martes, 15 de abril de 2014

La escombrera europea.

No tengo datos para asegurar si en el resto de países europeos, son igual de dejados que en España, a la hora de enviar a Bruselas a sus representantes políticos.
En este país parece como si a nadie le importase Europa, cuando es precisamente allí donde se corta todo el bacalao que luego nos hacen tragar con espinas y escamas.
Ser europarlamentario español, lejos de parecer una responsabilidad abrumadora, es visto más bien, como un exilio dorado, previo a una feliz jubilación. Da la sensación que cuando en un partido deciden mandar a Bruselas a un candidato para representar los intereses nacionales, lo hacen para deshacerse de él a nivel nacional, pero tendiéndole un puente de plata. De alguna manera se lo quitan de encima, pero agradeciéndole a su vez los servicios prestados. Igualito que al común de los trabajadores.
Para España, Bruselas es una escombrera de lujo... que pagamos todos.
Por parte del PP, como cabeza de lista para las europeas, mandan al ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Arias Cañete. El señor Cañete, dejará el ministerio y se dedicará a promocionar jamones de bellota por los pasillos europeos, y de paso a promover su candidatura a comisario europeo. Ya puestos a promocionar...
Además, según sus compañeros de partido, el haber sido durante 13 años europarlamentario, le da suficiente experiencia para acometer dicha empresa. Parece ser que la experiencia laboral solo es reconocida en política. En los demás ámbitos, la experiencia es vista como una traba para ser flexible ante las diversas reformas, circunstancias y necesidades laborales del mercado.
Tras su polémica «Ley de Costas», por la que deja la costa española con casi más cemento y ladrillo que cuando entró al hacerse cargo de la cartera ministerial, de algún que otro tropezón en forma de consejo-receta-máxima, y de la casi desconocida «Lucha por el control de Deoleo», lo único que parece claro es que es un ministro que se sienta a dialogar —especialmente ante una buena manteca colorá—... aunque luego no haga caso de nada, pues ya salió de casa con su decisión adoptada bajo el brazo.
Lo bueno de todo esto, siendo profundamente optimistas, es que parece ser la única manera de cambiar el gabinete de don Mariano Rajoy, persona ésta don Mariano, que no lleva muy bien eso de reformar ministerios, cosa sorprendente visto su afán reformista en otros lares, como puedan ser las últimas y nefastas reformas laborales y judiciales que campan por esta sorprendente España.
En el salvaje mundo laboral en el que nos están haciendo sobrevivir actualmente como peces fuera del agua, cuando quieren desembarazarse de alguien lo mandan a la puta calle  —así sin vaselina ni medias tintas—, y no lo «promocionan» en el ámbito europeo. Derechos adquiridos, he de suponer, por algunos políticos, a los que su estatus les convierte en una casta diferenciada de los demás.
Creernos europeos de primera, cuando aún somos españoles de segunda, no ayuda mucho, la verdad.

lunes, 14 de abril de 2014

III República.

Un 14 de Abril más en el que rememoramos y homenajeamos la Segunda República, y reivindicamos, de paso, la restauración de la Tercera República.
A riesgo de parecer un iluso optimista, tengo la convicción de que cada vez estamos más cerca de conseguirlo. 
Faltan pasos, faltan actitudes, faltan consensos, y sobra mucha mala fe por parte del poder establecido y de los sectores económicos perfectamente incrustados en esta monarquía parlamentaria. Pero pese a todo y pese a todos, la República será de nuevo traída por los ciudadanos comprometidos con los valores republicanos.
A nivel colectivo, a nivel individual, todos y cada uno de nosotros debe seguir trabajando por dichos valores. Así se construye República. Así se come República. Y de lo que se come se cría.
¡Salud y República!

