Que un caso como el de Miguel Blesa, expresidente del consejo de administración de Caja Madrid, acabe tapado por el juicio al que está sometido el juez que enjuició su caso, es típico de este país tan bellotero.
Los que no vestimos toga para dirimir nuestras diferencias, no sabemos, ni imaginamos los intríngulis judiciales con que tienen que lidiar los encargados de impartir justicia, y casi es mejor callarnos, no sea que nos llamen demagogos, o algo peor.
Independientemente de los errores cometidos por el juez Elpidio Silva en su doble intento de meter entre rejas al señor Blesa, la petición de 30 años de inhabilitación por prevaricación que le pide la acusación resulta chocante. Y puede dar gracias porque la acusación particular del propio Blesa pide 40 años de inhabilitación. De la velocidad para encausarle que ha tenido el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, solo decir que es digna de encomio.
Que luego no diga nadie que en España no hay democracia. Se nota que los años, para el señor Blesa, no tienen el mismo valor que los euros que algunos de sus antiguos clientes han perdido bajo su presidencia en la entidad que hoy se conoce como Bankia. Si me intentas condenar a 20 años, te inhabilito por 40. A ver quién la tiene más larga.
Yo pensaba que los jueces del TSJM eran personas serias y formales, la toga para eso ayuda mucho, pero sabiendo cosas como esta, uno pierde la esperanza de poder ver un auténtico thriller judicial de los que hacen época, y tan solo espera acabar viendo un paripé entre competidores togados. Una versión judicializada de lo que ocurre en nuestros ruedos parlamentarios.
Política judicializada. Justicia politizada. Togas que dejan asomar carnets caducados de partidos. Políticos que dejan entrever por los puños de sus trajes togas raídas y rancias. Folclore político-judicial amenizado con subterfugios del código penal y programas electorales incumplidos.
No pasa nada, la veracidad se supone que es innata en la autoridad, ya sea esta, judicial, policial, política o empresarial. Y así nos va.
Tantos artículos penales, tantos decretos leyes aprobados por mayoría absoluta y absolutista, tantos códigos de buena conducta, acaban abrumando nuestras ignorantes cabezas para estas cuestiones de «realpolitik» que no entendemos, y se preocuparán de que jamás entendamos.
Dura lex sed lex, que los profanos en materia judicial, gracias a cosas como estas, acabamos entendiendo algo así como «con sed bebe en duralex».
Para ver los capítulos anteriores, aquí y aquí.
Ya es oficial. Solo falta que salga publicado en el BOE. La enigmática historia del juez Carlos Dívar, sus viajes de fin de semana caribeños, cenas y hoteles de lujo a cuenta del Consejo General del Poder Judicial, acompañado de su escolta y ayudante personal ha llegado a su fin... o eso parece. Ya no habrá que llamarle Excelentísimo Señor por razón de su cargo. Es posible que lo agradezca y todo, aunque ahora se sienta un poco raro y extraño al sentir que no tiene el peso de la toga presidencial del Consejo y del Supremo sobre sus hombros. Pero estoy seguro que su fe, esa fe que predica la humildad como camino para encontrar al Señor, le ayudará, no le quepa duda.
El señor Dívar ha dimitido de sus cargos y en el pleno extraordinario que había convocado ha dicho: "No tengo conciencia de haber hecho nada malo, pero la situación era insostenible" y que se considera "víctima de una campaña cruel y desproporcionada". Como si hubiera hecho un favor al dimitir. Casi le doy las gracias y todo al oírlo.
Conclusión. El dinero se queda sin devolver. Lo gastado gastado está.
Presuponer y más en razón de determinados cargos y profesiones, suele ser el camino más corto para quedarse con el trasero al aire y la cartera vacía, además de recibir un buen sopapo en la conciencia.
