Existen trajes y vestidos para aparentar y existen colonias, fragancias y desodorantes que por mucho que lo intenten no disimulan ese persistente olor a sobaquina que emana de nuestros dirigentes.
Discursos y actitudes que incluso hace más de 40 años estaban desfasados en muchos países, aquí pretenden hacerlos pasar por innovadores e intentan crear escuela.
La cortedad de miras en las personas siempre es preocupante porque les impide evolucionar individualmente, pero esa cortedad de miras, esa miopía cateta y provinciana que se ha apoderado de los discursos y actitudes oficiales (aunque lo cierto es que siempre les ha acompañado. No hay nada nuevo bajo el sol de los políticos patrios), es más que preocupante, es peligrosa porque nos impide evolucionar colectivamente, no solo individualmente.
Cuesta horrores comprobar y asumir como todo aquello en lo que uno ha basado su vida, puesto sus creencias y esperanzas, vale menos que la arena en el desierto y que además es erróneo.
El ser humano es un animal de costumbres y pese a la habilidad para adaptarnos a las circunstancias, esa habilidad de la que hacemos gala en cuanto tenemos ocasión, hay ciertas personas que en realidad más que adaptarse lo que hacen es hacer como que se adaptan. Esas personas a título individual no evolucionan, pero si consiguen medrar y llegar a algún puesto de poder y decisión, ese estancamiento en su evolución personal se contagia al resto de la sociedad y es entonces la sociedad en su conjunto la que no evoluciona y se estanca. La historia está trufada de ejemplos de gobernantes y gobiernos miopes que logran que la sociedad de la que son responsables acabe necesitando gafas para ver la realidad de su tiempo, pero tan encantados están de conocerse así mismos que no son capaces de visitar al oculista pese a no ver más allá de sus narices. Una pizca de orgullo y otra pizca de coquetería y tenemos todas las papeletas para que el miope de turno acabe rodando por las escaleras en cuanto abra la puerta de casa y quiera salir a la calle.
Mientras la ciencia y la tecnología casi a diario nos sorprende con nuevos descubrimientos sobre nuestro pasado y lo que puede llegar a ser nuestro futuro, algunos individuos aún asisten a procesiones dónde se hacen novenas y rogativas para pedir que llueva. Estoy seguro que el día en que Alexander Fleming descubrió la penicilina allá por 1928, algunas personas contemporáneas aún estaban pintando escenas de caza en las cavernas a la luz de un candil.
El ser humano es paradójico y además es el único animal al que le huelen los sobacos. El ser humano cuando es político, español, conservador en lo moral y liberal en lo económico y además amante y cumplidor de las tradiciones (por muy bestias y catetas que estas tradiciones sean), es cuando más paradójico resulta y más se acentúa el olor a sobaquina que emana de él. Con echar un vistazo a los últimos 76 años podemos hacernos una idea. No me refiero al olor del sudor producto del trabajo honrado necesario para sobrevivir. Me refiero a ese olor a sobaquina que se da en ciertos despachos y edificios emblemáticos dónde se firman documentos plagados de palabrería absurda y efectos catastróficos para nosotros los ciudadanos. Ese olor que se percibe cuando vas a pedir un crédito o a firmar una hipoteca al banco. Ese olor que emana de algunos políticos al encontrártelos en el mercado de tu barrio cuando están en campaña. Ese olor que inunda las fosas nasales cuando pasas cerca de la sede de alguna corporación empresarial con intereses internacionales y con un pie en algún paraíso fiscal. Ese olor a sobaquina que no se va ni con salfumán, llega a formar parte del adn de algunos sujetos que dirigen este cotarro que mal llamamos democracia. Es un olor que ha impregnado a todo el país de norte a sur y de este a oeste. Es un olor que detesto profundamente y que a pocos parece molestar. ¿Me estaré volviendo un sibarita pituitario?. ¿Será este olor el olor natural del país y no me había dado cuenta?. ¿Será por dicho olor por lo que este país atrae a inversores megalomaniacos y está lleno de vividores roba cepillos y beatos de misa y puta diaria?.
P.D.: La selección española de fútbol ha llegado a la final de la Eurocopa. El país anda más hinchado que los pavos en celo y se arropa en la enseña nacional futbolera. Pero sigue oliendo a sobaquina que echa para atrás.
Ideas, opiniones, críticas, anhelos, en general cosas que no dirías a la cara de nadie. Puede que este sea el primer blog hecho por y para cobardes.
jueves, 28 de junio de 2012
jueves, 21 de junio de 2012
El enigma de la Pantera Rosa. ¿Capítulo final?