martes, 8 de abril de 2014

10.000 aforados

Primero vamos a ver que significa la palabra aforado. 
Según la RAE, aforado es un adjetivo cuya acepción es: «Dicho de una persona: Que goza de fuero».
Si a continuación buscamos el significado de la palabra fuero, la RAE nos muestra lo siguiente: http://lema.rae.es/drae/?val=fuero.
Por lo tanto ya sabemos que un aforado es una persona a quien se la ha otorgado privilegios y exenciones que no disfruta el común de los ciudadanos.
Descartando al rey —su figura—, que es jurídica y constitucionalmente inviolable y no está sujeto a responsabilidad, el gobierno ha decidido extender la figura de aforado a la reina, el príncipe y la princesa consorte. Que no se diga que no se cuidan entre ellos. Se acabó el llevar espray anti-violadores en el bolso para repeler posibles ataques de la plebe, la chusma, y algún juez o plumilla inquieto.
En este artículo se explica mejor sobre qué significa ser aforado en España.
Como ya sabemos que los privilegios son exclusiva de ciertas personas pertenecientes a determinadas clases pudientes y bien situadas política, jurídica, y económicamente, me gustaría saber porqué el ministro de Justicia Gallardón insiste en decir lo contrario. ¿Le avergüenza pertenecer a la clase privilegiada? ¿Remordimientos?
Que sea la constitución la que proteja, ampare y justifique a dichos aforados, no me consuela. También eso demuestra lo urgente y necesario que es reformarla. Que una constitución decente y democrática mantenga la figura del aforado en sus artículos, es igual que mantener un diccionario repleto de errores ortográficos. Puede parecer elegante y de paso rellenar espacio en sus páginas, pero a la hora de leerlo y aprender no vale para nada. O mejor dicho, sólo vale para aprender erróneamente, y posiblemente sea esto lo que los señoritos-gobernantes desean de sus jornaleros-ciudadanos. Que apenas sepan las cuatro reglas, manejen un iPad para estar permanentemente disponibles y conectados a sus órdenes y deseos, y trabajen por un sueldo de miseria dándoles las gracias cada día que pasa por ello. «Los santos inocentes. Versión 2.0».
Que haya personas en los órganos del estado que necesiten ser aforadas para evitar determinadas acciones judiciales contra ellos en caso de necesitarlo, me deja una intranquila sensación de que en el ejercicio cotidiano del gobierno hay gato encerrado, además de comportamientos delictivos.
Hay cargos en la estructura del estado que por su propio cometido están suficientemente amparados para poder ejercerlos sin problema. Cualquiera no puede acusar a un juez, por ejemplo, de algún posible delito así como así. Hay unos pasos a seguir, diferentes de los que se siguen con los ciudadanos de a pie, precisamente para evitar mala fe hacia ellos por las circunstancias de su trabajo. Una cosa es recusar y otra distinta acusar. 
Si desviamos por un momento la vista de nuestros españolísimos ombligos, podremos ver que en los países democráticos de nuestro alrededor, eso de ser aforado se lleva de otra manera. 
Nuestra, mundialmente conocida, generosidad española a la hora de pagar la ronda en el bar, y acumular numerosos nombramientos de aforados, nos impide ver que incluso hay países, símbolo y modelo de democracia para muchos de esos mismos aforados, en que la figura de aforado ni siquiera existe. Es más, ni siquiera se la plantean.
No veo necesario por ningún lado la figura de aforado para nadie que ejerza un cargo estatal. Solo es un privilegio cobarde, indecente, torticero, antidemocrático y clasista.
10.000 aforados son 10.000 puñaladas en nuestras tripas. «¿Capicci?».

