Esta reforma laboral decretada por el gobierno del PP, presidido por Mariano Rajoy Brey, se puede resumir de esta manera: "Todo para mí, nada para ti". En el que "mí" son los empresarios y "ti" somos el resto de los trabajadores.
Las reformas laborales decretadas por los distintos gobiernos de este país, UCD, PSOE y PP, desde la muerte del dictador Franco y que en los años 60 y 70 viviendo aún el dictador, tanto costaron conseguir esos derechos laborales, han ido recortando derechos de los trabajadores en plan estilistas del cabello, antes conocidos como peluqueros. Ahora corto un poco las puntitas, ahora algo las patillitas, ahora rebajo un poco de arriba y otro poco de atrás...Me gustaría creer que el PSOE recortó con la esperanza de que luego creciese otra vez, pero creo que recortó a sabiendas de lo que ese corte de pelo suponía para nuestras cabezas. Esos recortes continuos y a veces imperceptibles a nuestros ojos eran cometidos con la idea de no soliviantar a la clase trabajadora. Hacerlos poco a poco y el que en parte (una parte importante de ellos) fuese hecho por un partido socialdemócrata que entre sus siglas aún lleva la palabra : obrero, debió influir bastante en esa parálisis y apatía de los trabajadores, de otra forma no me puedo explicar como hemos llegado hasta esta situación. Dejo aquí el enlace al B.O.E. donde se explica (o eso pretende) dicha reforma.http://www.boe.es/boe/dias/2012/02/11/pdfs/BOE-A-2012-2076.pdf.
He leído novelas de terror que asustan menos. Ni Howard Phillis Lovecraft, ni Edgar Allan Poe en sus momentos más lucidamente terroríficos podrían haber imaginado una historia así. Condenar a la esclavitud encubierta a millones de trabajadores por el simple hecho de ser eso, trabajadores, solo puede ser obra de psicópatas sociales. Pero no hay que olvidar que esos psicópatas no trabajan solos, tienen la inestimable ayuda de nuestro olvido como conciencia de clase. A partir de ahí su labor se facilita bastante y si encima se le añade el apoyo incondicional de estamentos y personas clave que deberían, al contrario de lo que hacen, vigilar y proteger todo el andamiaje social creado para evitar las desigualdades en una sociedad que se dice democrática, entonces el daño es gravísimo y puede llegar a ser irreparable.
En las diferentes reformas laborales y en esta especialmente, hay una cosa que se repite casi obsesivamente, psicópatamente y es que toda la carga de la susodicha reforma cae exclusivamente sobre la espalda del trabajador. Como si la empresa no tuviese nada que decir, ni nada que aportar excepto su tradicional coletilla de "reducir salarios y facilitar el despido" como panacea universal. Economistas reputados y nada sospechosos de ser marxistas o "izquierdistas trasnochados", ya han demostrado que reducir salarios y facilitar el despido no solo no soluciona nada, sino que además precariza y ahonda aún más la brecha de desigualdad, algo que a la larga trae consecuencias impredecibles. Ni mejora la competitividad, ni genera empleo, cosas ambas que deben estar en los objetivos a conseguir, beneficios a parte, para cualquiera que se diga y se haga llamar empresario. Confundir la competitividad con lo que es sino puro y duro abaratamiento de salarios y condiciones laborales de los trabajadores, es de una necedad asombrosa. Claro, otra cosa es que hoy llamemos empresarios a quienes no son más que especuladores. Porque especular es lo que hacen y en esta reforma laboral es dónde más claro ha quedado demostrado. Olvidarse de la productividad responsable que se exige a toda forma productiva para mirar simplemente los beneficios a corto plazo,olvidarse de que los trabajadores son personas y como tales deben ser tratados, olvidarse de tantas cosas y todas esas cosas que se olvidan son además las que no les reportan beneficios inmediatos y en cambio acordarse de correr raudos antes de que cierre el parqué para cotizar en bolsa y sacar las plusvalías a carretadas para llevarlas a tomar el sol a algún paraíso fiscal con nombre paradisíaco, por aquello, digo yo, de que haga más bonito el dinero, pues ya se sabe que dinero y savoir faire son sinónimos de elegancia y distinción y más elegante y distinguido que tener el dinero en cualquier sitio menos en el país propio pagando impuestos y generando riqueza, no hay se mire por dónde se mire.
El tan denostado género del terror, sea en vertiente literaria o cinematográfica, no se alimenta solo del miedo que pueden llegar a provocar los monstruos y los asesinos en serie. En la más aburrida y rutinaria cotidianidad, el terror se muestra a la luz del día y puede asustar más que en la oscuridad de un callejón sin salida. Los monstruos están en nosotros porque son nosotros.