El corporativismo es una lacra que dependiendo la escala social a la que se pertenezca profesionalmente puede llegar a ser un cáncer en la democracia y además tiene muy mala cura. No es lo mismo el corporativismo de los txistularis,por ejemplo, que el de los periodistas, abogados, jueces, policías, médicos, etc, es decir esas profesiones llamadas y conocidas como decentes y que tienen un plus de confianza de la gente. Que un txistulari aproveche su profesión para delinquir, está mal, pero que lo haga un juez, o un abogado, o un policía, o un médico, a mi al menos, me parece peor, por no decir el doble de mal. Pero ahí está la conciencia de cada uno y el grado de corporativismo de cada cuál que enfría dicha conciencia.
Tengo claro que la honradez y honestidad de las personas es inversamente proporcional a la cantidad de dinero que debamos manejar y podamos gastar y más si no tenemos que rendir cuentas de ello. Creo que hay gente honrada y honesta y hay gente que comete errores y hay gente que es más mala que beber cicuta en ayunas. Para que gente venenosa no llegue a ciertos cargos para poder esconderse detrás de los corporativismos de rigor, es necesario tener filtros y barreras para evitarlo y prevenirlo.
Que el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial haya tenido que dimitir por malgastar unos miles de eurillos y que, según él, no sienta haber hecho nada malo, debería dar que pensar. Sobre todo a sus compañeros los jueces y luego a los políticos que les ponen ahí a sabiendas de que les ponen para equilibrar la balanza del poder y no la balanza de la justicia.
Algunos no somos más que unos simples tipos que de vez en cuando se encuentran un billete de cinco euros arrugado y tirado junto a una caca de perro. Nuestro dilema entonces es preguntarnos si estará muy manchado o no para ver si lo cogemos o lo dejamos ahí. Hay personas a las que no les molesta ni la suciedad ni el mal olor del dinero pero que jamás se agacharían para coger esos cinco euros junto al excremento de un chucho, agacharse requiere demasiado esfuerzo para ellos. Esas personas jamás deberían acceder a ciertas profesiones y cargos. La democracia lo agradecería y los ciudadanos más aún.
Para leer la primera parte de esta enigmática historia, aquí.
Nuestro peregrino y Excelentísimo Señor Dívar, no solo ha peregrinado a la magnífica y lujosa Marbella. Ahora a esos 20 fines de semana caribeños que ha pasado en Puerto Banús (Marbella) cargados a la cuenta del presupuesto del Consejo del Poder Judicial, pues iba en representación de su cargo (según dice él), hay que añadirle otros 12 fines de semana tropicales, digo tropicales por lo tórridos que pienso pudieran haber sido dichos findes caribeños, en lugares como Barcelona, Bilbao, A Coruña, Santiago de Compostela, Oviedo, Valencia y Palma de Mallorca. Solo le ha faltado asistir a unos Sanfermines desde el chupinazo hasta el "Pobre de mí" encierros incluidos, faltaría más, en representación de su cargo por supuesto y poco más le quedaría por ver de la geografía ibérica desde la comodidad de esos fines de semana caribeños a los que es tan proclive.Y su misterioso, hasta hace poco, acompañante, con él.
El enigma ha dejado de serlo. Ya sabemos quién es su acompañante en tantas cenas y viajes en representación de su cargo. Se llama Jerónimo Escolar y es el jefe de seguridad, además de ayudante personal del Excelentísimo Señor Dívar. Policía nacional de la escala básica, empezó como un escolta más del señor Dívar y tras más de 15 años a su servicio ha pasado de jefe de escoltas a jefe de la seguridad del señor Dívar y ayudante personal, cargo éste propuesto por el propio señor Dívar. Es posible que aún le nombre ayudante de cámara antes de jubilarse.
Pero hay un pequeño problemilla para tanto cargo adquirido tras 15 años de estar detrás del señor Dívar (como escolta) y es que las funciones que desempeña están muy por encima de su cualificación profesional. No pasa nada. Esto a su escoltado y Excelentísimo Señor Dívar no parece importarle. Esa laxitud con unas cosas y no con otras acaba llevando a contradicciones algo complicadas luego de explicar. Un ejemplo en este vídeo vídeo 1 y otro ejemplo en este otro vídeo vídeo 2, por no hablar del misterio aún sin resolver que supone el sorprendente nombramiento (aquel pacto contra natura del PP y del PSOE) del señor Dívar, poco antes de que, el hoy exjuez Baltasar Garzón, empezase a investigar los crímenes del franquismo.
