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viernes, 23 de marzo de 2012

El patrocinio no es gentilicio

Si usted quiere hacer historia, no es necesario que haga especialmente nada para lograrlo. Ya no es necesario que pierda su vida en conquistas o defensas de países, con lo que mancha y escandaliza la sangre; olvídese de crear arte o descubrir algo beneficioso para el conjunto de la humanidad o si le va más el papel de déspota asesino de masas, también se lo puede ahorrar para tener unas líneas en las páginas de la historia universal. En este siglo XXI, basta con tener dinero e invertirlo en patrocinar infraestructura pública.
Bajo la denominación de "naming rights" subyace la sutil idea de intentar confundir un espacio público con una marca comercial, hasta conseguir que finalmente se olvide el nombre original y solo seamos capaces de recordar la nueva marca comercial, con los consiguientes beneficios que ello reportará a dicha marca.
En propiedades privadas se lleva haciendo desde hace algún tiempo. En Madrid el antes llamado Teatro Calderón, ahora es conocido como el Teatro Häagen Dazs, aunque su nombre completo sea Teatro Háagen Dazs Calderón.
La famosa Sala Arena, estuvo un tiempo patrocinada por la marca de cervezas Heineken y pasó a conocerse como Sala Heineken, pero a partir de finales del 2011, volvió a cambiar de patrocinador y ahora se llama Sala Marco Aldany, que creo es una cadena de peluquería y estética.
El naming rights también se ha empezado a hacer en propiedades públicas como, siguiendo en Madrid, el pabellón multiusos (o uniusos por lo poco y específico que se ha usado) Madrid Arena, hoy llamado Telefónica Arena, claro ejemplo este pabellón de como dilapidar dinero público como si no costase y encima quedar bien con los ciudadanos.
El último patrocinio, también en Madrid, viene de la mano de nuestra presidenta regional doña Esperanza Aguirre. La estación de metro de Sol, emblemática como pocas, durante unos 3 meses se conocerá como Estación Sol Galaxy Note!, gentileza del patrocinio de la marca comercial Samsung.
No sería de extrañar que una vez abierta la veda del "ponga usted su marca pasando antes por caja", nos encontremos de aquí a nada con que El Corte Inglés, Zara, Eroski, o Mercadona, bajo la invitación administrativa correspondiente, decidan unir sus logos comerciales al Museo del Prado, el Palacio Real o el Monasterio de El Escorial para aliviar así las penurias económicas que en un momento dado pudiesen tener. Y ya puestos alarguemos la idea y que esta no se quede en simples edificios o infraestructuras representativas y emblemáticas de gestión pública, y que también personas significativas en el entramado estatal y público, sean referencias patrocinadas por alguna marca comercial. Que cuando nuestro actual presidente del gobierno don Mariano Rajoy salga a anunciar más recortes desde la palestra parlamentaria, al igual que un hombre anuncio, se ponga un cartel patrocinado por algún banco o gran empresa. O cuando el rey asista a alguna conmemoración o entrega de premios, lleve prendida de su solapa algún pin con la leyenda de alguna marca empresarial mallorquina. En fin, ideas para el marketing (mercadotecnia que se decía antaño) hay muchas.
Pero como siempre, esos patrocinios solo podrán ser pagados por grandes y adineradas marcas empresariales. Los negocios más modestos jamás podrán ver sus nombres junto a lugares emblemáticos. No podremos ver una estación de metro que se conozca como Sol-Doña Manolita, pese a que dicha administración de lotería esté más ligada al entorno de la Puerta del Sol de lo que jamás estará la marca Samsung y su Sol-Galaxy Note!. Igual es que no entiendo el marketing y además se me atraganta el hablar inglés.



jueves, 22 de marzo de 2012

La estrategia del parchís.