Asistimos a una nueva forma de terror, el terror laboral. Un terror brutal que se esconde detrás de la crisis para hacernos creer que es inevitable y una vez esté dentro de nosotros corroyendo nuestras entrañas, envenenando nuestra sangre y pudriendo nuestros huesos y nuestras vísceras como una metástasis purulenta, será demasiado tarde para sobrevivir. El monstruo nos habrá devorado.
Ideas, opiniones, críticas, anhelos, en general cosas que no dirías a la cara de nadie. Puede que este sea el primer blog hecho por y para cobardes.
sábado, 18 de febrero de 2012
sábado, 11 de febrero de 2012
El perro de Pavlov
Ivan Petróvich Pavlov, fue fisiólogo y psicólogo y formuló la ley del reflejo condicional que, muy resumida, viene a decir: "Cuando dos cosas suelen ocurrir juntas, la aparición de una, inmediatamente trae la otra a la mente". Y esto se da tanto en animales como en personas.
Una confirmación de esa ley es que nombrar hoy en día a Pavlov, es acordarse del perro y no de él. El perro de Pavlov es más famoso que el propio Pavlov. Es más, estoy seguro que mucha gente cree que quién formuló dicha ley del reflejo condicional fue el perro y no Pavlov. Como si Pavlov tan solo fuese el dueño del perro y punto. El que le da de comer, le saca a pasear y le lleva al veterinario a ponerle las vacunas. Ahí se acaba la función de Pavlov. Si no fuese por el perro, hoy Pavlov sería un perfecto desconocido.
No hace mucho, desayunando en un bar, el presentador de las noticias matinales soltó la expresión: "el perro de Pavlov". Otro cliente del bar que estaba apoyado en la barra a mi lado, se giró hacia mí y me dijo mientras mojaba una porra en el café con leche:
-¿Qué es lo que hizo el perro ese del Pavlov?. ¿No fue el perro que mandaron los rusos a la luna?. ¿Es por eso famoso y por lo que le nombran tanto, no?.
Tengo la costumbre de pagar en cuanto pido el café y la tostada del desayuno y gracias a eso pude salir de allí tras beberme el café de un trago como quien se bebe un chupito de vodka y meterme la tostada en el bolsillo. Salí sin despedirme, dejando a mi compañero de desayuno de barra mojando su porra y viéndome como me alejaba de allí y me perdía entre la gente de la calle.
No hay ningún problema en confundir al perro de Pavlov con la perrita Laika. Tampoco hay ningún problema en confundir la luna con la órbita terrestre...a no ser que seas un cosmonauta. Todos nos confundimos y todos no somos sapientísimos estudiosos, ni ratones de biblioteca, está claro. Pero cuando en la mente de las personas de a pie, entre las que me incluyo, se abre paso a hachazos palabras y conceptos como: perro - Pavlov - rusos y luna, para a continuación mezclarlas, (aunque sería más correcto decir que las agitamos en nuestra cabeza con frenesí) queda claro que el reflejo condicional, tal vez no sea tan evidente como lo es en los animales, pero desde luego llega a ser mucho más amenazador e inquietante en las personas. Porque ya puede ser malo, comprobar y además científicamente, que las personas estamos sujetas (más de lo que nos atreveríamos a admitir) a los condicionantes que desde el exterior asimilamos o nos hacen asimilar, a veces descaradamente, a veces subrepticiamente, (aunque no hay que olvidar que interiormente también nos autocondicionamos), pero peor es aún comprobar que eso además puede ser contagioso. Y ante el contagio sólo nos queda correr como perros, ya sean estos los de Pavlov o de quienes sean.
Una confirmación de esa ley es que nombrar hoy en día a Pavlov, es acordarse del perro y no de él. El perro de Pavlov es más famoso que el propio Pavlov. Es más, estoy seguro que mucha gente cree que quién formuló dicha ley del reflejo condicional fue el perro y no Pavlov. Como si Pavlov tan solo fuese el dueño del perro y punto. El que le da de comer, le saca a pasear y le lleva al veterinario a ponerle las vacunas. Ahí se acaba la función de Pavlov. Si no fuese por el perro, hoy Pavlov sería un perfecto desconocido.