Para ver los capítulos anteriores, aquí y aquí.
Ya es oficial. Solo falta que salga publicado en el BOE. La enigmática historia del juez Carlos Dívar, sus viajes de fin de semana caribeños, cenas y hoteles de lujo a cuenta del Consejo General del Poder Judicial, acompañado de su escolta y ayudante personal ha llegado a su fin... o eso parece. Ya no habrá que llamarle Excelentísimo Señor por razón de su cargo. Es posible que lo agradezca y todo, aunque ahora se sienta un poco raro y extraño al sentir que no tiene el peso de la toga presidencial del Consejo y del Supremo sobre sus hombros. Pero estoy seguro que su fe, esa fe que predica la humildad como camino para encontrar al Señor, le ayudará, no le quepa duda.
El señor Dívar ha dimitido de sus cargos y en el pleno extraordinario que había convocado ha dicho: "No tengo conciencia de haber hecho nada malo, pero la situación era insostenible" y que se considera "víctima de una campaña cruel y desproporcionada". Como si hubiera hecho un favor al dimitir. Casi le doy las gracias y todo al oírlo.
Conclusión. El dinero se queda sin devolver. Lo gastado gastado está.
Presuponer y más en razón de determinados cargos y profesiones, suele ser el camino más corto para quedarse con el trasero al aire y la cartera vacía, además de recibir un buen sopapo en la conciencia.
El corporativismo es una lacra que dependiendo la escala social a la que se pertenezca profesionalmente puede llegar a ser un cáncer en la democracia y además tiene muy mala cura. No es lo mismo el corporativismo de los txistularis, por ejemplo, que el de los periodistas, abogados, jueces, policías, médicos, etc, es decir esas profesiones llamadas y conocidas como decentes y que tienen un plus de confianza de la gente. Que un txistulari aproveche su profesión para delinquir, está mal, pero que lo haga un juez, o un abogado, o un policía, o un médico, a mi al menos, me parece peor, por no decir el doble de mal. Pero ahí está la conciencia de cada uno y el grado de corporativismo de cada cuál que enfría dicha conciencia.
Tengo claro que la honradez y honestidad de las personas es inversamente proporcional a la cantidad de dinero que debamos manejar y podamos gastar y más si no tenemos que rendir cuentas de ello. Creo que hay gente honrada y honesta y hay gente que comete errores y hay gente que es más mala que beber cicuta en ayunas. Para que gente venenosa no llegue a ciertos cargos para poder esconderse detrás de los corporativismos de rigor, es necesario tener filtros y barreras para evitarlo y prevenirlo.
Que el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial haya tenido que dimitir por malgastar unos miles de eurillos y que, según él, no sienta haber hecho nada malo, debería dar que pensar. Sobre todo a sus compañeros los jueces y luego a los políticos que les ponen ahí a sabiendas de que les ponen para equilibrar la balanza del poder y no la balanza de la justicia.
Algunos no somos más que unos simples tipos que de vez en cuando se encuentran un billete de cinco euros arrugado y tirado junto a una caca de perro. Nuestro dilema entonces es preguntarnos si estará muy manchado o no para ver si lo cogemos o lo dejamos ahí. Hay personas a las que no les molesta ni la suciedad ni el mal olor del dinero pero que jamás se agacharían para coger esos cinco euros junto al excremento de un chucho, agacharse requiere demasiado esfuerzo para ellos. Esas personas jamás deberían acceder a ciertas profesiones y cargos. La democracia lo agradecería y los ciudadanos más aún.
Ya es oficial. Solo falta que salga publicado en el BOE. La enigmática historia del juez Carlos Dívar, sus viajes de fin de semana caribeños, cenas y hoteles de lujo a cuenta del Consejo General del Poder Judicial, acompañado de su escolta y ayudante personal ha llegado a su fin... o eso parece. Ya no habrá que llamarle Excelentísimo Señor por razón de su cargo. Es posible que lo agradezca y todo, aunque ahora se sienta un poco raro y extraño al sentir que no tiene el peso de la toga presidencial del Consejo y del Supremo sobre sus hombros. Pero estoy seguro que su fe, esa fe que predica la humildad como camino para encontrar al Señor, le ayudará, no le quepa duda.
El señor Dívar ha dimitido de sus cargos y en el pleno extraordinario que había convocado ha dicho: "No tengo conciencia de haber hecho nada malo, pero la situación era insostenible" y que se considera "víctima de una campaña cruel y desproporcionada". Como si hubiera hecho un favor al dimitir. Casi le doy las gracias y todo al oírlo.
Conclusión. El dinero se queda sin devolver. Lo gastado gastado está.