Es comúnmente aceptado que el ajedrez, además de un deporte (que lo es) es el juego por antonomasia de los grandes tácticos y estrategas. Se dice que Alejandro el Magno era un excelente jugador de ajedrez como prueba irrefutable de que es un juego para gente no solo inteligente, sino inteligentísima (y además lista). Napoleón Bonaparte es otro de esos ejemplos que dan, a modo de banderín de enganche, cuando uno se apunta a dar clases de ajedrez. Dicen que es el juego por excelencia de los grandes líderes. No estoy seguro pero aseguraría que también Julio César fue otro de sus jugadores famosos. De hecho estos tres personajes tenían en común, que sus campañas militares las realizaban como partidas de ajedrez. Otra cosa es que próceres tan adelantados en tácticas políticas y militares tuviesen tiempo para jugar al ajedrez, porque otra cosa no, pero una partida de ajedrez jugada entre aventajados ajedrecistas puede llegar a ser interminable como pocos juegos, se puede jugar una partida de ajedrez haciendo tan solo un movimiento al día. El ajedrez si sus jugadores se lo proponen puede llegar a ser más parsimonioso que un koala. Es un juego que no requiere urgencia en su desarrollo y sí mucha paciencia, y la paciencia es una gran virtud hoy echada al olvido. Otros personajes históricos jugadores de ajedrez fueron, Lenin, El Che, Karl Marx y Tolstói, aunque la verdad el jugar o no al ajedrez es meramente anecdótico. Estoy seguro que existen más personajes históricos famosos que no sabrían distinguir un alfil de una salmonelosis ni aunque estuvieran tres días en la cama con ella.
El ajedrez es un arte, mejor dicho, saber jugar al ajedrez es un arte. Y si lo haces además bien, es como subir un escalón desde el cuál mirar por encima a tus iguales. En el ajedrez gana el mejor (supuestamente, como en todo). Cada jugador aplica su táctica y desarrolla su estrategia y da igual que truene o no se mueva una hoja durante la partida, la táctica utilizada en la partida llevará al ajedrecista a la victoria o a la derrota. El empate, tablas se llama en el argot ajedrecístico, no suele ser del agrado de ninguno de los jugadores. Es un juego de ganadores, en el que el participar no vale de nada si no se gana la partida.
Como en todo deporte o juego que se practique siempre hay alguien mejor que otro y eso siempre es una ventaja, por mucho que se quiera ignorar ese hecho. El ajedrez y las matemáticas en cuanto a sus métodos de razonamiento y sus procesos de análisis son similares.
Como bien dijeron los autores del diccionario Akal de matemáticas, Allan Bovier y Michel George: "En 1912, Ernst Zermelo demostró que todo juego de información perfecta, con suma nula y con dos jugadores, se determina de forma estricta. El ajedrez es, pues, un juego de determinación estricta; existe una estrategia ganadora para uno de los jugadores, pero el teorema no proporciona un medio para encontrar esta estrategia".
Es un juego de ganadores en el que gana quien menos errores comete, porque dependiendo de la posición en que se inicie el juego, la victoria está asegurada...si no cometes errores...al menos un error menos que tu adversario. Esa es la esencia del juego. El factor humano es el que decide finalmente. Como en la vida,¿no?.


Pero hay una cosa que siempre se pasa por alto en una partida de ajedrez y que en cambio es decisiva en la vida de cada cuál. Una cosa que no se da en el ajedrez y que por el contrario siempre se da en la vida, y es un elemento a tener en cuenta siempre. Esa cosa es el azar o lo que se conoce con el nombre de suerte.
En el ajedrez el tener más o menos suerte, no es decisivo a la hora de ganar. Como he dicho antes, en el ajedrez, de antemano hay un ganador seguro, pero no se sabe a ciencia cierta que ese ganador sea el vencedor de la partida. Depende de los movimientos que haga, es decir, de los aciertos o fallos que cometa debido a un error en el análisis de la partida o de los movimientos suyos propios o de su contrincante. Ahí el azar no tiene nada que ver. Son los errores los que deciden. Al igual que en las matemáticas, la suerte no hace que al sumar 2+2 nos de un resultado de 4...o de 3 o de 5 si nos equivocamos. Es un error de suma, un error nuestro. Equivocarse al sumar no es mala suerte, es no saber hacerlo (por despiste, por olvido) en ese preciso momento de la suma.
Hay un juego en cambio, que pese a estar infravalorado, presenta una gran parte de los elementos de los que hace gala el ajedrez y además tiene el componente de azar que le falta. Ese juego es el parchís.
El parchís es un juego táctico, de estrategia, diría también que con un componente matemático aunque a un nivel básico, se juega entre dos, aunque la mejor opción es jugar entre cuatro, hay modalidades de tríos (seis jugadores) y también existen tableros para 8 jugadores, se puede jugar con cuatro colores o seis colores, es decir hay una variedad más amplia que en el ajedrez, que al ser exclusivamente un juego de dos, eso implica una centralización en el contrario abstrayéndose a su vez del resto del mundo y por ende olvidar que hay más personas en él (jugadores o no de ajedrez).
El azar en el parchís lo determina el dado (se entiende que siempre y cuando no esté lastrado). Ese es el factor clave que determina, pese a seguir una táctica y tener una estrategia, que se pueda ganar o perder. Y gana en el parchís quien primero lleve a todas sus fichas a la meta. Que para ello tengas que comer o no las fichas del contrario, dependerá precisamente de ese azar, de la puntuación del dado y de si es conveniente a la estrategia seguida comer en determinado momento o no comer. Al igual que en la vida, que nuestras acciones aunque estén determinadas por nuestra voluntad, es posible que dependiendo del azar no salgan como pretendíamos...de hecho casi nunca salen como pretendemos. Se echan en falta buenos jugadores de parchís muchas veces cuando más se necesitan. Si alguien cree que estoy poniendo a la misma altura el ajedrez y el parchís, no se equivoca, aunque ese azar que llamamos al tirar el dado, implique unas variables matemáticas que pueden resultar infinitas. A eso los neófitos y novatos, lo llamamos azar.

