jueves, 23 de enero de 2014

La sangría española.

Hay muchas formas de hacer sangría, y a veces incluso buenas. 
Básicamente sus ingredientes son: vino, azúcar, limón y otras frutas picadas. Es una bebida refrescante, algo dulzona y agradable de beber, sobretodo cuando está bien elaborada. Y lo mejor de todo: es una receta sencilla.
Basta mezclar todo en una jarra y dejar macerar un par de horas todos los ingredientes antes de beberla. Y si se añade hielo mejora más.
Es una bebida típica veraniega pero a nuestro actual gobierno, con don Mariano Rajoy a la cabeza,  eso no le para en barras y nos está enseñando otra forma de hacerla para así poder disfrutarla todo el año; y me temo que la resaca que provoca esta sangría neoliberal tiene todas las papeletas para convertir su resaca en una resaca de órdago. 
Se ha encasquetado el gorro de cocinero y siguiendo las recetas que le dicta la Comisión Europea, el Banco Central Europeo, el FMI y demás organismos con estrella Michelín que saben de estas cosas de la economía -crisis mediante- y que poco a poco nos están matando de hambre; está sorprendiendo, incluso a los abstemios, con la nueva sangría Marca España, bajo la denominación de origen: typical spanish, que con una alegría cómo solo don Mariano puede derrochar a manos llenas, y con un salero de ese que tanto le sobra y derrama sobre nosotros, intenta deleitarnos en su puesto de master chef  pese a ser un vulgar pinche de cocina, y además de los malos. 
Se le nota contento. No me pregunten porqué, pues motivos no le sobran precisamente. Los avisos de Bruselas sobre el paro y los desequilibrios económicos son del mes de Noviembre. En Enero seguimos igual.
No hay más que escucharle cuando se levanta poético, aunque resulte de lo más patético -y pido perdón por el descuidado pareado-. Aunque no tengo idea de dónde saca este ramillete de optimismo trufado de buenos deseos a la vista de los últimos datos conocidos hoy mismo.
Le ponen a mover las varillas para mezclar la sangría y ya se ve como un consumado maestro de la coctelería -y vuelvo a pedir perdón por la rima-.
Es como los niños chicos, se le contenta con cualquier cosa que le den para entretenerse, pero que no sea más complicado que encajar los objetos en sus huecos correspondientes. Lo de emparejar por colores, aún es pronto para él.
Lo malo es que la sangría que está preparando don Mariano tiene los elementos necesarios para convertirla en un cóctel... molotov.
Está apretujando en la jarra, con el almirez de su visión retro española, demasiadas humillaciones innecesarias a los ciudadanos que hemos tenido la desgracia de nacer en este pintoresco país. Y digo pintoresco, no sólo por sus bonitos paisajes, sino por los dirigentes que desde siglos hemos tenido, ya sea porque nos han tocado -la mayoría de las veces-, o porque los hemos elegido -las menos veces-. Tal cantidad de berzotas guiando los destinos de España, no puede ser casual. En todos los países cuecen habas, tampoco se libran del berzotismo ilustrado más allá de nuestras fronteras, pero el caso español es para estudiarlo con detenimiento. El darwinismo social ibérico se está haciendo demasiado insoportable, especialmente desde que llegó al poder el ultraneoliberal, ultraconservador y ultracatólico -para lo que quiere- Partido Popular.
Machacar en su jarra ideológica a: los desahuciados de sus casas; a los ahogados por unas tramposas hipotecas; a los parados, ya sean jóvenes, mayores o de mediana edad; a los trabajadores precarios, tanto en sueldo como en condiciones de trabajo; a los autónomos engañados, y a los que se dejaron engañar; a los pensionistas; a los inmigrantes cotizantes y a los que no cotizan pero trabajan, y no cotizan porque a algún gran patriota contratador se la pone dura tener a gente sin papeles y evitarse rollos con los contratos de trabajo, amén de ahorrarse un dinerillo con la Seguridad Social; y luego añadir, junto al hielo, recortes en todos los aspectos: sanitarios, educativos, de formación, de investigación, de desarrollo... y et voilá! ¡Una deliciosa sangría con todo el sabor concentrado de España, y su prestigiosa marca, dispuesta a ser seleccionada como sangría exclusiva y oficial  de cualquier país que quiera evolucionar en su ascenso a la miseria más absoluta!
¡Gracias Europa! Gracias por mirar por los intereses de los países más enmierdados precisamente por seguir a rajatabla tus reglas y consejos. Thanks, Merci, Danke, Grazie, Tack.
Muchas gracias por convertirte, y convertirnos a los demás países, en un conglomerado apestoso de intereses mercantiles en el que la voz de la gente apenas sea un soplo inaudible tras las cristaleras de los parlamentos, y dichos parlamentos no sean más que mercadillos de ocasión a sueldo del mejor postor.
Dear Europa: disfruta de esta sangría hasta que te salga por las orejas. Genuino sabor español. Te vas a jartar de beber. De seguir así, acabará desbancando a la cerveza incluso en Bruselas.