Presuponer y más en razón de determinados cargos y profesiones, suele ser el camino más corto para quedarse con el trasero al aire y la cartera vacía, además de recibir un buen sopapo en la conciencia.
El corporativismo es una lacra que dependiendo la escala social a la que se pertenezca profesionalmente puede llegar a ser un cáncer en la democracia y además tiene muy mala cura. No es lo mismo el corporativismo de los txistularis, por ejemplo, que el de los periodistas, abogados, jueces, policías, médicos, etc, es decir esas profesiones llamadas y conocidas como decentes y que tienen un plus de confianza de la gente. Que un txistulari aproveche su profesión para delinquir, está mal, pero que lo haga un juez, o un abogado, o un policía, o un médico, a mi al menos, me parece peor, por no decir el doble de mal. Pero ahí está la conciencia de cada uno y el grado de corporativismo de cada cuál que enfría dicha conciencia.
Tengo claro que la honradez y honestidad de las personas es inversamente proporcional a la cantidad de dinero que debamos manejar y podamos gastar y más si no tenemos que rendir cuentas de ello. Creo que hay gente honrada y honesta y hay gente que comete errores y hay gente que es más mala que beber cicuta en ayunas. Para que gente venenosa no llegue a ciertos cargos para poder esconderse detrás de los corporativismos de rigor, es necesario tener filtros y barreras para evitarlo y prevenirlo.
Que el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial haya tenido que dimitir por malgastar unos miles de eurillos y que, según él, no sienta haber hecho nada malo, debería dar que pensar. Sobre todo a sus compañeros los jueces y luego a los políticos que les ponen ahí a sabiendas de que les ponen para equilibrar la balanza del poder y no la balanza de la justicia.
Algunos no somos más que unos simples tipos que de vez en cuando se encuentran un billete de cinco euros arrugado y tirado junto a una caca de perro. Nuestro dilema entonces es preguntarnos si estará muy manchado o no para ver si lo cogemos o lo dejamos ahí. Hay personas a las que no les molesta ni la suciedad ni el mal olor del dinero pero que jamás se agacharían para coger esos cinco euros junto al excremento de un chucho, agacharse requiere demasiado esfuerzo para ellos. Esas personas jamás deberían acceder a ciertas profesiones y cargos. La democracia lo agradecería y los ciudadanos más aún.
domingo, 17 de junio de 2012
And the Oscar goes to... Spain!.
Aún no es así, pero es posible que dentro de pocos días, lo podamos celebrar en las numerosas fuentes que los españoles usamos para conmemorar los grandes triunfos futbolísticos. Gracias al buen hacer de nuestros lumbreras patrio-político-económicos y también gracias a la inestimable ayuda de la poderosa Alemania en su versión Merkeliana. Es de bien nacidos ser agradecidos y es de ley recordarlo. En Alemania como parte agradecida e implicada en dicho reconocimiento dirán con un ligero acento bávaro :" Und der Oscar geht nach... Spanien!".
Nos van a dar un Oscar, aunque dicho Oscar es más conocido en los ámbitos políticos y económicos con el rimbombante nombre de Intervención Económica.
Que nos lo hemos ganado a pulso es algo que está más allá de toda duda. Que hemos seguido la corriente que a todos lleva río abajo, también...aunque no somos tan buenos nadadores como para nadar y guardar la ropa al mismo tiempo como lo puedan ser otros países más acostumbrados a nadar en ríos revueltos. El río ha resultado tener una peligrosa corriente con demasiados remolinos para unos recién llegados como nosotros. Creíamos que con llevar la tartera y una botellita de vino tinto, luego nos bañaríamos desnudos a la luz de la luna a echar unas risas. Debimos intuir que algo iba mal cuando algunos países europeos, al llegar la noche, se desnudaban pero para ponerse inmediatamente un traje de neopreno, antes de tirarse al agua.
La intervención de por sí no es mala, lo dice el gobierno, y si lo dice el gobierno debemos creerlo, ¿o no?. Aunque todo lo que ha dicho el gobierno desde que salió votado ha sido papel mojado, así que no se porqué razón deberíamos creerle ahora. ¿Se lo deberíamos tener en cuenta?. En seis meses todas las previsiones y pronósticos hechos por el gobierno del PP, no solo han sido erróneos sino que han sido antónimos, es decir totalmente contrarios a lo expresado por sus distintos portavoces. En cualquier otro país con algo de democracia en sus venas habría sido suficiente para dimitir en bloque y convocar elecciones anticipadas. Peor no nos iba a ir. De hecho, si dicha intervención llega a producirse, en materia económica no será el gobierno votado por los españoles quienes dicten las política a seguir, será un grupo de funcionarios de la Comisión Europea. Y como resulta que la mayoría de países europeos, especialmente aquellos que tienen dificultades económicas, vendieron su deuda a los bancos alemanes, son estos quienes al final nos dictarán las políticas a seguir... todas ellas concentradas en conseguir que les paguemos lo que les debemos.