domingo, 11 de marzo de 2012

Aunque no lo parezca, el mundo está achatado por sus polos

Mientras el mundo se va transformando en algo irreconocible para muchos de nosotros, debido sobre todo a  grupos interesados de presión cuyas prácticas nos inquietan e intentan amedrentar a la mayoría, las personas capaces de ayudar a cambiarlo para beneficio de esa mayoría inquieta y amedrentada, que somos todos nosotros, parecen estar más interesados en hacerse pelotillas con las pelusas de sus ombligos que en mostrar a la gente hacia dónde nos llevan esos interesados grupos de presión y parecen haber olvidado también que el camino a seguir ha de ser señalado primero para que los demás sepamos por dónde continuar. Nadie se aventura por un camino desconocido si no ve una señalización al menos clara y legible.
Sabemos que el mundo no cambia porque sí y menos si las riendas las llevan los que siempre las han llevado, ya sea por voluntad divina (religiosa), voluntad real (monarquía) o voluntad político-económica (capitalismo).
Es muy difícil convencer a quién esté subido en el burro de que es mejor para todos que baje y vaya andando como los demás. Lo más seguro es que nos escupa en la cara, que lo que es mejor para todos, no tiene que ser mejor para él en particular.Que él es él y los demás somos todos...los demás. El mundo siempre ha sido reacio a cambiar desde esa perspectiva. Por lo tanto tenemos que cambiar dicha perspectiva para hacer cambiar el mundo.
Todos debemos ser conscientes que nuestro futuro como individuos, es nuestro futuro como humanidad. Cada acto individual que hacemos sin pensar en las consecuencias que puede acarrear a los que nos rodean, es una piedra en el zapato de nuestro futuro como sociedad. Es posible que el futuro sea negro para nosotros, pero por eso quiero aprender a moverme por la negrura, sin caer, sin tropezar, sin pisar a quien esté a mi lado, sin obstaculizar a nadie que esté en mi misma situación y para eso necesito señales de otros que, antes que yo y más capaces, se adentraron en esa negrura y vieron la luz o al menos la intuyeron y caminaron hacia ella, les sirvió de guía para no perderse y dejaron las señales para quienes viniesen detrás las pudiesen seguir, haciéndolas más claras, mejorándolas, actualizándolas...
El ciclo biológico, aderezado con unas gotas de más o menos suerte, es quien nos dirá hasta dónde podemos llegar. Algunos nunca conseguiremos que el futuro sea alguna vez nuestro presente, pero pese a lo incongruente que pueda parecer, alguna vez alguien lo logrará, aunque sea por un simple instante. Alcanzará ese futuro que todos anhelamos y tras tenerlo entre sus manos, lo dejará ir para poder seguir tras él y no perder la esperanza, porque el futuro es esperanza, llana y simple esperanza y sin esperanza no merece la pena nada. Una esperanza no basada en creencias divinas, ni en creencias abstractas sino, al contrario, en creencias concretas y tangibles y más concreto y tangible que el ser humano no hay...pese a que a veces nos defraudemos a nosotros mismos como nunca nadie, ni nada lo hace.
Creo firmemente que es posible cambiar el mundo, lo único que debemos hacer es aprender y empezar a hacerlo, cada uno de nosotros en la medida de nuestras posibilidades y capacidades. Dejarnos de ceremonias absurdas y de autocomplacencias, que además de alimentar nuestros egos, lo único que consiguen es que perdamos el tiempo, ese tiempo que deberíamos consumir para lograr ese cambio que tanto necesitamos como seres humanos.
