerar así mismo como parte integrante de ese gobierno, viendo como defienden lo indefendible. Es como si se viesen así mismos en la nómina del gobierno por la manera y las formas en que justifican cualquier cambio en las leyes (por decreto, aprovechando que la mayoría parlamentaria la pinta calva), aunque vaya directamente contra sus propios intereses como ciudadanos. Nunca he entendido eso de: si lo hacen los "nuestros", aunque nos duela, es por nuestro bien. El clásico popular: "sarna con gusto no pica". Esto me hace pensar que lo que tenemos entre manos es un problema de salud pública.
Este gobierno se droga. Su camello habitual de las FAES está cortando demasiado las sustancias dopantes con las que mantiene su adicción. Este gobierno cree chutarse en vena "mierda"de primerísima calidad (así se lo deben vender y por tal lo compra), cuando lo que realmente se mete es veneno puro y además caducado. Pero con todo, que sea malo que este gobierno sea un "yonki", lo peor es que ha conseguido que una parte considerable de la población sea también adicta a la droga. Esa droga con la que el gobierno también trapichea para quedar bien con su camello y de paso sacarse algo de material para consumo propio; y la población, los ciudadanos, son el eslabón más débil en las estructuras del poder y por tanto serán quienes peor lo pasen si mañana deciden desengancharse o (se podría dar el caso) se les corte el suministro por alguna razón que ahora se nos escape.
El gobierno ama demasiado el vicio como para querer dejarlo. Es posible que alguno de sus miembros, hastiado y ahíto de ponerse hasta las trancas, decida darse un descanso. Para ello tienen clínicas (privadas, por supuesto) en entornos naturales, sosegados y envidiables, para descansar, regenerarse y recuperar la forma antes de volver al vicio. El gobierno no tiene cura, solo le salva las transfusiones de sangre que cíclicamente se hace, como dicen que hace el cantante de los Rolling Stones.
Llevamos casi seis meses de gobierno rancio, retrógrado, maniqueo, pretencioso, autoritario y además drogadicto. Se mete en vena cualquier cosa que contenga "neoliberal", "neocon" y derivados. Acabará raspando el yeso de la pared si cree que puede tener trazas de liberalismo garrulo e hispánico a falta de liberalismo tory o tea party. Además, viendo el camino libre y a la gente aborregada y bastante desconcertada, ha decidido echar una mano a su camello habitual (esa fundación llamada FAES) y ponerse a vender droga a la puerta de los colegios (solo en los públicos) y a atracar a los pacientes en la puerta de los hospitales (sí, también solo en los públicos). Ya no le importa nada, ni el que dirán. Han pasado la barrera que ningún gobierno con problemas de adicción debe pasar.
Si cuando la gente que les votó en Noviembre en las elecciones generales, lo hizo a conciencia, sabiendo lo que hacía, creo que no solo no se sentirán defraudados, sino que es posible que su dignidad como ciudadanos libres y responsables, pase a ser una especie de espectro o mal sueño del que apenas recordarán nada al despertar, como si nunca hubiese existido. Cosa que por otra parte, me parece que tampoco les debe preocupar en exceso. No hablo de que sean tontos. La tontería ataca a todas las clases sociales y condiciones, de la tontería no se libra nadie. Hablo de dignidad. Algo que todo el mundo posee al nacer y que nunca jamás debe perder y mucho menos que se la arrebaten.
Este gobierno está intentando crear un proyecto a largo plazo, el Proyecto Murphy, pues las leyes del tal Murphy se les están quedando pequeñas, en el que las leyes cambiarán siempre a petición, deseo y beneficio de esos mismos intereses que les manejan y dictan sus acciones y con los que se muestran de acuerdo de principio a fin, pese a que quieran hacernos creer lo contrario y que lo hacen obligados por las circunstancias.
Irremediablemente la cosa siempre podrá empeorar...especial y exclusivamente para nosotros los ciudadanos. Hasta las simples leyes de Murphy nos parecerán el colmo de la buena suerte, en cuanto este Proyecto Murphy empiece a andar. ¿Que la tostada siempre cae del lado de la mantequilla?.¡Quién tuviera tostadas para dejarlas caer y comprobarlo!...¡aunque fuesen sin mantequilla!.