Primero fue un rescate que, según el gobierno del PP, no es un rescate sino un préstamo, una ayuda, una línea de crédito blanda (gobierno dixit)... y ahora es posible que sea una intervención completa y en toda regla, que para el gobierno de Mariano Rajoy será ¿una participación, una mediación, una actuación?... palabras todas sinónimos de intervención, que será la palabra tabú para decir que perderemos nuestra escasa soberanía económica en pos del perdón y la confianza de los mercados. Y a las personas que las den pomada.
Es paradójico que siguiendo las recetas neoliberales tan en boga hoy en día, sean los estados los que acaben interviniendo en los propios países, desdiciendo uno de los mandamientos más importantes del neoliberalismo, que no es otro que reducir al mínimo posible la intervención del estado en los asuntos económicos.
Bonita religión esta del neoliberalismo, que reniega de la intervención estatal, menos cuando sirve para sacarla las castañas del fuego. El neoliberalismo es adulto para practicar sexo, pero no tanto como para hacerse cargo de los hijos que nacen por practicarlo. Luego con pedir perdón y rezar un padrenuestro y un par de avemarías, está arreglado. Pelillos a la mar. La basura la barremos bajo la alfombra y los cadáveres los enterramos en el jardín trasero, junto al rosal de la tapia que allí hay más sombra.
Por cierto, la selección española de fútbol sigue defendiendo los colores patrios en la Eurocopa (con unos buenos incentivos para cada uno de los jugadores) y es bastante posible que pase a cuartos de final y el tenista Rafael Nadal ha ganado el Roland Garros (ya van siete), así que don Mariano Rajoy puede estar contento y por extensión también sus gobernados (le hayan votado o no). Para un estadista de su altura, la prima de riesgo no tiene peligro, hay confianza y es de la familia, parece pensar don Mariano. Lo malo es que dicha prima piensa más en don Mariano como el refrán: "Cuanto más primo más me arrimo". Y en dicho refrán la connotación de primo no se refiere al primo consanguíneo.
Nos van a dar un Oscar, aunque dicho Oscar es más conocido en los ámbitos políticos y económicos con el rimbombante nombre de Intervención Económica.
Que nos lo hemos ganado a pulso es algo que está más allá de toda duda. Que hemos seguido la corriente que a todos lleva río abajo, también...aunque no somos tan buenos nadadores como para nadar y guardar la ropa al mismo tiempo como lo puedan ser otros países más acostumbrados a nadar en ríos revueltos. El río ha resultado tener una peligrosa corriente con demasiados remolinos para unos recién llegados como nosotros. Creíamos que con llevar la tartera y una botellita de vino tinto, luego nos bañaríamos desnudos a la luz de la luna a echar unas risas. Debimos intuir que algo iba mal cuando algunos países europeos, al llegar la noche, se desnudaban pero para ponerse inmediatamente un traje de neopreno, antes de tirarse al agua.
La intervención de por sí no es mala, lo dice el gobierno, y si lo dice el gobierno debemos creerlo, ¿o no?. Aunque todo lo que ha dicho el gobierno desde que salió votado ha sido papel mojado, así que no se porqué razón deberíamos creerle ahora. ¿Se lo deberíamos tener en cuenta?. En seis meses todas las previsiones y pronósticos hechos por el gobierno del PP, no solo han sido erróneos sino que han sido antónimos, es decir totalmente contrarios a lo expresado por sus distintos portavoces. En cualquier otro país con algo de democracia en sus venas habría sido suficiente para dimitir en bloque y convocar elecciones anticipadas. Peor no nos iba a ir. De hecho, si dicha intervención llega a producirse, en materia económica no será el gobierno votado por los españoles quienes dicten las política a seguir, será un grupo de funcionarios de la Comisión Europea. Y como resulta que la mayoría de países europeos, especialmente aquellos que tienen dificultades económicas, vendieron su deuda a los bancos alemanes, son estos quienes al final nos dictarán las políticas a seguir... todas ellas concentradas en conseguir que les paguemos lo que les debemos.