Somos animales sociales, por mucho que nos empeñemos en lo contrario. La individualidad solo es original, sincera y aceptable y no un acto egoísta, cuando redunda en beneficio del mayor número de personas posibles. Grandes músicos, pintores, filósofos,etc...,su individualidad, su originalidad, benefició en forma de arte y pensamiento al ser humano y no solo a sus contemporáneos. Hoy disfrutamos de sus creaciones, de sus pensamientos, pese a que muchos llevan muertos varios siglos. Nos ayudan a vivir, nos invitan a seguir la luz que ellos vieron, intuyeron, una luz que tal vez, apenas vislumbraron. Nos ayudan a alcanzar ese futuro que anhelamos.
El acto de cambiar el mundo se puede lograr de muchas y muy distintas maneras. Hay determinados actos que por insignificantes que puedan parecernos pueden conseguir eso que se llama "el efecto mariposa" . La historia política y económica del mundo desde que es mundo está basado en continuos "efectos mariposa". Creo que es hora de conseguir que ese efecto tenga consecuencias benéficas para la humanidad en general y no solo para un puñado de individuos en concreto y en particular, como ha tenido ( y sigue teniendo) hasta ahora. ¿Cómo conseguir esto?. Observando nuestro pasado hasta la actualidad y haciendo que las alas de la mariposa aleteen de otra forma a como venían haciéndolo hasta ahora. Así conseguiremos que esos pequeños e insignificantes actos, que a manera individual muchos hacemos y más tarde se acaban convirtiendo en actos colectivos (paradójicamente y sin percatarnos de ello), sean las semillas, de las que algún día puedan llegar a germinar las ideas, que harán que el mundo tal como es hoy en día deje paso a otro más gratificante, fructífero y pacífico para la mayoría de personas que habitamos este planeta, para que este mundo deje paso a otro más habitable para la mayoría. Un mundo en el que cada persona pueda desarrollarse plenamente y de ese desarrollo personal salga beneficiada la sociedad en su conjunto. Utopía lo llaman a ese mundo aún inexistente. Futuro es su nombre para mí.
Pese a ser un descreído irredento, tengo fe en ello, tengo fe en que la humanidad sabremos encontrar los resquicios en los que meter la palanca y entre todos (todos los que quieran y realmente crean en ese futuro) logremos cambiar el mundo, pese a todos aquellos que no quieran, por no atreverse, por miedo, por egoísmo, por cobardía o por simple maldad, que también la hay.
No hay distancias insalvables. El conocimiento de nosotros mismos y nuestro entorno para poder vivir a gusto con nosotros mismos y con todo lo que nos rodea en el mundo, debería ser la hoja de ruta a seguir por cualquier dirigente religioso, político y económico si realmente se dice y se siente humano. Sé que esto no es así y seguramente jamás lo será, mientras las circunstancias y el aleteo de la mariposa, siga haciéndonos creer que el mundo es un perfecto círculo y en nuestra ceguera acomodaticia no nos demos cuenta que la tozuda e insistente realidad, nos muestra lo contrario...aunque no lo parezca, el mundo está achatado por sus polos. Posiblemente el círculo es la figura geométrica más perfecta que existe. Está delimitada por una circunferencia, tiene un área definida y todos sus puntos son equidistantes entre sí. Es bastante común confundir el círculo (que es la superficie) con la circunferencia (que es la línea curva que lo delimita), al igual que es bastante común confundir el continente con el contenido, siendo ambas cosas distintas. También es habitual confundir confusiones con infusiones y la gimnasia con la magnesia. La vista y la memoria engañan incluso al más pintado.
Este mundo puede ser un bonito y agradable sitio para vivir si aceptamos que no es perfecto. Pero puede ser más bonito y agradable aún de lo que que nos gustaría que fuese, si asumimos que, aunque no lo parezca, además el mundo está achatado por sus polos. Y eso no nos debe importar para cambiar la perspectiva que hasta ahora hemos venido teniendo para vivir en él.