No hace mucho, desayunando en un bar, el presentador de las noticias matinales soltó la expresión: "el perro de Pavlov". Otro cliente del bar que estaba apoyado en la barra a mi lado, se giró hacia mí y me dijo mientras mojaba una porra en el café con leche:
-¿Qué es lo que hizo el perro ese del Pavlov?. ¿No fue el perro que mandaron los rusos a la luna?. ¿Es por eso famoso y por lo que le nombran tanto, no?.
Tengo la costumbre de pagar en cuanto pido el café y la tostada del desayuno y gracias a eso pude salir de allí tras beberme el café de un trago como quien se bebe un chupito de vodka y meterme la tostada en el bolsillo. Salí sin despedirme, dejando a mi compañero de desayuno de barra mojando su porra y viéndome como me alejaba de allí y me perdía entre la gente de la calle.
No hay ningún problema en confundir al perro de Pavlov con la perrita Laika. Tampoco hay ningún problema en confundir la luna con la órbita terrestre...a no ser que seas un cosmonauta. Todos nos confundimos y todos no somos sapientísimos estudiosos, ni ratones de biblioteca, está claro. Pero cuando en la mente de las personas de a pie, entre las que me incluyo, se abre paso a hachazos palabras y conceptos como: perro - Pavlov - rusos y luna, para a continuación mezclarlas, (aunque sería más correcto decir que las agitamos en nuestra cabeza con frenesí) queda claro que el reflejo condicional, tal vez no sea tan evidente como lo es en los animales, pero desde luego llega a ser mucho más amenazador e inquietante en las personas. Porque ya puede ser malo, comprobar y además científicamente, que las personas estamos sujetas (más de lo que nos atreveríamos a admitir) a los condicionantes que desde el exterior asimilamos o nos hacen asimilar, a veces descaradamente, a veces subrepticiamente, (aunque no hay que olvidar que interiormente también nos autocondicionamos), pero peor es aún comprobar que eso además puede ser contagioso. Y ante el contagio sólo nos queda correr como perros, ya sean estos los de Pavlov o de quienes sean.
martes, 7 de febrero de 2012
Togas
Hay togas que juzgan ideas,
hay togas que condenan conductas,
hay togas que dictan sentencias,
y bajo las togas, personas
que juzgan, que dictan, que condenan,
ideas, conductas, sentencias.
y bajo las togas, personas
que juzgan, que dictan, que condenan,
ideas, conductas, sentencias.
Y cuando esto es así
la justicia es declarada rebelde
y la ley sale en su busca para darla caza.
El juez es un Dios en la sala
que anda desnudo en su casa.
Bajo el peso de las togas
se esconde vengativa la arrogancia
que impone su voluntad
a sabiendas de que nadie puede verla
escondida bajo montañas de artículos
que disfrazan las palabras.
Leyes que fortalecen al poderoso
de mil veces, miles de cientos,
leyes que debilitan al pobre y a la libertad amordaza,
más de mil veces, más de miles de cientos,
más de mil veces, más de miles de cientos,
leyes en definitiva decretadas con falacia
para mantener más ignorante, aún más si cabe, a la ignorancia.
para mantener más ignorante, aún más si cabe, a la ignorancia.
Leyes creadas por hombres de leyes
para someter al hombre lego en leyes.
Dura lex, sed lex,
para justificar que la justicia acabe siendo
tan solo una palabra que no deje huella,
apenas una leve brisa de indiferencia,
algo abstracto que se busca y nunca se encuentra,
algo abstracto que se busca y nunca se encuentra,
mientras un hombre envuelto en una toga
golpea con un mazo haciendo sonar un plato
para que el peso de la ley caiga sobre el reo
ya de antemano condenado.
ya de antemano condenado.
Acabado el juicio, acabado el guiñol,
y ya el culpable escarmentado,
la toga se secará tendida al sol
de las cumplidas, obligadas y obedecidas leyes
aplicadas con implacable tesón.
Dura lex, sed lex,
pero la toga esconde a un hombre
que anda desnudo en su casa
saltando sobre las leyes que a otros obliga y él no acata.
de las cumplidas, obligadas y obedecidas leyes
aplicadas con implacable tesón.
Dura lex, sed lex,
pero la toga esconde a un hombre
que anda desnudo en su casa
saltando sobre las leyes que a otros obliga y él no acata.
lunes, 16 de enero de 2012
A la sombra de la higuera
En la cuestión de la muerte tendemos a ser autodidactas...y de paso nos autoengañamos. Hablo de formarnos para saber morir con dignidad (si esto es posible). No me refiero a las milongas que desde creencias religiosas se cuentan para engañar a los incautos. Saber, entender y asumir que todo empieza y todo acaba, hace madurar a la persona y es entonces cuando puede disfrutar realmente de la vida. Disfrutar de la vida no requiere gran cosa, es un estado mental. Se puede disfrutar de la vida sin salir de una pequeña ciudad de provincias, no hace falta subir al Kilimanjaro y contemplar la inmensidad de la llanura a sus pies para decir que uno a vivido. La vida es una cosa, las vivencias son otra.