lunes, 20 de enero de 2014

El autobús de los multimillonarios.

Leyendo y releyendo esta noticia, no hago más que hacerme, una y otra vez, una doble pregunta: ¿estamos tontos o somos tontos?
Noticias de este tipo y calibre, con sus correspondientes gráficos para poder entenderlas y asimilarlas mejor, hay que analizarlas al detalle.
Conocemos las causas, sabemos cuál es la solución para invertir esa injusta e injustificable situación, pero parece que no estamos por la labor de intentar hacer desaparecer esta tremenda injusticia social. 
Ni siquiera por puro egoísmo, para poder inclinar la balanza a nuestro favor; ya que somos nosotros: la clase trabajadora, la clase desfavorecida, la parte de esta ecuación social que sale perdiendo con la situación actual; logramos ponernos manos a la obra para revertir dicha injusticia.
Es como si hubiésemos asimilado nuestro papel de súbditos porqueros del Rey Dinero, o mejor dicho, de quienes tienen el dinero, y al igual que esos cerdos que cuidamos en nuestra labor de porqueros, nos gusta revolcarnos en nuestra propia inmundicia y desgracia, y parecemos estar agradecidos por poder revolcarnos en ella. Gracias, señor -oink, oink-, por esas sobras y desperdicios que nos tira al fango -oink, oink- para alimentarnos, señor -oink, oink-.
El ejemplo del autobús aquí viene al pelo. No es difícil de entender. Es incluso mejor que los gráficos.
Imaginen un autobús de dos pisos. Imaginen un Routemaster, que es el típico bus londinense. Ese de color rojo como el de la foto del encabezado de este post. Aunque los nuevos modelos son de este tipo con capacidad para 87 pasajeros y también nos valdrían como ejemplo, nos vamos a quedar con el antiguo. Queda más vintage y elegante ya que estamos hablando de multimillonarios.
Estos autobuses, los clásicos que todo el mundo tiene en su ideario turístico cuando visita Londres, pueden transportar 65 pasajeros sentados y 30 de pie. Caben un total de 95 personas. Es decir que si los 85 multimillonarios, conocidos y reconocidos, que viven a cuerpo de rey Midas en este planeta, decidiesen montar en este autobús para darse un garbeo y ver como viven los pobres, aún tendrían sitio para que subiesen 10 multimillonarios más. Posiblemente en estos momentos, esos 10 multimillonarios que faltan para llenar el bus, ya estarán esperando en la parada, y antes que acabe el año habrán subido y tomado asiento.
En el caso español, con un microbús de esos que ahora te llevan y te traen en las bodas para que no tengas que coger tu coche, es suficiente.
Saber que 20 compatriotas -igual ellos se hacen llamar patriotas a secas- posen la misma riqueza que los 9 millones más pobres de españoles, pese a intuirlo, no deja de ser sangrante.
No es que tenga nada en contra de los multimillonarios, tan sólo es que por cada uno de esos multimillonarios que aparecen en la revista Forbes, resulta que salen, pateados en sus traseros, por la puerta trasera de nuestra sociedad unos cuantos centenares de miles más de pobres y excluidos sociales. ¿Causa directa? Seguramente, pero no soy quién para sacar los colores a una panda de pijos malcriados que, ni tienen ninguna empatía por sus semejantes, ni sienten ninguna vergüenza por las tropelías que cometen para seguir acumulando riqueza.
Me vuelvo a preguntar: ¿estamos tontos o somos tontos? Por mi parte no tengo nada más que analizar sobre esto.
Si el concepto: "cuatro gatos", alguna vez ha tenido un sentido de escarnio absoluto, ha sido ahora con este autobús de multimillonarios de turismo por el mundo. Su lema churchilliano seguro que está escrito con letras doradas en sus despachos: "Nunca tantos debieron tanto a tan pocos".