martes, 21 de febrero de 2012

Estamos solos y rodeados, pero somos más (y mejores) que ellos...que todos ellos juntos.

El instituto Luis Vives de Valencia se ha convertido, a su pesar, en un referente de las protestas estudiantiles y del profesorado contra los recortes en educación. Ante una protesta pacífica y justa de sus alumnos y apoyados por los profesores, la respuesta a sus reivindicaciones por parte del gobierno ha sido la de enviar unas cuantas dotaciones antidisturbios algo ligeros de cascos y más ligeros aún de porra (y vistas las imágenes de las cargas policiales muy sobrados de mala leche y más sobrados aún de ceguera táctica), con lo que la protesta pacífica a pasado a ser "casus belli" para cualquier persona con sus sentimientos democráticos aún intactos. Los sinceros, no esos de los que muchos "demócratas reaccionarios" ahora parecen tener.
Lo primero que he podido comprobar es que estamos solos frente al aparato gubernamental en este enfrentamiento, pero tenemos a favor que somos más y con la razón de nuestra parte (que no es poco). Esa razón que nos dice que no es ir por el buen camino toda la batería de recorte presupuestario que han acometido tanto el gobierno central como los autonómicos (aquí sí, aquí como en Fuenteovejuna han ido todos a una), en cuestiones tan básicas como sanidad y educación, pilares fundamentales para el funcionamiento de una sociedad más equitativa y justa en la que vivir.
El gobierno valenciano como el central, personalizado en la delegada de gobierno Paula Sánchez de León, han decidido hacer piña y apoyar sin fisuras dichas actuaciones policiales. Las declaraciones tanto de dicha delegada como de Antonio Moreno jefe superior de policía de Valencia, pueden a partir de ya, pasar a formar parte de la galería político-absurdo-infantil con que la caverna insolidaria, rancia, pretenciosa y retrógrada habitual del margen derecho ideológico español nos sorprende de vez en cuando...todavía.
Está claro que la enjundia ideológica y antidemocrática de la revanchista derecha española a encontrado un caldo de cultivo excelente en el actual y dominante pensamiento neoliberal. Por mucho que ahora se hagan llamar demócratas y se autoinvoquen como garantes de la democracia y la constitución, sabemos que democracia para ellos es una simple palabra tras la que esconderse cobardemente.
¿Quién lo iba a decir ?, andar tanto para no movernos a ningún sitio...
Pero la historia a veces tiene coincidencias curiosas. Hoy en el año 2012 un colegio de Valencia con el nombre del posiblemente valenciano más universal que existe, Luis Vives, nos recuerda al resto del país lo que este gran humanista legó a las generaciones futuras. En su obra "Tratado del socorro de los pobres", Luis Vives fue la primera persona en Europa (sobre el año 1526-1527) que organizó y demostró como desde el Estado debía ayudarse a la gente sin recursos, los que antes se conocían como pobres. Fue el precursor de lo que hoy se conocen como los servicios sociales, es decir de la ayuda organizada del estado a los más desfavorecidos. Es sintomático de los tiempos que corren, que ese mismo estado ahora recorte todo tipo de ayuda y además reprima a los que se lo echan en cara...unos chavales en su inmensa mayoría de entre 14 y 17 años.



sábado, 11 de febrero de 2012

El perro de Pavlov

Ivan Petróvich Pavlov, fue fisiólogo y psicólogo y formuló la ley del reflejo condicional que, muy resumida, viene a decir: "Cuando dos cosas suelen ocurrir juntas, la aparición de una, inmediatamente trae la otra a la mente". Y esto se da tanto en animales como en personas.
Una confirmación de esa ley es que nombrar hoy en día a Pavlov, es acordarse del perro y no de él. El perro de Pavlov es más famoso que el propio Pavlov. Es más, estoy seguro que mucha gente cree que quién formuló dicha ley del reflejo condicional fue el perro y no Pavlov. Como si Pavlov tan solo fuese el dueño del perro y punto. El que le da de comer, le saca a pasear y le lleva al veterinario a ponerle las vacunas. Ahí se acaba la función de Pavlov. Si no fuese por el perro, hoy Pavlov sería un perfecto desconocido.
No hace mucho, desayunando en un bar, el presentador de las noticias matinales soltó la expresión: "el perro de Pavlov". Otro cliente del bar que estaba apoyado en la barra a mi lado, se giró hacia mí y me dijo mientras mojaba una porra en el café con leche:
-¿Qué es lo que hizo el perro ese del Pavlov?. ¿No fue el perro que mandaron los rusos a la luna?. ¿Es por  eso famoso y por lo que le nombran tanto, no?.
Tengo la costumbre de pagar en cuanto pido el café y la tostada del desayuno y gracias a eso pude salir de allí tras beberme el café de un trago como quien se bebe un chupito de vodka y meterme la tostada en el bolsillo. Salí sin despedirme, dejando a mi compañero de desayuno de barra mojando su porra y viéndome como me alejaba de allí y me perdía entre la gente de la calle.
No hay ningún problema en confundir al perro de Pavlov con la perrita Laika. Tampoco hay ningún problema en confundir la luna con la órbita terrestre...a no ser que seas un cosmonauta. Todos nos confundimos y todos no somos sapientísimos estudiosos, ni ratones de biblioteca, está claro. Pero cuando en la mente de las personas de a pie, entre las que me incluyo, se abre paso a hachazos palabras y conceptos como: perro - Pavlov - rusos y luna, para a continuación mezclarlas, (aunque sería más correcto decir que las agitamos en nuestra cabeza con frenesí) queda claro que el reflejo condicional, tal vez no sea tan evidente como lo es en los animales, pero desde luego llega a ser mucho más amenazador e inquietante en las personas. Porque ya puede ser malo, comprobar y además científicamente, que las personas estamos sujetas (más de lo que nos atreveríamos a admitir) a los condicionantes que desde el exterior asimilamos o nos hacen asimilar, a veces descaradamente, a veces subrepticiamente, (aunque no hay que olvidar que interiormente también nos autocondicionamos), pero peor es aún comprobar que eso además puede ser contagioso. Y ante el contagio sólo nos queda correr como perros, ya sean estos los de Pavlov o de quienes sean.