Pero volviendo a su escolta y ayudante personal Jerónimo Escolar. Hay un misterio aún más sorprendente si cabe, que su sorprendente, valga la redundancia, escalada profesional; y este es el "Misterio de las medallas". El señor Escolar, jefe de seguridad, ayudante personal, además de persona de confianza y acompañante de cenas y viajes del señor Dívar, desde que trabaja para él se ha convertido en la sombra y el hombro en que se apoya dicho cargo judicial, pues los jueces también tienen su corazoncito y hay días en que necesitan una mano amiga a la que agarrarse; ya ha sido galardonado con 5 condecoraciones. El señor Escolar se nos ha desvelado como un plusmarquista sin igual a quien las medallas le sientan bien, además de estilizarle la figura. Una medalla al mérito policial con distintivo blanco. Otra medalla al mérito de la
Guardia Civil. Dos cruces de San Raimundo de
Peñafort. Una de ellas es de categoría distinguida. Y la última medalla (de momento al menos) es al mérito policial con distintivo
rojo. Esta última lleva un incremento de un 10% en su salario de por vida y se suele dar por los siguientes motivos:
herido en acto de servicio o por causa de él (excepto accidente, impericia o imprudencia)
tres o más servicios en los que medie agresión con armas, aún sin resultar herido
hecho abnegado o que manifieste alto valor, en circunstancias de
peligro para su persona, con utilidad para el servicio o prestigio para
el Cuerpo
conducta que merezca especial recompensa por hechos distinguidos y extraordinarios con patente riesgo o peligro personal
El día que se ponga todas las medallas a la vez se le va a oír venir de lejos.
Y yo que solo tengo una que me regalaron en Mi Primera Comunión, de oro golfi con la imagen de un Jesusito en pañales... que mal repartido está el mundo.
No entiendo mucho de méritos y medallas, pero creo que por ir a cenar y salir de viaje con tu jefe no es motivo suficiente para conseguirlas. Mal está que haya cargos y representantes políticos que se gasten el dinero público en putas, drogas y alcohol, e igual de mal está, pienso yo, que se lo gasten en cenas, viajes y medallas con su escolta.
No tengo nada contra el amor, al contrario, ojalá todo el mundo lo encontrase y lo disfrutase. Pero sí tengo y mucho, en contra de la hipocresía, la mentira y la falsedad; misterios estos que siempre acompañarán a las personas allá dónde quieran que vayan. Sean escoltas, jueces, sexadores de pollos o mamporreros de caballos.
Niños, mentir está mal y gastarse el dinero ajeno para uso y disfrute propio, también.
El Excelentísimo Señor José Carlos Dívar Blanco, es Presidente del Consejo General del Poder Judicial y por si esto fuera poco también es Presidente del Tribunal Supremo. Lo de Excelentísimo Señor es por el tratamiento que va implícito en los cargos que ocupa.
Hay bastante gente que lleva el tratamiento este de Excelentísimo Señor. Supongo que a nadie le amarga un dulce y si además el caramelo te lo regalan, pues menos aún. Que luego realmente sean y se comporten como tales Excelentísimos Señores, depende de cada cuál. Hay personas que se adaptan a los cargos y hay cargos que se malean hasta lo indecible para adaptarse a las personas... a ciertas personas. Hay ejemplos casi a diario del "sostenella y no enmendalla" en bastantes jerifaltes del país y esto viene siendo así desde la época de los reyes godos. ¿Esencia nacional?. ¿Idiosincrasia ibérica?. ¿Picaresca hispánica?. ¿ O simple y llana relajación en las funciones de cada cuál con la complacencia habitual de todos los que pasábamos por allí?.
El señor Carlos Dívar es un señor profundamente creyente de la religión católica y la fe en Cristo y ambas son el faro que guía su vida. Se nota nada más verle.