miércoles, 15 de enero de 2014

La pasarela de la infanta

De rebote, investigando a don Iñaki Urdangarín; no sé si aún duque consorte de Palma o simple duque Empalmado con suerte; en relación con el caso Nóos, salió a relucir el nombre de doña Cristina de Borbón y Grecia (abrevio el nombre pues es largo); esposa del exjugador de balonmano Urdangarín, metido a emprendedor de altos vuelos; e hija del rey, por más señas.
Es decir, una infanta de España, aparece relacionada, y muy directamente, en una investigación judicial de corrupción política en la que su marido y el socio de éste, Diego Torres, están imputados por malversación, fraude, prevaricación, falsedad y blanqueo de capitales.
En un primer momento la imputación se desestimó, y doña Cristina; gracias especialmente y sobre todo, a la labor del fiscal anticorrupción Pedro Horrach, un fiscal cuyo hobby esparece ser, ejercer de abogado de los imputados, sobre todo si son familia directa del rey; se libró de comparecer ante el juez instructor del caso Nóos, José Castro. En aquel primer momento la defensa-fiscalía de la infanta recurrió dicha imputación "al no existir pruebas sólidas". Un mes escaso después, la Audiencia Provincial de Baleares desestima la imputación. El fiscal general del estado, Eduardo Torres-Dulce, se congratula enormemente por ello, y aquí no pasa nada.
Pero resulta que vivimos tiempos difíciles para todos, y el juez Castro, pese a los intentos de lo contrario, del fiscal Horrach, y otras personalidades más, vuelve a imputar a la infanta Cristina por delito fiscal y blanqueo de capitales. Y esta vez en un auto de 227 folios. Me descubro ante dicho juez y le aplaudo, sin ninguna intención irónica ni sarcástica por mi parte.Si esto no es tesón, no conozco nada que lo sea.
Esta vez el motivo del fiscal-defensor Horrach para negarse a dicha imputación es que acusa al juez Castro de conspirar para imputar a la infanta, al cuestionar dicho juez las declaraciones exculpatorias por delito fiscal de los peritos y la responsable de la Agencia Tributaria que llamó a declarar. El fiscal Horrach, ha hecho de su capa un sayo, y se ha batido en duelo dialéctico y judicial con el juez Castro, para salvaguardar el honor de la infanta. Todo un caballero el señor fiscal. Igual, el padre de la infanta, el rey, le coloca alguna medalla en el pecho, o le nombra metafóricamente en su próximo discurso de Navidad, haciendo un símil lingüístico partiendo de aquello de: "la justicia es igual para todos" .
Desde hace semanas hay un tira y afloja sobre si la infanta puede ser llevada o no al juzgado. El fiscal ha decidido callarse la boca sobre esto, cosa que ya estaba tardando en hacer, no sin antes mandar una carta envenenada al juez Castro; y mientras, doña Cristina ha contratado los servicios de un prestigioso despacho de abogados, cosa que también estaba tardando en hacer.
Los lameplatos monárquicos y los valedores del estado de derecho, cada vez éste más inclinado y menos derecho, se rasgan las vestiduras ante tamaña afrenta a la casa real, mientras hurgan desesperadamente en la vida del juez Castro; que parece ser, repito, parece ser: honesto, honrado, cabal y profesional como pocos; para intentar desacreditar su labor en el caso.
Y mientras, los medios de comunicación discutiendo si la infanta tendrá un trato de favor en el sentido de si tendrá que ir andando o en coche hasta la entrada de los juzgados. Por lo visto los juzgados de Palma, que es dónde se instruye este caso, tienen una larga rampa hasta acceder al interior del edificio judicial. Debate de altura en la prensa patria.
Por mi como si un helicóptero de la casa real la deja en los tejados de los juzgados. El caso es que debe ir. Infanta o no, tiene que explicar y explicarse ante el juez. Que yo sepa, el único inimputable es el rey, su padre. La constitución, esta constitución a la que todos arrancan hojas y obvian párrafos y artículos según les conviene, no dice nada del resto de la familia real. Bastante que la hayan dejado hasta comparecer cuándo a ella la ha venido bien. Y eso en una democracia, incluso en esta, es bastante.
Doña Cristina que imagine, en caso de tener que ir andando por el pasillo-rampa hasta la puerta del juzgado, que en lugar de una rampa es una pasarela, y los periodistas están sólo para admirar sus vestidos y el porte elegante que tiene. Estoy seguro, que alguno le preguntará por el diseñador de su ropa.
Por cierto, en las cárceles deben seguir los pasos de dicho fiscal con verdadera pasión. Se estarán arrepintiendo de haber contratado un abogado en lugar de un fiscal. Posiblemente en alguna alta instancia de este país, ya estén pensando abrir un bufete de fiscales para casos con imputados de la alcurnia de doña Cristina.