Vivir, eso sí que tiene mérito. En primer lugar porque no todos nacen. Cada uno de los que estamos aquí empezamos después de una frenética carrera en la que unos cuantos millones de espermatozoides se disputaron la llegada al óvulo, pero como eso parece aún demasiado fácil, la naturaleza a dispuesto que además hay que llegar al óvulo cuando este esté en disposición de fecundar, sino es así, el ser el primer y único espermatozoide en llegar no habrá servido para nada.
En segundo lugar porque una vez nacido, es posible que no te de tiempo a vivir. Enfermedades y accidentes son cosas habituales que pueden complicar el asunto de la vida hasta el extremo de perderla. La naturaleza se alía con la casualidad y ambas siguen su curso en este libre albedrío de la Creación llevándonos de paso a nosotros de las manos en este sugerente viaje por la vida que acabamos de iniciar.
Y en tercer y último lugar porque la vida en sí misma es muerte. Si no vives no mueres. La vida lleva la fecha de caducidad estampada en la frente, lo que pasa es que se deja crecer el flequillo para taparla y evitarnos pensar en ella constantemente (todo un detalle por cierto).
Por estas tres razones pienso que la vida hay que saber vivirla. Vale que nadie nos ha pedido permiso para traernos a este mundo, pero eso no es excusa para comportarse como un perfecto malnacido dificultando la vida a los demás y echando por la borda todo el esfuerzo (patadas en la espinilla, codazos y tirones de pelo incluidos) que los diminutos espermatozoides de nuestros padres tuvieron que hacer. La vida se empieza a vivir una vez se tienen las necesidades básicas cubiertas, si esto no es así, no se vive, se sobrevive más bien. Es una confusión bastante habitual, el creer que se está viviendo cuando lo único que se hace es malvivir debido a que uno tiene que ocuparse más de lo necesario en comer, vestir y estar o intentar mantenerse sano. Una vez cubiertas esas necesidades, es fácil ponerse a ello aunque no todo el mundo lo consigue. Supongo que la casualidad, esa vieja compañera de la naturaleza, recuerden, que nos daba la mano de pequeños, nos sigue echando un ojo de vez en cuando y hace que las cosas se sigan complicando más veces de las que desearíamos. ¿Quién ha dicho que vivir es fácil?. Ya sabemos lo que hay que sufrir y pasar solamente para poder nacer, algo que empieza así de duro, no puede ser después un sensual, suave y aromático camino de rosas (obviemos que las rosas tienen espinas y tomemos el símil por sus pétalos).
Habiendo sabido vivir es posible que sea la única manera de llegar a viejo y que la muerte, al salir a nuestro encuentro, nos trate de usted. Hay personas que prefieren vivir como héroes y luego morir y ser recordados como héroes, al menos eso dicen y manifiestan en cuanto tienen oportunidad. Respecto a que quieran vivir no lo discuto, en cuanto a que quieran morir como héroes, lo siento pero tengo mis reservas, porque normalmente siempre se llevan por delante a otros que ni pretendían ser héroes y mucho menos querían morir como tales. Luego también están aquellas personas que mueren en loor de multitudes y a los que se le escriben panegíricos larguísimos que resultan no corresponder a la verdad ni en los puntos, ni en las comas de dichas alabanzas. A mi de cualquier manera espero que la muerte me encuentre (no pienso salir a buscarla) a la sombra de una higuera después de haber devuelto a la biblioteca el libro que haya terminado de leer cuando tal acontecimiento suceda. No quiero llevarme nada que no sea mío.
miércoles, 11 de enero de 2012
Hay que ponerse al día.
Cada vez está más claro que esta democracia acaba justo dónde empiezan los beneficios de los bancos, empresas y corporaciones que manejan como marionetas a los políticos (los que se dejan, que parecen ser una gran mayoría) para lograr su único y exclusivo objetivo, que no es otro que enriquecerse más, así de sencillo.