Peregrino asiduo a Tierra Santa, desde hace unos años también peregrina habitualmente a Puerto Banús (Marbella) en diferentes viajes de fines de semana caribeños (según dicen de unos 4 días mínimo, dependiendo lo caribeño que sea el finde) compartiendo mesa y mantel con personas "muy importantes", según el señor Dívar. Y es por ello por lo que se le han hecho unas acusaciones sobre el dinero que en dichos viajes ha cargado a la cuenta del Consejo. Ante dichas acusaciones, el señor Dívar responde diciendo que disfrutaba de dichos viajes en representación de su cargo y no como actividad privada y que es por ello por lo que no piensa desvelar los nombres de dichas "personas importantes" y mucho menos devolver el dinero; pese a que sería de gran ayuda saberlo para aclarar el asunto y disipar por completo las dudas sobre su comportamiento.
Ahora algunos no se acuerdan de como llegó el señor Dívar a tan altos y prestigiosos cargos (el Supremo y el Poder Judicial), olvidando que pese a no ser la persona idónea para dichos cargos y habiendo otras personas que le superaban en méritos, pudo no solo entrar en ellos, sino que además entró para presidirlos gracias al pacto político entre el PP y el PSOE que se pusieron de acuerdo para que ambas presidencias cayeran sobre los hombros del señor Dívar.
Al PP ¿para qué pedirle explicaciones por ello, sabiendo que la religiosidad, tradicionalismo y conservadurismo de la que hace gala el señor Dívar les parece totalmente correcta además de hacerles inmensamente feliz que una persona tan afín a sus intereses e ideales presida dichos altos estamentos judiciales?.
Las explicaciones del PSOE por dicho nombramiento todavía las estamos esperando.
Exactamente al señor Dívar le acusan de malversación de fondos públicos al gastar unos 13.000 € en viajes y hoteles de lujo (escolta incluida o aparte, que esas cosas nunca parecen aclararse del todo) cargados a la cuenta de la judicatura. El señor Dívar no ha negado dichos viajes y alojamientos, al contrario, dice que los hizo (escoltas incluidos) en representación de los cargos que ocupa.
Eran viajes de trabajo. Que las togas se cuelgan en una percha y no se tiran de cualquier manera a los pies de la cama al llegar a la habitación, parece que ha querido decir en ese lenguaje judicial tan ambiguo que trufan nuestras leyes. Que a tan alto cargo no se le va a alojar en "Pensión Manoli. Trato familiar y baño compartido". Que el cargo, la responsabilidad que emana de él y la imagen que se ha de transmitir ha de ser como Dios manda en la "democrática" monarquía parlamentaria que disfrutamos.
Compareció ante los medios de comunicación, aunque el señor Dívar se mostraba reacio a ello pues estaba más por un almuerzo informal (a cargo de la judicatura supongo) con algunos periodistas elegidos y escogidos para explicarse ante ellos; al final accedió tras haberlo consultado primero con la Vírgen de Fátima de la que es gran devoto y aseguró firme y cristianamente en dicha comparecencia que "tengo la conciencia tranquila"... Igual que las amebas, cuya conciencia siempre está tranquila.
Esto de la"conciencia tranquila" (siempre pienso que inmediatamente después de esta frase dirán: "y duermo a pierna suelta") se ha convertido en la coletilla habitual de todos aquellos que suelen pisar una caca justo antes de entrar invitados en una recepción real.
El mismo día de la comparecencia ante los medios de comunicación, el ministro de Justicia, señor Gallardón le echaba un capote sobre los hombros y tras darle unas palmaditas en el trasero en plan camaradería y complicidad conservadora y tradicionalista, se opuso a la comparecencia en el Congreso de los Diputados que pedía el grupo de IU en el Parlamento. Que para charlar están los cafés. Que al Parlamento se va a hacer política o a votar con los pies cuando hace falta y haya que votar por algún compañero de grupo que se ha ido a tomar unas cañas al bar o está en su despacho particular redondeando algún negociete con el que sacarse un sobresueldo. A ver si vamos a tener que dar clases de democracia a algunos rojillos de esos que si están calentando el escaño con su trasero es porque a demócratas no nos gana nadie y hemos dejado que se integren en el sistema... nuestro sistema, para demostrarlo.