Primero fue un rescate que, según el gobierno del PP, no es un rescate sino un préstamo, una ayuda, una línea de crédito blanda (gobierno dixit)... y ahora es posible que sea una intervención completa y en toda regla, que para el gobierno de Mariano Rajoy será ¿una participación, una mediación, una actuación?... palabras todas sinónimos de intervención, que será la palabra tabú para decir que perderemos nuestra escasa soberanía económica en pos del perdón y la confianza de los mercados. Y a las personas que las den pomada.
Es paradójico que siguiendo las recetas neoliberales tan en boga hoy en día, sean los estados los que acaben interviniendo en los propios países, desdiciendo uno de los mandamientos más importantes del neoliberalismo, que no es otro que reducir al mínimo posible la intervención del estado en los asuntos económicos.
Bonita religión esta del neoliberalismo, que reniega de la intervención estatal, menos cuando sirve para sacarla las castañas del fuego. El neoliberalismo es adulto para practicar sexo, pero no tanto como para hacerse cargo de los hijos que nacen por practicarlo. Luego con pedir perdón y rezar un padrenuestro y un par de avemarías, está arreglado. Pelillos a la mar. La basura la barremos bajo la alfombra y los cadáveres los enterramos en el jardín trasero, junto al rosal de la tapia que allí hay más sombra.
Por cierto, la selección española de fútbol sigue defendiendo los colores patrios en la Eurocopa (con unos buenos incentivos para cada uno de los jugadores) y es bastante posible que pase a cuartos de final y el tenista Rafael Nadal ha ganado el Roland Garros (ya van siete), así que don Mariano Rajoy puede estar contento y por extensión también sus gobernados (le hayan votado o no). Para un estadista de su altura, la prima de riesgo no tiene peligro, hay confianza y es de la familia, parece pensar don Mariano. Lo malo es que dicha prima piensa más en don Mariano como el refrán: "Cuanto más primo más me arrimo". Y en dicho refrán la connotación de primo no se refiere al primo consanguíneo.
miércoles, 13 de junio de 2012
Perdón, ¿la izquierda?... Al fondo. No. Más al fondo y a la derecha.
La soberbia en política, no es solo patrimonio de la derecha cavernícola y australopiteca. En la izquierda hispánica también aflora en momentos puntuales y lo que es peor, en momentos cruciales para la propia izquierda.
La prueba la tenemos en el comportamiento de algunos dirigentes de IU en Andalucía al decidir formar parte del gobierno andaluz y las consecuencias que la formación de dicho gobierno parecen haber tenido en la forma de hacer política en IU a partir de entonces y su relación debido a ello con respecto a sus militantes, simpatizantes y votantes.
Por lo visto en IU se había llegado a un acuerdo para designar los cargos autonómicos (consejerías y demás cargos) tras su integración en el gobierno de Andalucía junto al PSOE. Parece ser que los dirigentes de IU han decidido omitir este acuerdo y han colocado a dedo a personas concretas para ejercer dichos cargos sin contar con los militantes.
También es casualidad que, de momento, tres de dichos cargos tienen una relación familiar próxima y bastante directa con tres renombrados dirigentes de la coalición de izquierdas.
Por lo visto el acuerdo al que se llegó en IU para designar a las personas que ocupasen las consejerías correspondientes, era bastante simple y fácil de entender y de cumplir (sobre todo si hay intención de hacerlo). El acuerdo, a grandes rasgos, decía que la dirección colegiada más un grupo de militantes fueran los que propusieran a los futuros consejeros y demás cargos. Y por lo visto parece ser que esto no se ha cumplido.
La polémica está en que uno de los cargos es el de director general de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional que recae en la persona de Enrique Centella, hermano del portavoz de IU en el Congreso y Secretario General del PCE José Luis Centella.
Otro de los cargos recae en Amanda Meyer, hija del eurodiputado y miembro del Comité Ejecutivo del PCE y de la dirección federal de IU, Willy Meyer; que será la nueva Directora General de Vivienda de la Consejería de Fomento.
Y el otro cargo es el de chófer, que no por ser de menor peso y menor extensión letrada en su nombre, deja de ser polémico, que recae en un primo consanguíneo (aún no conozco el nombre) del actual Vicepresidente de la Junta de Andalucía y Coordinador general de IULV-CA, Diego Valderas.
Esperemos que esta ¿pragmática decisión se podría llamar?, no acabe en un simple y llano asunto de enchufismo familiar a los que en esta piel de toro somos tan dados. Más que nada para que los militantes, simpatizantes y votantes de la coalición de izquierdas IU no nos sintamos un tanto estúpidos por alimentar a camaradas que se pueden pagar su propia sopa boba.