Al igual que el petróleo que se está acabando, mas que nada por la dependencia exagerada y total hacia el mismo y por los beneficios que ello reporta a sus explotadores; la forma de hacer dinero que tenía el capitalismo se está agotando. Y pongo el ejemplo del petróleo junto al capitalismo en un intento de hacerles pasar como sinónimos, pues desde su descubrimiento como fuente de energía y su extensión por el planeta como practicamente la única fuente energética capaz de seguir moviendo este tinglado, el capitalismo dio el salto que necesitaba para crecer y hacerse adulto. El capitalismo busca exclusivamente el beneficio económico y además inmediato. Las fuentes de energía son imprescindibles para el crecimiento económico, por eso el capitalismo busca siempre controlarlas. Pero no nos equivoquemos, no las quiere controlar porque eso le de poder, sino porque eso le reporta beneficios. El capitalismo desea el poder en la medida que este le reporte dinero. El capitalismo puede pasar perfectamente sin ocupar los puestos de los dirigentes mundiales, es decir de los políticos (con comprarlos y sobornarlos le basta), mientras sus beneficios sean jugosos, si estos beneficios empiezan a disminuir, el capitalismo tomará el poder él directamente...como de hecho está ocurriendo ahora y aquí mismo en Europa con los gobiernos tecnócratas de Italia y Grecia, y algunos ministros tecnócratas como el ministro de economía, sin ir más lejos aquí en España, por ejemplo.
Se me ha puesto entre ceja y ceja que sin el petróleo el capitalismo actual habría quedado como un snob y elitista juego de mesa para que los aristócratas y ricachones pasaran los ratos muertos, entre taza y taza de té bebida con el dedo meñique alzado o entre descanso y descanso de partida de cricket.
Hasta hace poco, hasta más o menos la década de los 80 del siglo XX y tras la Segunda Guerra Mundial, conflicto este provocado (en cierta medida y que muchos economistas e historiadores deberían investigar) entre otras causas por el famoso crack del 29, el capitalismo se esmeraba, al menos en el orbe "democrático" occidental, de disimular, no sus intenciones pues estas son claras para cualquiera que sepa como es el mundo dónde vive y que tenga los pies en el suelo, sino sus formas. Digamos que sentían (o pretendían sentir más bien) algo de verguenza al reconocer que lo único que les mueve son los beneficios económicos...los suyos propios en particular, no los del conjunto de la sociedad. El capitalismo aceptaba (como inevitable mal menor, no les quepa duda) que los trabajadores tuviesen seguridad tanto económica como sanitaria en su trabajo. El capitalismo aceptaba que su gran rival, el poder público dirigiese y controlase ciertas cosas básicas como sanidad, educación, transportes, comunicaciones, fuentes energéticas, seguridad, defensa, etc. El capitalismo aceptaba la democracia tal como hasta hoy se entendía, es decir, unos señores pertenecientes a unos partidos políticos y con distintas ideologías intentaban convencer a los ciudadanos de su mejor disposición para llevar las riendas de un gobierno elegido en las urnas por la mayoría de los votos de sus ciudadanos. El capitalismo aceptaba todo esto pero como un medio para mantener sus privilegios, hasta que algún o algunos alumnos aventajados suyos, descubrieron que si algunos gobiernos de algunos paises poderosos económicamente cambiaban ciertas cosas (llámenlas leyes) que cambiaron tras el crack del 29 (y precisamente por eso cambiaron), se podría hacer lo que se hizo antes y que precisamente llevó al famoso crack...es decir, se podría hacer dinero a punta pala sin mirar que esa forma de generar dinero llevaba irremediablemente a la miseria a muchísima gente y de paso (cosa paradójica esta donde las haya) podía acabar con el propio sistema.
El capitalismo de pronto pareció recordar lo feliz que era en los felices años veinte, su primera puesta de largo en la sociedad y hoy quiere ser igual de feliz que por aquel entonces. No tengo nada en contra de la felicidad, al contrario, me parece que la búsqueda de la felicidad debe ser el motivo que anime al ser humano en su viaje por la vida y la historia, lo malo es que la búsqueda de la felicidad por parte del capitalismo lleva a la más completa infelicidad a la mayoría de las personas que habitan el planeta (y me refiero al planeta Tierra, no al planeta Marte que es dónde bastantes personas parecen vivir habitualmente).
Hoy, no se si debido a la fragil memoria que parece tener la opinión pública o debido a la desinformación que nos inunda, parece que hemos olvidado cuál es la verdadera cara del capitalismo, esa que tiene cada mañana al levantarse de la cama antes de lavarse y maquillarse y salir a pasear en compañia de sus acólitos. El capitalismo a llegado a un punto en el que ya es inviable (eso suponiendo que alguna vez lo fuera...que es mucho suponer). Los beneficios son los que son y ya no dan para más, el fondo del puchero se ve con más claridad cada vez que una nueva cucharada rebaña lo que va quedando.