viernes, 10 de enero de 2014

Salarios. La sal de la vida... laboral.

Pretenden hacernos creer, y de paso hacernos tragar, que es mejor ser el afortunado poseedor de un trabajo precario y mal remunerado, que no tener ningún trabajo. 
En este monárquico y parlamentario país, los simpáticos ilusionistas e hipnotizadores de tales aseveraciones no son otros que la troupe de la patronal CEOE, la fundación FAES, y por consiguiente lógica deductiva, el gobierno del Partido Popular en su versión más descocada y neoliberal-mediterránea. Esto circunscrito exclusivamente a nivel nacional. A nivel internacional, estas aseveraciones salen de la boca de otros organismos, corporaciones y trust de diversos pelajes que ahora no viene al caso mencionar.
Pensarán que con poco se vive mejor... especialmente si los que tienen poco son los demás. Que la escuela de este pensamiento tan zen, (aunque para mí y algunos otros sea cen de cenutrio), provenga de las tierras del tío Sam y haya sido tan bien asimilada por un grupo de catetos postfranquistas (la sombra del postfranquismo es alargada) que aún se anudan un pañuelo en  la cabeza a modo de gorro de dormir pese a vestir batín de seda por las noches, no nos debe sorprender, aunque asuste.
El ardor patrio que muchos prohombres españoles gritan a pleno pulmón cuando hay algún negocio particularmente jugoso para sus bolsillos, son sólo peligrosos cantos de sirena para nosotros, los mataós y demás muertos de hambre pertenecientes a la clase trabajadora. Para ellos, tan sólo somos esa clase maloliente que en sus envidiosos delirios de grandeza, queriendo trastocar equivocadamente la posición social natural que Dios fijó allá en los principios de los tiempos, pretende robar a los pudientes un sueldo, en forma de migajas revenidas, con el que poder vivir dignamente... cuando todos deben saber que la dignidad es exclusiva de los ricos. Lo dice la Biblia. Y si no lo dice, alguien debería escribirlo para que conste como palabra de Dios.  Vamos, cómo si lo hubiese dicho.
El trabajo, está directamente relacionado con la esclavitud. Y esa relación es más proporcional ha medida que el trabajo es más precario y está peor remunerado. Al igual que aquello de: "los negros son esclavos del hombre blanco además de ser seres inferiores", ese "mandato" y "ley divina" sacados con pinzas de tender la ropa de las sagradas escrituras, hizo prosperar durante siglos a las naciones civilizadas cómo nunca antes ninguna otra cosa consiguió; el empleo actual está directamente relacionado con los escandalosos beneficios que se llevan los colonos de la new age neoliberal contemporánea, como siempre a costa de las desgracias ajenas. Es decir a costa de la precariedad de los trabajadores. A mayor precariedad laboral, mayores beneficios para la patronal. Dos más dos siempre dan cuatro, siempre y cuando esa suma revierta en sus acaudalados bolsillos y no en los bolsillos de otros.
Cuanto deben echar en falta tradiciones como aquellas. Cargar barcos con seres humanos retenidos contra su voluntad, maltratados, o dicho de otra forma, tratados como los animales que para ellos eran. Vendidos, explotados y ultrajados hasta la muerte... Los pioneros sí que sabían hacer las cosas. Sin tanta burocracia, ni contratos, ni seguridad social que valga. El derecho de propiedad se basaba en quién pagaba más por el precio que el negrero pedía en subasta y punto. Y si además le apetecía follarse una esclava negra (o del color que le apeteciese) lo hacía y sanseacabó, que para eso la compró y era suya. Sin tener que pedir permiso a nadie para absolutamente nada. 