Una máxima a menudo olvidada en política es aquella que dice que no basta con ser honrado, además hay que parecerlo. Y colocando a dedo (en el argot político se les llama "puestos de libre designación") a familiares y conocidos, no se fomenta mucho esta máxima de obligado cumplimiento para todo aquel que se precie y se llame político.
No digo que estos tres polémicos cargos no estén preparados para acometer dichos trabajos, al contrario, es posible que sean y estén muy capacitados para ello, pero ¿para acceder a cualquier trabajo en la administración pública no es necesario presentarse y aprobar unas oposiciones?. Si están realmente tan capacitados como dicen, no les supondría ningún problema presentarse a dichas oposiciones y luego aprobarlas.
Entiendo que algunos cargos políticos quieren tener gente de confianza a su lado, pero si los sueldos que conllevan algunos puestos de confianza de esos de "libre designación", no llevasen asociados unos sueldos de más de 40.000 euros al año, seguramente no acababan pensando en hijas, hermanos y primos para ejercerlos.
Esto de colocar parientes además de rancio es cochambroso.
La prueba la tenemos en el comportamiento de algunos dirigentes de IU en Andalucía al decidir formar parte del gobierno andaluz y las consecuencias que la formación de dicho gobierno parecen haber tenido en la forma de hacer política en IU a partir de entonces y su relación debido a ello con respecto a sus militantes, simpatizantes y votantes.
Por lo visto en IU se había llegado a un acuerdo para designar los cargos autonómicos (consejerías y demás cargos) tras su integración en el gobierno de Andalucía junto al PSOE. Parece ser que los dirigentes de IU han decidido omitir este acuerdo y han colocado a dedo a personas concretas para ejercer dichos cargos sin contar con los militantes.
También es casualidad que, de momento, tres de dichos cargos tienen una relación familiar próxima y bastante directa con tres renombrados dirigentes de la coalición de izquierdas.
Por lo visto el acuerdo al que se llegó en IU para designar a las personas que ocupasen las consejerías correspondientes, era bastante simple y fácil de entender y de cumplir (sobre todo si hay intención de hacerlo). El acuerdo, a grandes rasgos, decía que la dirección colegiada más un grupo de militantes fueran los que propusieran a los futuros consejeros y demás cargos. Y por lo visto parece ser que esto no se ha cumplido.
La polémica está en que uno de los cargos es el de director general de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional que recae en la persona de Enrique Centella, hermano del portavoz de IU en el Congreso y Secretario General del PCE José Luis Centella.
Otro de los cargos recae en Amanda Meyer, hija del eurodiputado y miembro del Comité Ejecutivo del PCE y de la dirección federal de IU, Willy Meyer; que será la nueva Directora General de Vivienda de la Consejería de Fomento.
Y el otro cargo es el de chófer, que no por ser de menor peso y menor extensión letrada en su nombre, deja de ser polémico, que recae en un primo consanguíneo (aún no conozco el nombre) del actual Vicepresidente de la Junta de Andalucía y Coordinador general de IULV-CA, Diego Valderas.
Esperemos que esta ¿pragmática decisión se podría llamar?, no acabe en un simple y llano asunto de enchufismo familiar a los que en esta piel de toro somos tan dados. Más que nada para que los militantes, simpatizantes y votantes de la coalición de izquierdas IU no nos sintamos un tanto estúpidos por alimentar a camaradas que se pueden pagar su propia sopa boba.
Una máxima a menudo olvidada en política es aquella que dice que no basta con ser honrado, además hay que parecerlo. Y colocando a dedo (en el argot político se les llama "puestos de libre designación") a familiares y conocidos, no se fomenta mucho esta máxima de obligado cumplimiento para todo aquel que se precie y se llame político.
No digo que estos tres polémicos cargos no estén preparados para acometer dichos trabajos, al contrario, es posible que sean y estén muy capacitados para ello, pero ¿para acceder a cualquier trabajo en la administración pública no es necesario presentarse y aprobar unas oposiciones?. Si están realmente tan capacitados como dicen, no les supondría ningún problema presentarse a dichas oposiciones y luego aprobarlas.
Entiendo que algunos cargos políticos quieren tener gente de confianza a su lado, pero si los sueldos que conllevan algunos puestos de confianza de esos de "libre designación", no llevasen asociados unos sueldos de más de 40.000 euros al año, seguramente no acababan pensando en hijas, hermanos y primos para ejercerlos.
Esto de colocar parientes además de rancio es cochambroso.
martes, 12 de junio de 2012
El enigma de la Pantera Rosa (2ª parte). El misterio de las medallas del inspector Clouseau.
Para leer la primera parte de esta enigmática historia, aquí.