lunes, 16 de enero de 2012

A la sombra de la higuera

Morir no tiene mérito, todos lo hacemos una vez en la vida. Lo curioso es que para ser la única cosa por la que tarde o temprano cualquiera de nosotros (sin distinciones de ningún tipo) pasará algún día, no se nos prepara para ello. Ni la familia, ni la escuela, ni más tarde la universidad, que es dónde desde que nacemos nos forman a las personas, nos forman para morir.
En la cuestión de la muerte tendemos a ser autodidactas...y de paso nos autoengañamos. Hablo de formarnos para saber morir con dignidad (si esto es posible). No me refiero a las milongas que desde creencias religiosas se cuentan para engañar a los incautos. Saber, entender y asumir que todo empieza y todo acaba, hace madurar a la persona y es entonces cuando puede disfrutar realmente de la vida. Disfrutar de la vida no requiere gran cosa, es un estado mental. Se puede disfrutar de la vida sin salir de una pequeña ciudad de provincias, no hace falta subir al Kilimanjaro y contemplar la inmensidad de la llanura a sus pies para decir que uno a vivido. La vida es una cosa, las vivencias son otra.
Vivir, eso sí que tiene mérito. En primer lugar porque no todos nacen. Cada uno de los que estamos aquí empezamos después de una frenética carrera en la que unos cuantos millones de espermatozoides se disputaron la llegada al óvulo, pero como eso parece aún demasiado fácil, la naturaleza a dispuesto que además hay que llegar al óvulo cuando este esté en disposición de fecundar, sino es así, el ser el primer y único espermatozoide en llegar no habrá servido para nada.
En segundo lugar porque una vez nacido, es posible que no te de tiempo a vivir. Enfermedades y accidentes son cosas habituales que pueden complicar el asunto de la vida hasta el extremo de perderla. La naturaleza se alía con la casualidad y ambas siguen su curso en este libre albedrío de la Creación llevándonos de paso a nosotros de las manos en este sugerente viaje por la vida que acabamos de iniciar.
Y en tercer y último lugar porque la vida en sí misma es muerte. Si no vives no mueres. La vida lleva la fecha de caducidad estampada en la frente, lo que pasa es que se deja crecer el flequillo para taparla y evitarnos pensar en ella constantemente (todo un detalle por cierto).
Por estas tres razones pienso que la vida hay que saber vivirla. Vale que nadie nos ha pedido permiso para traernos a este mundo, pero eso no es excusa para comportarse como un perfecto malnacido dificultando la vida a los demás y echando por la borda todo el esfuerzo (patadas en la espinilla, codazos y tirones de pelo incluidos) que los diminutos espermatozoides de nuestros padres tuvieron que hacer. La vida se empieza a vivir una vez se tienen las necesidades básicas cubiertas, si esto no es así, no se vive, se sobrevive más bien. Es una confusión bastante habitual, el creer que se está viviendo cuando lo único que se hace es malvivir debido a que uno tiene que ocuparse más de lo necesario en comer, vestir y estar o intentar mantenerse sano. Una vez cubiertas esas necesidades, es fácil ponerse a ello aunque no todo el mundo lo consigue. Supongo que la casualidad, esa vieja compañera de la naturaleza, recuerden, que nos daba la mano de pequeños, nos sigue echando un ojo de vez en cuando y hace que las cosas se sigan complicando más veces de las que desearíamos. ¿Quién ha dicho que vivir es fácil?. Ya sabemos lo que hay que sufrir y pasar solamente para poder nacer, algo que empieza así de duro, no puede ser después un sensual, suave y aromático camino de rosas (obviemos que las rosas tienen espinas y tomemos el símil por sus pétalos).
Habiendo sabido vivir es posible que sea la única manera de llegar a viejo y que la muerte, al salir a nuestro encuentro, nos trate de usted. Hay personas que prefieren vivir como héroes y luego morir y ser recordados como héroes, al menos eso dicen y manifiestan en cuanto tienen oportunidad. Respecto a que quieran vivir no lo discuto, en cuanto a que quieran morir como héroes, lo siento pero tengo mis reservas, porque normalmente siempre se llevan por delante a otros que ni pretendían ser héroes y mucho menos querían morir como tales. Luego también están aquellas personas que mueren en loor de multitudes y a los que se le escriben panegíricos larguísimos que resultan no corresponder a la verdad ni en los puntos, ni en las comas de dichas alabanzas. A mi de cualquier manera espero que la muerte me encuentre (no pienso salir a buscarla) a la sombra de una higuera después de haber devuelto a la biblioteca el libro que haya terminado de leer cuando tal acontecimiento suceda. No quiero llevarme nada que no sea mío.

sábado, 7 de enero de 2012

El bonito del norte y el atún...de Japón.