Los negreros del siglo XXI son producto del colonialismo del siglo XIX. Ya no plantan tabaco ni algodón. Ahora hacen "trabajar" su dinero en opacas cuentas dispersas por estos mundos de Dios. Esa fue su escuela de Harvard particular. Aprendieron de sus mayores, aquellos que se beneficiaron de la trata de esclavos, evitaron sus errores y perfeccionaron su idea de negocio. Si eso no es progreso, pensarán, no sabemos qué puede serlo. Ser neoliberal a la manera de su profeta, el hoy beatificado y dispuesto a ser santificado, Milton Friedman, es su meta. Un fin al que llegar sin importar los medios y los cadáveres que dejen en el camino. Y estos son muchos, demasiados cadáveres. Pero al ser cadáveres de pobres, la lástima no es tan intensa y emocional. Los pobres apenas llenan las iglesias cuándo mueren. Nadie va a llorarlos.
Entiendo que las circunstancias personales de cada persona son exclusiva y particulares para cada uno, pero no creo que un futuro repleto a rebosar de gente trabajando por un mísero jornal sea bueno. Particularmente no creo que sea nada bueno para el trabajador. "Menos es nada", dirá el optimista neoliberal de turno mientras pone los pies encima del escritorio de madera de caoba, se reajusta la chistera y enciende un enorme y caro veguero.
Se habla mucho del reparto del empleo, ahora que éste escasea, como una medida con la que atajar el paro. Y es algo con lo que estoy de cuerdo. Pero creo que deberíamos dar un paso más allá y no conformarnos con un simple reparto del empleo, deberíamos hablar de reparto de salarios... empezando por todos aquellos salarios superiores a 1.500 €, por ejemplo, y por poner una cifra simbólica al túntún. En este país el salario mínimo interprofesional para el año 2014 se ha fijado en 645,30 €. Sé a ciencia cierta, pues las he visto, que en este país se están pagando nóminas de algo más de 500 € mensuales. Me refiero a la cifra que viene en la casilla con el concepto de: LÍQUIDO TOTAL A PERCIBIR. No hace falta ser un lumbrera para saber que con ese sueldo no vive nadie, si acaso sobrevive, y eso a duras penas.
Y ahora voy a hacer un alarde de demagogia, demagogia según el parecer de algunos, y voy a empezar por el rey de esta sacrosanta y católica nación. El rey, un señor que por sentarse en el trono, un trono que le ha tocado en gracia por haber tenido la fortuna de nacer en una bonita cuna de una familia "elegida por Dios", logra sin apenas esfuerzo, y esto del esfuerzo es innegable e irrefutable, llenar los platos de la familia real al menos tres veces al día, como recomienda la OMS. Negocios y chanchullos aparte.  Al hacerlo, por cierto, no se le mueve ni una punta de su lustrosa y brillante corona.
Después deberíamos seguir escaleras abajo en la escala social pasando por los descansillos de la política, la banca y los negocios, hasta llegar al sótano dónde se acumulan como fardos los pensionistas, asalariados de baja cualificación, y dependientes de ayudas sociales diversas de esta gran nación española, y acto seguido hacer unos ajustes, particularmente, en las nóminas y beneficios de todos aquellos que nos dicen lo que debemos ganar por nuestro trabajo, mientras teclean en sus ordenadores las claves de sus cuentas bancarias en países a los que el fisco no llega... y a veces no parece querer llegar.
Creo que los predicamentos deben corroborarse con el ejemplo para que sean válidos. Y nada más ejemplar y edificante que comprobar como nuestros gobernantes y demás prohombres que promueven valores de honradez, esfuerzo y tesón hacia sus compatriotas y paisanos, viven y sacan a sus familias adelante con el salario medio mayoritario entre sus conciudadanos.
Iniciativa... Emprender... Arriesgar... susurran como sirenas hombres de caros trajes y deslumbrantes corbatas a juego desde despachos más grandes que mi casa de menos de 40 metros cuadrados (38 metros cuadrados para ser exactos).
¿De qué sirve trabajar si con el sueldo percibido no llega, no solo para mantener una familia, sino para poder mantenerse uno mismo?
El trabajo dignificará, pero es el salario el que da alegría. Si no observen los rostros felices de todos aquellos que no están ahogados por el escaso salario. Sus sonrisas satisfechas lo dicen todo.