Nuestro peregrino y Excelentísimo Señor Dívar, no solo ha peregrinado a la magnífica y lujosa Marbella. Ahora a esos 20 fines de semana caribeños que ha pasado en Puerto Banús (Marbella) cargados a la cuenta del presupuesto del Consejo del Poder Judicial, pues iba en representación de su cargo (según dice él), hay que añadirle otros 12 fines de semana tropicales, digo tropicales por lo tórridos que pienso pudieran haber sido dichos findes caribeños, en lugares como Barcelona, Bilbao, A Coruña, Santiago de Compostela, Oviedo, Valencia y Palma de Mallorca. Solo le ha faltado asistir a unos Sanfermines desde el chupinazo hasta el "Pobre de mí" encierros incluidos, faltaría más, en representación de su cargo por supuesto y poco más le quedaría por ver de la geografía ibérica desde la comodidad de esos fines de semana caribeños a los que es tan proclive.Y su misterioso, hasta hace poco, acompañante, con él.
El enigma ha dejado de serlo. Ya sabemos quién es su acompañante en tantas cenas y viajes en representación de su cargo. Se llama Jerónimo Escolar y es el jefe de seguridad, además de ayudante personal del Excelentísimo Señor Dívar. Policía nacional de la escala básica, empezó como un escolta más del señor Dívar y tras más de 15 años a su servicio ha pasado de jefe de escoltas a jefe de la seguridad del señor Dívar y ayudante personal, cargo éste propuesto por el propio señor Dívar. Es posible que aún le nombre ayudante de cámara antes de jubilarse.
Pero hay un pequeño problemilla para tanto cargo adquirido tras 15 años de estar detrás del señor Dívar (como escolta) y es que las funciones que desempeña están muy por encima de su cualificación profesional. No pasa nada. Esto a su escoltado y Excelentísimo Señor Dívar no parece importarle. Esa laxitud con unas cosas y no con otras acaba llevando a contradicciones algo complicadas luego de explicar. Un ejemplo en este vídeo vídeo 1 y otro ejemplo en este otro vídeo vídeo 2, por no hablar del misterio aún sin resolver que supone el sorprendente nombramiento (aquel pacto contra natura del PP y del PSOE) del señor Dívar, poco antes de que, el hoy exjuez Baltasar Garzón, empezase a investigar los crímenes del franquismo.
Pero volviendo a su escolta y ayudante personal Jerónimo Escolar. Hay un misterio aún más sorprendente si cabe, que su sorprendente, valga la redundancia, escalada profesional; y este es el "Misterio de las medallas". El señor Escolar, jefe de seguridad, ayudante personal, además de persona de confianza y acompañante de cenas y viajes del señor Dívar, desde que trabaja para él se ha convertido en la sombra y el hombro en que se apoya dicho cargo judicial, pues los jueces también tienen su corazoncito y hay días en que necesitan una mano amiga a la que agarrarse; ya ha sido galardonado con 5 condecoraciones. El señor Escolar se nos ha desvelado como un plusmarquista sin igual a quien las medallas le sientan bien, además de estilizarle la figura. Una medalla al mérito policial con distintivo blanco. Otra medalla al mérito de la Guardia Civil. Dos cruces de San Raimundo de Peñafort. Una de ellas es de categoría distinguida. Y la última medalla (de momento al menos) es al mérito policial con distintivo rojo. Esta última lleva un incremento de un 10% en su salario de por vida y se suele dar por los siguientes motivos:
Y yo que solo tengo una que me regalaron en Mi Primera Comunión, de oro golfi con la imagen de un Jesusito en pañales... que mal repartido está el mundo.
No entiendo mucho de méritos y medallas, pero creo que por ir a cenar y salir de viaje con tu jefe no es motivo suficiente para conseguirlas. Mal está que haya cargos y representantes políticos que se gasten el dinero público en putas, drogas y alcohol, e igual de mal está, pienso yo, que se lo gasten en cenas, viajes y medallas con su escolta.
No tengo nada contra el amor, al contrario, ojalá todo el mundo lo encontrase y lo disfrutase. Pero sí tengo y mucho, en contra de la hipocresía, la mentira y la falsedad; misterios estos que siempre acompañarán a las personas allá dónde quieran que vayan. Sean escoltas, jueces, sexadores de pollos o mamporreros de caballos.
Niños, mentir está mal y gastarse el dinero ajeno para uso y disfrute propio, también.