El capitalismo keynesiano, un capitalismo "compasivo", ya no cubre las necesidades que durante una época cubrió. El capitalismo puro y duro, ese capitalismo que usa sus beneficios para obtener única y exclusivamente más beneficios y no para generar riqueza en la sociedad, acaba de dar una patada en el trasero a la democracia. En Europa estamos viendo como los gobiernos europeos han desistido de construir una Europa que prime lo político y lo social y en cambio están afanándose, hasta el punto de parecer que les va la vida en ello, para construir una Europa sencillamente financiera. Esto más que una federación de naciones parece un club de golf privado, exclusivo y reservado el derecho de admisión. Han adelgazado (y siguen aún exprimiéndolos más) a los estados soberanos en cuanto a sanidad y educación pública, los servicios sociales están bajo mínimos, las empresas públicas cada vez son menos pues son no solo vendidas, sino lo que es peor malvendidas casi siempre a empresas privadas que llegan a controlar sin apenas competencia casi la totalidad de los servicios que antes daba el estado. Solo hay un par de cosas, de los gobiernos a los que normalmente ningunea, que el capitalismo suele respetar (mientras no se le vuelvan en contra claro) y son: las fuerzas armadas y las fuerzas de seguridad. Las armas que en un primer momento estan para proteger y defender a los ciudadanos, son el último bastión dónde siempre acaba refugiándose el capitalismo cuando la sociedad le ha desenmascarado y pide un cambio social (provocado este posible estallido social, recordémoslo siempre, por las propias acciones del capitalismo). Esa es su ventaja sobre nosotros. Si las armas no se ponen a su favor, el capitalismo tiene los días contados.
Si los políticos dejan de representar al pueblo para pasar a representar unos particulares intereses económicos, si los medios de subsistencia para los ciudadanos cada vez son menos y de peor calidad, si añadimos que, en cambio, vemos que los representantes del capitalismo cada vez obtienen mayores beneficios precisamente a costa de nuestro bienestar, si vemos que el mundo parece estar gobernado por el cinismo y la hipocresía (el egoísmo y la mentira los dejo para otra ocasión) y que cada vez dan menos opciones y ponen más trabas para poder cambiar las cosas...¿qué podemos hacer?. La resignación no es ningún consuelo y mucho menos es una salida. La rabia es impredecible una vez se desata. Hay que luchar, sí, ¿pero como?.
Es ahora cuando el capitalismo a decidido sustituir al poder político para asegurarse la vejez. Y es ahora cuando desde el marxismo se le debe dar una respuesta adecuada. La escombrera de la historia está repleta de buenas intenciones que acabaron como el rosario de la aurora. Aprender de los errores para no volver a cometerlos y no para perfeccionarlos que es lo que algunos parecen desear, es primordial para acabar (de una vez por todas) con el capitalismo. Poner las ideas en práctica en su justo lugar, justa situación y justo momento para que sean eficaces y sobretodo ser conscientes de que se trata con seres humanos en todo momento (aunque algunos a veces no lo parezcan).
Hay que ponerse al día. Que los hermanos Lumière inventaran el cinematógrafo no significa que hoy pretender ver una película en 3D en una sala de cine sea desvirtuar su esencia y su invento. Gracias a los hermanos Lumière hoy se puede disfrutar del cine (incluso en casa). Gracias a Marx, Engels y gracias antes a Hegel, Feuerbach (con quien tanto Marx como Engels, ajustaron cuentas filosóficas más adelante) y a Adan Smith y Saint-Simon por ejemplo y por citar a unos pocos, hoy podemos decir que el ser humano es más humano que antes y eso no es poco...al menos eso me parece a mi. El capitalismo tiene que desaparecer de la faz de la tierra para asegurarnos de que el ser humano seguirá existiendo como tal y no como un esclavo que ha nacido siendo esclavo y por tanto cree que ese es el estado natural de su existencia...la esclavitud. El marxismo es la respuesta que está pidiendo a gritos el capitalismo desde que nació. El marxismo es la solución para todos los que usamos nuestras manos para llevar el pan a casa; y no entenderlo es prolongar la esclavitud no ya para nosotros sino para nuestros hijos. El futuro no puede, no debe, nacer encadenado.