jueves, 2 de enero de 2014

El semen del ahorcado.

Después de leer esta noticia y otras similares relacionadas con el tema de la financiación irregular, o mejor dicho, financiación directamente delictiva del Partido Popular, uno parece haber desarrollado una coraza de titanio, y desconoce hasta dónde llega el límite para dejar de sonrojarnos y cabrearnos ante tanta vergüenza ajena que provocan los miembros, especialmente los más prominentes, de dicho partido político. 
Escriban la palabra alemana Gürtel en cualquier buscador de internet y la cantidad de mierda en forma de noticias, datos y demás tramas financiero-político-chuscas asociadas a dicha palabra, les dará para repintar con bonitas heces prácticamente la totalidad de las sedes que el PP tiene repartidas por esta España que, según parece, tanto adora y tanto menta.
Dicen que no hay que hacer leña del árbol caído, pero yo no veo que este árbol llamado Partido Popular haya caído, pese a tener todo en contra para seguir manteniéndose en pie. El suelo español parece tener los nutrientes necesarios para que árboles de esta especie no se sequen ni enfermen, y encima den frutos. Resultan más abrasivos que un bosque de eucaliptos. Las raíces de este árbol están bien arraigadas en nuestro suelo patrio y en ese ideario del "gran español" por el que beben los vientos los tipejos del pelaje gürteliano que pululan por los pasillos y despachos de los populares, parece ser.
Da igual la noticia que salga en los medios relacionada con dicha financiación, y da igual el derrotero que coja la investigación policial y judicial enmierdando aún más el elegante y derrochador tren de vida que llevaban los implicados, y algunos aún llevan. Da igual. Todo eso parece dar igual. Ni el hacha más afilada parece hacer mella en su podrido tronco. La corteza es dura, casi tanto como el rostro de muchos de los cargos políticos afiliados al PP.
Este árbol da frutos podridos y amargos, muy amargos, pero eso no parece importar a nadie, a tenor de la placidez y tranquilidad con que soportamos a este gobierno hipócrita, falsario y manipulador.
Estoy seguro que si las burradas y tropelías delictivas y antidemocráticas que el gobierno comete con sus ciudadanos, las hubiese cometido un gobierno que se hiciese llamar de izquierdas (por poner un ejemplo), los tanques, esos tanques que tanto parecen echar en falta algunos trogloditas de uniforme, y algún que otro troglodita de paisano, habrían salido a la calle en dirección al palacio de la Moncloa, no sin antes dejarse caer por la calle dónde estuviese la sede del partido, y dejar allí un retén para controlar e impedir la entrada y salida de supuestos delincuentes aficionados al dinero estatal y al de procedencia dudosa. Es posible que incluso alguno hubiese sido fusilado contra la pared de la misma sede. Si hubiese sido un partido de izquierdas, repito.