La lonja de pescados de Tokio ha vendido en su tradicional subasta, un atún rojo de 269 kilos, el primero del año, por la suma de 56,49 millones de yenes, al cambio en euros unos 569.000 €.
El comprador ha sido el dueño de una cadena de restaurantes de sushi. Según dice el señor Kimura, el susodicho dueño de la cadena de restaurantes, "está satisfecho por la compra y espera que esto sirva para animar a Japón tras el desastre del tsunami y posterior accidente nuclear de Fukushima". Independientemente del concepto asiático de satisfacción y animación, que puede ser distinto a nuestro concepto occidental de satisfacción y animación, no veo por ningún lado el motivo que pueda tener este señor para estar satisfecho y animado por gastarse 569.000 € (más de cien millones de las antiguas pesetas) en un pez muerto, por mucho que le sobre el dinero. Definitivamente las personas (parece ser que las que van sobradas de dinero en mayor medida) han perdido el sentido de la realidad, sean estas del continente asiático, del Congo Belga o de la región de Murcia.
Analizando fríamente con mente empresarial esta compra y aún siendo un profano en materia de sushi, atunes y hostelería en general, este dinero desembolsado no creo que lo amortice en el escaso tiempo que dure el atún comestible antes de ponerse malo y tener que tirarlo. Aunque aprovechen hasta la última espina del atún en los numerosos restaurantes de su propiedad, 569.000 € son muchos euros y la gente no creo que sea tan estúpida como para pagar una burrada por saber que come un maki-sushi del primer atún rojo cazado en el año. ¿A cuánto cada nagiri-sushi o cada temaki?, me da friolera de pensarlo... aunque quién sabe, siempre habrá alguien que prefiera gastarse así el dinero (un dinero que realmente no vale lo que se va a comer).
El dinero (y esto es una simple apreciación mía, la simple apreciación de alguien que no tiene dónde caerse muerto) compra muchas cosas, casi todas, pero si hay algo que viene pegado irremediablemente a él, casi tanto como su olor (un olor que a veces se asemeja más al tufillo de un pescado pocho que tira de espaldas), algo que no compra sino que va incluido en el hecho de tener dinero, esa cosa es la gilipollez. Al tener dinero, automáticamente se recibe un carnet en el que pone GILIPOLLAS en bonitas  y caras letras de imprenta doradas junto a su foto, edad, dirección y fecha de nacimiento.
Bajo mi óptica de novel degustador aficionado al pescado crudo, creo que el segundo atún rojo cazado en el año sabrá igual (y hasta es posible que mejor) que el primero (y por "tradición" más caro). Eso de dar tanta importancia al primero en todo nos va a llevar algún día a un callejón sin salida y sin vuelta atrás. El primero en desvirgar a una mujer ( o a un hombre dependiendo gustos), el primero en llegar a la meta, el primero en la clase, el primero de la fila, el primero, el primero, el primero, el primero...
¿Si no eres el primero, te pierdes algo?. Supongo que el que siempre sea el primero dirá que el que no lo es jamás lo sabrá...Eso tampoco me quita el sueño, la verdad, aunque habrá gente a la que sí se lo quite y para esas cosas les recomiendo una tisana pues ayuda a conciliar el sueño.
Damos demasiada importancia a la posición de llegada. Lo único que hay que garantizar es que todos salgan a la vez y logren llegar a la meta con las mismas oportunidades. Que luego unos lleguen antes y otros después es indiferente. Está claro que siempre tendrá que haber alguien que llegue primero, igual que para todo tiene que haber una primera vez, pero sin darle mayor importancia que la que tiene. Estamos más preocupados de conseguir el primer atún del año (y en consecuencia pagar un precio desorbitado por ello) que de sentarnos a disfrutar en buena compañía del sabor del atún, sea este el primero, el segundo o el vigésimo octavo del año. Y si no hay atún pues se come trucha, pescado este de agua dulce, sano y sabroso, que desde su producción en piscifactorías no tiene problemas de desaparición por sobreexplotación pesquera.