viernes, 4 de abril de 2014

Tempus fugit

Dar rango de noticia a este suceso, protagonizado por la presidenta del Partido Popular de Madrid, doña Esperanza Aguirre, igual es exagerado, pero como anécdota es digna de aparecer en los titulares de los noticiarios... Tweets y comentarios jocosos aparte. 
Existen países en los que anécdotas como estas son suficiente para acabar con una carrera política. En esta Iberia orgullosa de su Transición, eso es una quimera. 
¿Dimitir por poner a caer de un burro a dos asalariados del ramo de la contribución consistorial? ¿Dimitir por tirarles la moto al darse a la fuga sin firmar la denuncia? Si en el gobierno no ha dimitido nadie por la financiación irregular del partido, como está demostrando el caso Gürtel, no querrán que doña Esperanza dimita por una nimia trifulca de tráfico en la Calle de la Gran Vía madrileña. El prestigio de la Marca España se resentiría. Eso no es factible. Ahora que la Guardia Civil busca patrocinador para reponer su eslogan del: «Todo por la Patria», no la vamos a liar.
Hay hasta testigos que dan su versión de los hechos, por otra parte totalmente diferente a la versión que está dando la señora Aguirre en su gira mediática-excusativa por los diferentes medios a los que ha acudido para explicarse, justificarse y de paso echar algo de basura sobre dichos agentes de movilidad que cumplían con su deber... pese a doña Esperanza. 
A ninguno nos gusta ser multados, pero está claro que a la señora Aguirre menos aún, vistas y oídas las perlas bañadas en veneno vitriólico que ha destilado por su señorial boca. Solo la faltó quemar un contenedor y reventar un cajero automático para demostrar su inconformismo antisistema. Pero eso de haber estudiado en colegios de pago se nota a la hora de demostrarlo.
En su descargo solamente puedo decir que no ha salido con el recurrido y trasnochado: «No sabe usted con quién está hablando». Aunque también es posible que no lo dijese porque los agentes que la estaban multando ya lo sabían.
Es precisamente la anécdota lo que, en este caso, lleva al rango de noticia, pues da una idea de las actitudes soberbias y prepotentes en la vida cotidiana de algunos de los nombres, con más renombre, de nuestra política ibérica.
La hipocresía, se sabe desde hace siglos, va pareja a ciertos comportamientos farisaicos de nuestros representantes políticos. Pero poder observar esos comportamientos y actitudes, y poder sacarlas a la luz, es algo relativamente nuevo y que irá a más en este tecnológico e interconectado mundo en el que vivimos. 
No sólo el Gran Hermano vigila a sus súbditos, también los súbditos vigilamos al Gran Hermano. Quid Pro Cuo hermano.
Tempus fugit pero más fugit doña Esperanza, que para eso es doña.
Cada vez cuesta más sacar brillo a la Marca España. Nuestros políticos cavernarios están demostrando, cada día que pasa más, que además de malos gestores, son malos vendedores y peores ciudadanos.

jueves, 27 de marzo de 2014

Autobahn hispánica e historia visigoda.

Autopistas de ida y vuelta. Da gusto ser empresario en este país. Especialmente empresario del sector de la construcción. Si además hay afinidad política, ideológica y económica con el gobierno de turno en general, y con el Partido Popular en particular, el gusto raya el orgasmo. 
Ya vendrán otros a limpiar los fluidos corporales derrochados en sus encuentros amatorios. 
El PP besa con lengua a quien le desliza un sobre en el escote, o le mete una dádiva por el tanga.
Este gobierno es esposa de día y puta de noche. 
Bajo los pesados crucifijos que decoran su dormitorio gubernamental, bajo esa apariencia de mujer-mujer de su casa, bajo esas promesas impostadas de un futuro esperanzador de rentabilidad variable, se esconde una ardiente y sensual dama dispuesta a sacrificar la virtud... de los demás, a costa de seguir pareciendo una santa esposa y abnegada madre.
También el PSOE ha dado muestras de esta doble vida, al estilo «Belle de jour», en la década de los ochenta, como bien dice el enlace a la noticia al inicio de este post. Verán implicadas unas conocidas entidades bancarias y unas conocidísimas empresas de infraestructuras. La tarta se viene repartiendo entre los mismos desde hace mucho tiempo. Los demás miramos como comen.
Sin ánimo de parecer un listillo, y con el convencimiento seguro de parecer un idiota, creo que cada vez queda más clara la total falacia que es el actual liberalismo económico. 
El sector empresarial, en este sistema, no arriesga su dinero porque, de alguna u otra forma, el estado se lo devuelve. Me refiero, por supuesto, a los empresarios como tal reconocidos. Esos con los que se reune el gobierno a puerta cerrada, sin luz ni taquígrafos, y no a esos nuevos advenedizos que se hacen llamar pequeños empresarios, autónomos, o trabajadores por cuenta propia. Lo de «trabajadores por cuenta propia» es un concepto que todavía me intriga.
Ejemplos de esto existen a diario. Un ejemplo poco difundido es ese en el que la CEOE, se lleva más dinero del estado en subvenciones que el conjunto de los sindicatos de trabajadores. Relevante, ¿no?
Es el estado, con su dinero público, quien corre con los gastos y siempre acaba pagando los platos rotos. Y el sector empresarial de postín, esa gente tan fina, solidaria y educada, son de mucho romper vajillas en fiestas pagadas por otros.
Lo peor de todo es que como gestores son pésimos. Siempre anteponen la gestión privada a la pública, pero la experiencia y los datos demuestran machaconamente la falsedad de dichas afirmaciones.
Su gestión empresarial es de ratero de colmado. Entran en el negocio y tras hacerse una idea de dónde están los productos caros, les echan mano y salen corriendo sin mirar atrás. 