Al igual que el petróleo que se está acabando, mas que nada por la dependencia exagerada y total hacia el mismo y por los beneficios que ello reporta a sus explotadores; la forma de hacer dinero que tenía el capitalismo se está agotando. Y pongo el ejemplo del petróleo junto al capitalismo en un intento de hacerles pasar como sinónimos, pues desde su descubrimiento como fuente de energía y su extensión por el planeta como practicamente la única fuente energética capaz de seguir moviendo este tinglado, el capitalismo dio el salto que necesitaba para crecer y hacerse adulto. El capitalismo busca exclusivamente el beneficio económico y además inmediato. Las fuentes de energía son imprescindibles para el crecimiento económico, por eso el capitalismo busca siempre controlarlas. Pero no nos equivoquemos, no las quiere controlar porque eso le de poder, sino porque eso le reporta beneficios. El capitalismo desea el poder en la medida que este le reporte dinero. El capitalismo puede pasar perfectamente sin ocupar los puestos de los dirigentes mundiales, es decir de los políticos (con comprarlos y sobornarlos le basta), mientras sus beneficios sean jugosos, si estos beneficios empiezan a disminuir, el capitalismo tomará el poder él directamente...como de hecho está ocurriendo ahora y aquí mismo en Europa con los gobiernos tecnócratas de Italia y Grecia, y algunos ministros tecnócratas como el ministro de economía, sin ir más lejos aquí en España, por ejemplo.
Se me ha puesto entre ceja y ceja que sin el petróleo el capitalismo actual habría quedado como un snob y elitista juego de mesa para que los aristócratas y ricachones pasaran los ratos muertos, entre taza y taza de té bebida con el dedo meñique alzado o entre descanso y descanso de partida de cricket.
Hasta hace poco, hasta más o menos la década de los 80 del siglo XX y tras la Segunda Guerra Mundial, conflicto este provocado (en cierta medida y que muchos economistas e historiadores deberían investigar) entre otras causas por el famoso crack del 29, el capitalismo se esmeraba, al menos en el orbe "democrático" occidental, de disimular, no sus intenciones pues estas son claras para cualquiera que sepa como es el mundo dónde vive y que tenga los pies en el suelo, sino sus formas. Digamos que sentían (o pretendían sentir más bien) algo de verguenza al reconocer que lo único que les mueve son los beneficios económicos...los suyos propios en particular, no los del conjunto de la sociedad. El capitalismo aceptaba (como inevitable mal menor, no les quepa duda) que los trabajadores tuviesen seguridad tanto económica como sanitaria en su trabajo. El capitalismo aceptaba que su gran rival, el poder público dirigiese y controlase ciertas cosas básicas como sanidad, educación, transportes, comunicaciones, fuentes energéticas, seguridad, defensa, etc. El capitalismo aceptaba la democracia tal como hasta hoy se entendía, es decir, unos señores pertenecientes a unos partidos políticos y con distintas ideologías intentaban convencer a los ciudadanos de su mejor disposición para llevar las riendas de un gobierno elegido en las urnas por la mayoría de los votos de sus ciudadanos. El capitalismo aceptaba todo esto pero como un medio para mantener sus privilegios, hasta que algún o algunos alumnos aventajados suyos, descubrieron que si algunos gobiernos de algunos paises poderosos económicamente cambiaban ciertas cosas (llámenlas leyes) que cambiaron tras el crack del 29 (y precisamente por eso cambiaron), se podría hacer lo que se hizo antes y que precisamente llevó al famoso crack...es decir, se podría hacer dinero a punta pala sin mirar que esa forma de generar dinero llevaba irremediablemente a la miseria a muchísima gente y de paso (cosa paradójica esta donde las haya) podía acabar con el propio sistema.
El capitalismo de pronto pareció recordar lo feliz que era en los felices años veinte, su primera puesta de largo en la sociedad y hoy quiere ser igual de feliz que por aquel entonces. No tengo nada en contra de la felicidad, al contrario, me parece que la búsqueda de la felicidad debe ser el motivo que anime al ser humano en su viaje por la vida y la historia, lo malo es que la búsqueda de la felicidad por parte del capitalismo lleva a la más completa infelicidad a la mayoría de las personas que habitan el planeta (y me refiero al planeta Tierra, no al planeta Marte que es dónde bastantes personas parecen vivir habitualmente).