lunes, 2 de enero de 2012

El zumbido de la mosca

Musca domestica es su nombre científico. La mosca doméstica o mosca común es un insecto asombroso ahí donde lo vemos. Se adapta a casi la totalidad de los climas de la tierra, suelen juntarse con otras moscas (a parte de para procrear) pese a ser un insecto escasamente sociable, en apenas 24 horas sus larvas empiezan a devorar restos orgánicos, conviven con el hombre (incordiándole sobre todo), y aunque no viven más allá de unos 15 días en su hábitat natural puede liarla parda si la da por portar y transmitir algunas de las enfermedades infecciosas con las que suele obsequiar al ser humano en su convivencia, como puede ser el cólera, fiebres tifoideas, disentería, tuberculosis, etc. Como plaga puede llegar a ser peor que una plaga de cucarachas...y además vuelan.
Creo que pocas personas pueden decir que no han matado a una mosca o pisado una cucaracha. Incluyo a personas amantes de los animales, ecologistas, religiosos y creyentes en el amor al prójimo sea de la especie que sea, antitaurinos, etc,...gente que podríamos decir y que es considerada como buena gente. Algunos utilizando métodos sofisticados como insecticidas en spray, atrapamoscas adhesivos colgados del techo (estos son como unos atrapasueños indios pero sin adornos), el simple pero eficaz a la vez que ejercitante mata-moscas... Y otros en cambio utilizando métodos menos sofisticados como sus propias manos. Cazar una mosca al vuelo y tras abrir un poco la mano, lo justo para poder vislumbrar nuestra cotizada pieza cazada y que no escape, nos provoca una alegría hasta insultante nos atreveríamos a decir, especialmente si vemos que algunos de nuestros acompañantes a la cacería de moscas (cazar moscas nunca se hace en solitario, siempre se cazan en compañía o presencia al menos de una persona más) no han cogido más que aire en su mano. En la modalidad de caza libre de mosca (una especie de jara y sedal con las manos) el cazador se encuentra ante una disyuntiva del que dependerá el futuro de la mosca. O dejarla ir o matarla. Dejarla ir no garantizará que más tarde (recordemos que la vida de una mosca es breve) no vuelva a incordiarnos con su presencia. Recordemos también que a la mosca no se la domestica (que se sepa nadie lo ha conseguido aún) por lo que su visita incordiante e irritante es casi segura y su mantenimiento en cautividad (si excluimos los laboratorios que las investigan) debido a su breve vida es inviable, así que por mucho empeño que pongamos en querer y sentir simpatía por una mosca, los indicios nos señalan que es una pérdida de tiempo. Hay cosas que por mucho que pretendamos, no pueden ser.
Entonces la opción más comunmente elegida es la de matarla. Cuando en el lenguaje humano aparece el verbo matar, es cuando nos podemos dar cuenta de lo que a evolucionado el ser humano como especie. En cuanto a moscas se refiere, su muerte por parte de un humano no suele ser  rápida e indolora por regla general. Es algo que la psicología mundial debería estudiar. La muerte que normalmente se la da a una mosca es de todo menos cristiana. Una mosca se puede dar por afortunada si simplemente es aplastada cuál cucaracha. Como he dicho antes, existen métodos sofisticados tal que el spray, una endlösung der liegenfrage al más puro estilo nazi, tal que la tira adhesiva mata-moscas, una especie de aparato de tortura medieval en el que la mosca queda pegada mientras el adhesivo corroe su cuerpo expuesto a la vista de sus congéneres para que sirva como aviso a navegantes, hasta que llega la hora de dejar este mundo...y luego está el método menos sofisticado pero el que más alegrías produce al cazador: el método manual. Y como el ser humano otra cosa no será, pero ingenioso a la hora de inventarse distintas clases de muerte, lo es y mucho, pues no se puede quedar en el simple aplastamiento, que la imaginación la tenemos para algo más que inventar curas contra el cáncer. La forma más común de muerte en las moscas, inventada por el hombre, es aquella en la que una araña se encarga de paralizar y disecar primero y zamparse después al insecto alado. Entonces, no es el hombre el que mata a la mosca, ¿no?, podrán argumentar algunos abogados de lo indefendible. Hasta ahí llega la retorcida máquina de matar que es a veces el cerebro humano. Lograr que otros hagan por él, lo que a él en un momento determinado no le apetece hacer, pero solo por el placer de no hacerlo y poder presenciarlo como un simple espectador. La sublime mente criminal puesta al servicio del asesinato perfecto, que diría el maestro del suspense Alfred Hitchcock. Lo malo es que antes de ese final, la mosca ha sido desposeída (eufemismo para disfrazar el desmembramiento) de sus alas para evitar su posible huida y arrojada a la tela de araña en una especie de ofrecimiento ritual cuyo significado se me escapa.
Tal vez esa saña que demostramos con las moscas sea debido a : primero, a que son insectos minúsculos que no pican ni muerden pese al potencial peligro que pueden tener en caso de estar infectadas y segundo, a que son solo eso... moscas, es decir, sabiendo hoy que hay un tipo de mosca, la mosca de la fruta, cuyo 20% de genes se parece al 68% de los genes humanos, no me extraña nada que el zumbido de la mosca, no solo nos irrite, sino que hasta nos resulte familiar sin saberlo.