Nuestro peregrino y Excelentísimo Señor Dívar, no solo ha peregrinado a la magnífica y lujosa Marbella. Ahora a esos 20 fines de semana caribeños que ha pasado en Puerto Banús (Marbella) cargados a la cuenta del presupuesto del Consejo del Poder Judicial, pues iba en representación de su cargo (según dice él), hay que añadirle otros 12 fines de semana tropicales, digo tropicales por lo tórridos que pienso pudieran haber sido dichos findes caribeños, en lugares como Barcelona, Bilbao, A Coruña, Santiago de Compostela, Oviedo, Valencia y Palma de Mallorca. Solo le ha faltado asistir a unos Sanfermines desde el chupinazo hasta el "Pobre de mí" encierros incluidos, faltaría más, en representación de su cargo por supuesto y poco más le quedaría por ver de la geografía ibérica desde la comodidad de esos fines de semana caribeños a los que es tan proclive.Y su misterioso, hasta hace poco, acompañante, con él.
El enigma ha dejado de serlo. Ya sabemos quién es su acompañante en tantas cenas y viajes en representación de su cargo. Se llama Jerónimo Escolar y es el jefe de seguridad, además de ayudante personal del Excelentísimo Señor Dívar. Policía nacional de la escala básica, empezó como un escolta más del señor Dívar y tras más de 15 años a su servicio ha pasado de jefe de escoltas a jefe de la seguridad del señor Dívar y ayudante personal, cargo éste propuesto por el propio señor Dívar. Es posible que aún le nombre ayudante de cámara antes de jubilarse.
Pero hay un pequeño problemilla para tanto cargo adquirido tras 15 años de estar detrás del señor Dívar (como escolta) y es que las funciones que desempeña están muy por encima de su cualificación profesional. No pasa nada. Esto a su escoltado y Excelentísimo Señor Dívar no parece importarle. Esa laxitud con unas cosas y no con otras acaba llevando a contradicciones algo complicadas luego de explicar. Un ejemplo en este vídeo vídeo 1 y otro ejemplo en este otro vídeo vídeo 2, por no hablar del misterio aún sin resolver que supone el sorprendente nombramiento (aquel pacto contra natura del PP y del PSOE) del señor Dívar, poco antes de que, el hoy exjuez Baltasar Garzón, empezase a investigar los crímenes del franquismo.
Pero volviendo a su escolta y ayudante personal Jerónimo Escolar. Hay un misterio aún más sorprendente si cabe, que su sorprendente, valga la redundancia, escalada profesional; y este es el "Misterio de las medallas". El señor Escolar, jefe de seguridad, ayudante personal, además de persona de confianza y acompañante de cenas y viajes del señor Dívar, desde que trabaja para él se ha convertido en la sombra y el hombro en que se apoya dicho cargo judicial, pues los jueces también tienen su corazoncito y hay días en que necesitan una mano amiga a la que agarrarse; ya ha sido galardonado con 5 condecoraciones. El señor Escolar se nos ha desvelado como un plusmarquista sin igual a quien las medallas le sientan bien, además de estilizarle la figura. Una medalla al mérito policial con distintivo blanco. Otra medalla al mérito de la Guardia Civil. Dos cruces de San Raimundo de Peñafort. Una de ellas es de categoría distinguida. Y la última medalla (de momento al menos) es al mérito policial con distintivo rojo. Esta última lleva un incremento de un 10% en su salario de por vida y se suele dar por los siguientes motivos:
- herido en acto de servicio o por causa de él (excepto accidente, impericia o imprudencia)
- tres o más servicios en los que medie agresión con armas, aún sin resultar herido
- hecho abnegado o que manifieste alto valor, en circunstancias de peligro para su persona, con utilidad para el servicio o prestigio para el Cuerpo
- conducta que merezca especial recompensa por hechos distinguidos y extraordinarios con patente riesgo o peligro personal
Y yo que solo tengo una que me regalaron en Mi Primera Comunión, de oro golfi con la imagen de un Jesusito en pañales... que mal repartido está el mundo.
No entiendo mucho de méritos y medallas, pero creo que por ir a cenar y salir de viaje con tu jefe no es motivo suficiente para conseguirlas. Mal está que haya cargos y representantes políticos que se gasten el dinero público en putas, drogas y alcohol, e igual de mal está, pienso yo, que se lo gasten en cenas, viajes y medallas con su escolta.
No tengo nada contra el amor, al contrario, ojalá todo el mundo lo encontrase y lo disfrutase. Pero sí tengo y mucho, en contra de la hipocresía, la mentira y la falsedad; misterios estos que siempre acompañarán a las personas allá dónde quieran que vayan. Sean escoltas, jueces, sexadores de pollos o mamporreros de caballos.
Niños, mentir está mal y gastarse el dinero ajeno para uso y disfrute propio, también.
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