Hoy, no se si debido a la fragil memoria que parece tener la opinión pública o debido a la desinformación que nos inunda, parece que hemos olvidado cuál es la verdadera cara del capitalismo, esa que tiene cada mañana al levantarse de la cama antes de lavarse y maquillarse y salir a pasear en compañia de sus acólitos. El capitalismo a llegado a un punto en el que ya es inviable (eso suponiendo que alguna vez lo fuera...que es mucho suponer). Los beneficios son los que son y ya no dan para más, el fondo del puchero se ve con más claridad cada vez que una nueva cucharada rebaña lo que va quedando.
El capitalismo keynesiano, un capitalismo "compasivo", ya no cubre las necesidades que durante una época cubrió. El capitalismo puro y duro, ese capitalismo que usa sus beneficios para obtener única y exclusivamente más beneficios y no para generar riqueza en la sociedad, acaba de dar una patada en el trasero a la democracia. En Europa estamos viendo como los gobiernos europeos han desistido de construir una Europa que prime lo político y lo social y en cambio están afanándose, hasta el punto de parecer que les va la vida en ello, para construir una Europa sencillamente financiera. Esto más que una federación de naciones parece un club de golf privado, exclusivo y reservado el derecho de admisión. Han adelgazado (y siguen aún exprimiéndolos más) a los estados soberanos en cuanto a sanidad y educación pública, los servicios sociales están bajo mínimos, las empresas públicas cada vez son menos pues son no solo vendidas, sino lo que es peor malvendidas casi siempre a empresas privadas que llegan a controlar sin apenas competencia casi la totalidad de los servicios que antes daba el estado. Solo hay un par de cosas, de los gobiernos a los que normalmente ningunea, que el capitalismo suele respetar (mientras no se le vuelvan en contra claro) y son: las fuerzas armadas y las fuerzas de seguridad. Las armas que en un primer momento estan para proteger y defender a los ciudadanos, son el último bastión dónde siempre acaba refugiándose el capitalismo cuando la sociedad le ha desenmascarado y pide un cambio social (provocado este posible estallido social, recordémoslo siempre, por las propias acciones del capitalismo). Esa es su ventaja sobre nosotros. Si las armas no se ponen a su favor, el capitalismo tiene los días contados.
Si los políticos dejan de representar al pueblo para pasar a representar unos particulares intereses económicos, si los medios de subsistencia para los ciudadanos cada vez son menos y de peor calidad, si añadimos que, en cambio, vemos que los representantes del capitalismo cada vez obtienen mayores beneficios precisamente a costa de nuestro bienestar, si vemos que el mundo parece estar gobernado por el cinismo y la hipocresía (el egoísmo y la mentira los dejo para otra ocasión) y que cada vez dan menos opciones y ponen más trabas para poder cambiar las cosas...¿qué podemos hacer?. La resignación no es ningún consuelo y mucho menos es una salida. La rabia es impredecible una vez se desata. Hay que luchar, sí, ¿pero como?.
Es ahora cuando el capitalismo a decidido sustituir al poder político para asegurarse la vejez. Y es ahora cuando desde el marxismo se le debe dar una respuesta adecuada. La escombrera de la historia está repleta de buenas intenciones que acabaron como el rosario de la aurora. Aprender de los errores para no volver a cometerlos y no para perfeccionarlos que es lo que algunos parecen desear, es primordial para acabar (de una vez por todas) con el capitalismo. Poner las ideas en práctica en su justo lugar, justa situación y justo momento para que sean eficaces y sobretodo ser conscientes de que se trata con seres humanos en todo momento (aunque algunos a veces no lo parezcan).
Hay que ponerse al día. Que los hermanos Lumière inventaran el cinematógrafo no significa que hoy pretender ver una película en 3D en una sala de cine sea desvirtuar su esencia y su invento. Gracias a los hermanos Lumière hoy se puede disfrutar del cine (incluso en casa). Gracias a Marx, Engels y gracias antes a Hegel, Feuerbach (con quien tanto Marx como Engels, ajustaron cuentas filosóficas más adelante) y a Adan Smith y Saint-Simon por ejemplo y por citar a unos pocos, hoy podemos decir que el ser humano es más humano que antes y eso no es poco...al menos eso me parece a mi. El capitalismo tiene que desaparecer de la faz de la tierra para asegurarnos de que el ser humano seguirá existiendo como tal y no como un esclavo que ha nacido siendo esclavo y por tanto cree que ese es el estado natural de su existencia...la esclavitud. El marxismo es la respuesta que está pidiendo a gritos el capitalismo desde que nació. El marxismo es la solución para todos los que usamos nuestras manos para llevar el pan a casa; y no entenderlo es prolongar la esclavitud no ya para nosotros sino para nuestros hijos. El futuro no puede, no debe, nacer encadenado.
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