Así que nos quedaremos sin saber quienes eran esas "personas importantes" con las que se reunió el señor Dívar. Aunque a lo mejor eran importantes... solo para él, para sus aficiones, para sus gustos, para sus intereses particulares...
A última hora se ha apuntado a esto de la comparecencia parlamentaria del señor Dívar el
PSOE y según parece el señor Dívar dice que irá al Senado a decir lo
que ya dijo en su comparecencia con los medios de comunicación. Pero que irá en Septiembre, después de las vacaciones de verano... si eso. ¡Qué país más raro este!.
hay togas que dictan sentencias,
y bajo las togas, personas
que juzgan, que dictan, que condenan,
ideas, conductas, sentencias.
Y cuando esto es así
la justicia es declarada rebelde
y la ley sale en su busca para darla caza.
El juez es un Dios en la sala
que anda desnudo en su casa.
Bajo el peso de las togas
se esconde vengativa la arrogancia
que impone su voluntad
a sabiendas de que nadie puede verla
escondida bajo montañas de artículos
que disfrazan las palabras.
Leyes que fortalecen al poderoso
de mil veces, miles de cientos,
leyes que debilitan al pobre y a la libertad amordaza,
más de mil veces, más de miles de cientos,
leyes en definitiva decretadas con falacia
para mantener más ignorante, aún más si cabe, a la ignorancia.
Leyes creadas por hombres de leyes
para someter al hombre lego en leyes.
Dura lex, sed lex,
para justificar que la justicia acabe siendo
tan solo una palabra que no deje huella,
apenas una leve brisa de indiferencia,
algo abstracto que se busca y nunca se encuentra,
mientras un hombre envuelto en una toga
golpea con un mazo haciendo sonar un plato
para que el peso de la ley caiga sobre el reo
ya de antemano condenado.
Acabado el juicio, acabado el guiñol,
y ya el culpable escarmentado,
la toga se secará tendida al sol
de las cumplidas, obligadas y obedecidas leyes
aplicadas con implacable tesón.
Dura lex, sed lex,
pero la toga esconde a un hombre
que anda desnudo en su casa
saltando sobre las leyes que a otros obliga y él no acata.
El Tribunal Supremo ha admitido a trámite una querella de Falange Española de las JONS contra el juez Baltasar Garzón.
Por lo visto nuestro juez más mediático se dice competente (y creo que lo es,pero yo no soy juez) para investigar las desapariciones durante la Guerra Civil y el franquismo.
Todo esto acaba en el Supremo porque un "sindicato" llamado Manos Limpias y la asociación Libertad e Identidad denunciaron a Garzón por el mismo hecho,investigar las desapariciones y fusilamientos sin juicio que se practicó durante y después de acabar la Guerra Civil.
El Supremo en un alarde de sacrificio laboral inaudito en un colectivo ya de por sí desbordado de trabajo,va y admite estas querellas de unas asociaciones un tanto peculiares.Estas asociaciones de carácter fascista,condicionan el libre funcionamiento de la justicia porque hay "Jueces Democráticos" que así lo quieren y cómo aún recuerdan con anhelo los Viejos Tiempos en los que o eras Español,Católico y Tradicional o eras una simple mierda pinchada en un palo,pues no les van a decir que no a esos señores fascistas y golpistas resabiados,no sea que se enfaden.
Está claro que la ideología política del juez de turno,es un incentivo a la hora de admitir querellas y demandas y no se cortan ni un pelo en esconderlo,¿para qué?,no vaya a ser que les tomemos por jueces imparciales y democráticos y creamos que vivimos en un país en el que la justicia es justa.¡Por dios!,no queremos que pase eso.
Entre jueces anda el juego,unos a favor y otros en contra y los familiares de los miles de asesinados y mal enterrados en las cunetas que sigan teniendo paciencia.