Desde que el gobierno de Mariano Rajoy ha sido investido «Profesor Bacterio» por la «Bruselas University», España está sufriendo una serie ininterrumpida de experimentos de difícil justificación. Nuestro profesor Bacterio está imbuido del espíritu curioso y aventurero del doctor Josef Mengele, mostrando orgulloso su «Vergenwundetenabzeichen», llamada en castellano: «Medalla por el cuidado del pueblo alemán», prendida en la solapa de su elegante y presidencial chaqueta.
Mientras tanto, las autobahn hispano-ibéricas siguen agrietándose al paso de los años sin importar a nadie, pues ya quedó todo el pescado vendido hace tiempo.
Es posible que a este paso, la simple titularidad de una bicicleta sea considerada un artículo de lujo. Camino se lleva de ello, visto la reglamentación a la que están sometiendo a dichos vehículos de pedales. Desde algunos sectores ya se está pidiendo que paguen hasta impuestos de circulación y matriculación. Posiblemente acabarán portando en el transportín, obligadamente por alguna normativa municipal y europea: un triángulo de avería, un juego de bombillas, una caja de herramientas y la ITV en regla.
Tanto ordenamiento urbano, reglamentación y orden a la «kartoffen», no puede ser nada bueno.

Algunos gobernantes deben pensar que por sus venas corre sangre goda. Es un error. Aunque pueda quedar chulo verlo escrito en el escudo heráldico familiar.
Los godos formaban parte de los pueblos germánicos orientales. Los godos, o más bien los visigodos, una rama gótica, invadieron lo que antes se conocía como Hispania, romanizada desde hacía siglos. Sin grandes batallas, es cierto, y sin que corriese mucha sangre, pero conquistaron-invadieron, no se mezclaron nada más que lo justo, para autoperpetuarse. Una especie de pioneros franquistas.
La regencia visigoda en España fue una élite gobernante que dirigió el país como un cortijo hasta que llegó la invasión árabe. En eso sí que han copiado las élites actuales la herencia visigótica. Tal vez de casta le venga al galgo, ¿no?
La Reconquista, iniciada por descendientes de dicha élite visigoda -según dice la leyenda, don Pelayo era un noble visigodo venido a menos-, logró, después de 8 siglos, expulsar a los árabes y seguir mangoneando en los asuntos de estado hispánicos.
Todavía hoy, de vez en cuando, sale algún descendiente reclamando el trono de Recesvinto, o de algún otro rey godo famoso. Aunque, por regla general, mientras no les toquen sus latifundios y demás propiedades, y sus tributaciones al fisco les siga saliendo a devolver, se suelen calmar. 
Diríamos que actualmente todos aquellos que se hacen llamar patriotas y nacionalistas en España, se creen imbuidos de sangre goda 100% pura. De ahí posiblemente su total asimilación y atracción fatal hacia todo aquello que venga de las lejanas orillas del Rin. 100% «kartoffen-hispánico».
Cuanto esfuerzo y cuanta tontería para acabar ceceando y seseando en alemán.