En España los tanques sólo tienen carburante para coger la autovía Madrid-Barcelona ante un posible amago de independencia territorial. Bueno, para ser justos, también llenan sus depósitos para el desfile militar del día de la Hispanidad. Por lo demás parece ser que sólo están aparcados para hacer bonito en el patio de algún cuartel... Y de paso llevarse alguna comisión por la compra, y más tarde posible venta a terceros países, de dicho material bélico. Pero eso es otra historia.
Existe una leyenda que dice que bajo el árbol cuyo suelo ha regado con su semen un ahorcado al morir, crece una planta, familia de las solanáceas, llamada mandrágora. Solanáceas son también la patata, el tomate y la belladona. Esto lo expongo para saber cuales son los miembros de esta familia de vegetales, no para saber los ingredientes de una ensalada. Nunca está de más saber los tíos, primos, padres y hermanos que una planta, y más si es de esta procedencia, pueda tener. 
La mandrágora es una planta curativa a la que también dan propiedades mágicas. La raíz de esta planta es muy curiosa y llama mucho la atención, pues tiene forma humana, y es por ello de dónde le viene, desde la muy antigua Grecia, esta fama de mágica. 
En el caso que nos ocupa, bajo la sombra del árbol genealógico y frutal del Partido Popular, hay muchos ahorcados que han regado con sus eyaculaciones el suelo que existe bajo sus ramas. Pero todas y cada una de las raíces de mandrágora que han crecido a los pies de dicho árbol, tienen invariablemente la misma forma humana desde hace unos cuantos lustros. La misma forma con ligeras variaciones. Está la raíz con rastro de sombra de mostacho aznariano, la raíz de tics rajonianos, la raíz arrugada aguirreniana, la raíz de cadera curvilínea cospedaliana, la raíz de piel bronceada zaplanesca, la raíz de mandíbula prominente acebeciana... Y muchas más que sería largo de escribir. Raíces todas ellas que crecen bajo tierra con un pin clavado en su tubérculo pecho con el logotipo gaviotero del Partido Popular. También esta raíz bajo el mantillo de la bandera rojigualda, denominación de origen de la "Marca España", ha demostrado crecer fuerte y sana pese a su podredumbre genética.
Ni el más fuerte herbicida puede eliminar estas raíces. Con este árbol es necesario una tala concienzuda, democrática y republicana hasta el tocón, y luego dejar que se seque para arrancar de cuajo el tocón con sus raíces. Arduo y laborioso trabajo, pero completamente necesario.
Por cierto, una cosa que pocos suelen comentar de esta raíz, es que es altamente tóxica y en ocasiones puede llegar a ser mortal. A veces las leyendas se olvidan decir lo que esconde la cara oculta de las monedas que circulan por los bolsillos de los paisanos.